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Así fue como un médico logró ganar millones de dólares en la ruleta de los casinos de medio mundo

Muy poca gente en el mundo ha logrado encontrar un fallo en la famosa ruleta como para hacerse millonario. Durante varios años, un tipo se paseó por muchos casinos estudiando las formas en que las ruedas no fueran aleatorias hasta encontrarle algún defecto. Esta fue la historia de cómo logró una fortuna.

Richard Jarecki nació en Stettin, Alemania, en 1931. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial su familia huye a Estados Unidos. Allí, el joven Jarecki percibe un don que le acompañaría el resto de su vida: se le dan extremadamente bien los  juegos, por aquel entonces, de cartas, donde a menudo ganaba dinero. Dotado de una mente brillante capaz de retener números y estadísticas, el hombre pasó a estudiar medicina.

En los años 50 Jarecki se había convertido en uno de los investigadores médicos más importante de su tiempo, sin embargo, nada le llenaba tanto como esa pasión que había crecido desde su juventud: los números y la posibilidad de quebrar los juegos.

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Unos años más tarde, a comienzos de la década de 1960, Jarecki desarrolló una obsesión con la ruleta, el juego donde se hace girar una bola alrededor de una rueda multicolor de números aleatorios y el jugador hace apuestas sobre dónde aterrizará. Y dónde el 99% de las personas pensaba que cualquier resultado tenía que ver con el azar, Jarecki estaba convencido de que había un fallo con el que podía vencer a “la casa”.

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Al ser jugador desde una edad temprana, adquirió un método de observación único. Notó que, mientras que los casinos reemplazaban las cartas y los dados con juegos nuevos, las ruedas de la ruleta (entonces modelos muy caros para estar cambiándolos cada cierto tiempo), quedaban intactas y con frecuencia permanecían en servicio durante décadas antes de ser reemplazadas.

Esto significaba que los pequeños defectos, como el propio desgaste por el paso del tiempo (astillas, abolladuras, rasguños, superficies desiguales), debían acumularse y afectar al juego. También notó que algunas ruedas eran diferentes a otras, lo que sugería un posible sesgo de estas.

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Jarecki tuvo éxito tanto en la identificación de las ruedas inclinadas como en el trabajo donde las llamadas zonas calientes yacían en la rueda para darse una ventaja sobre la casa. Todo estos “fallos” en conjunto podrían hacer que ciertas ruedas cayeran en ciertos números con mayor frecuencia que la aleatoriedad que se les presuponía.

Una época, a comienzos de 1960, donde se podía ver al médico viajando los fines de semana por todas las ruletas que podía, registrando manualmente miles y miles de giros y analizando los datos en busca de anomalías estadísticas. Como le explicó en su momento al Sydney Morning Herald en 1969: 

Experimenté hasta que tuve una descripción general de un sistema basado en los números ganadores anteriores. Si los números 1, 2 y 3 ganaron las últimas 3 rondas, pude determinar cuando era más probable que ganara el próximo 3.

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Imagen: Ronshelley (CC BY-SA 3.0)

El también médico trabajó en equipo con su esposa Carol Jarecki, de manera que jugaban a la ruleta en los casinos usando un sistema que perseguía las ruedas de la ruleta sesgadas por imperfecciones mecánicas. Carol era organizadora, árbitro internacional y escritora de ajedrez.

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Probablemente no fue el primero en descifrar el código y cómo ganar números importantes en la ruleta. Sin embargo, sí fue el primero en hacerlo todo por sí mismo y perfeccionar el método. 

De hecho, el método de Jarecki fue similar al de Williams Jaggers de la “rueda sesgada”: analizar pacientemente miles y miles de resultados para identificar zonas calientes en las ruedas imperfectas de la ruleta. Mientras jugaba, lo hacía de manera conservadora, sin tomar riesgos excesivos, pero lo hacía rápido buscando capitalizar su conocimiento privilegiado de dichas zonas calientes.

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Finalmente llegó el día de poner a prueba los conocimientos de años. Después de recopilar suficientes datos, Jarecki apostó los 100 dólares que tenía ahorrados y obtuvo 5.000 dólares (aproximadamente 41.000 dólares ajustados a la inflación). A partir de entonces sus apuestas fueron exponencialmente más altas.

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Luego regresa a Alemania. El factor geográfico iba a ser clave para su éxito futuro. Y es que, en comparación con la Ruleta Americana, la Ruleta Europea tenía menos ranuras (ya que solo tenía una ranura 0). Como resultado de ello, ofrecía mejores probabilidades: la ventaja de la casa sobre el jugador pasó a ser del 5,26% a tan solo el 2.7%.

A su vez, Carol exploró docenas de ruedas en los casinos de toda Europa: Mónaco, Francia, Alemania... Para perfeccionar el método un poco más, la pareja reclutó a un equipo de 8 “cronometradores” que registraban las estadísticas de los casinos, hasta 20.000 giros durante un período de un mes. 

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El año 1964 fue el momento de mayor auge. En apenas seis meses, ganó el equivalente actual a 6.700.000 dólares. En poco tiempo se había convertido en una sensación mundial, agotando un casino en San Remo dos veces. Al caer en la bancarrota, el propietario del casino no tuvo más remedio que emitir a Jarecki una prohibición de 15 días por “ser demasiado bueno”.

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Poco después se produce un cambio en el sector. La mayoría de los casinos comenzaron a reemplazar las ruedas viejas y llevaron un seguimiento de sus jugadores de cerca. Los casinos realizaron grandes inversiones en busca de defectos y la construcción de ruedas menos propensas al sesgo. Cualquier cosa con tal de acabar con el “método Jarecki”.

En la actualidad, todo ha cambiado demasiado como para que aquello volviera a ocurrir. Si hay un jugador que destaca sobremanera en los casinos, ya sea de forma fraudulenta o legítima, esa persona se perfila y sus detalles se comparten a través de la red. Además, la mayoría de las ruedas se han vuelto digitales, ejecutadas por algoritmos programados para favorecer la casa.

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En cuanto al hombre que obligó a estos cambios, a finales de los 60 Jarecki había ganado el equivalente de 8.000.000 dólares actuales. Se mudó a Estados Unidos, y después de cansarse también de los casinos en Atlantic City, se mudó a Filipinas, espacio donde vivió el resto de su vida hasta su muerte el pasado 25 de julio de 2018, a la edad de 87 años. [Wikipedia, The Hustler, New York Times, Sydney Morning Herald]

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Miguel Jorge

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