Imagen: Momento de la explosión el 27 de agosto de 1980. Wikimedia Commons

26 de agosto de 1980, Bob Vinson era el supervisor del turno de noche en el Casino Harvey¬īs de Nevada. Sobre las 05:30 el hombre se queda sin tabaco y baja desde la tercera planta por las escaleras. En la segunda planta se detiene al ver la puerta que conduce a la sala que albergaba la central telef√≥nica interna del complejo entreabierta. Estaba completamente seguro de que una hora antes estaba cerrada y que en esa zona solo estaba √©l. Vinson entra cuidadosamente y se encuentra un gran objeto de metal gris. Todav√≠a no lo sab√≠a, pero estaba ante la bomba improvisada m√°s sofisticada y compleja de la historia.

Vinson ten√≠a claro que aquella cosa no pertenec√≠a al Casino y que en el transcurso de esa hora alguien la hab√≠a depositado all√≠. La ‚Äúcosa‚ÄĚ estaba en una esquina de la habitaci√≥n, una especie de gran caja gris de metal extremadamente pesada junto a una peque√Īa caja adjunta en la parte superior, cerca de la esquina trasera derecha.

La cara frontal de esta caja m√°s peque√Īa era una especie de panel de control, incomprensible e indescifrable para nuestro hombre, ocupada por hasta 28 interruptores de palanca de metal en cinco hileras, cada una marcada con una pegatina numerada. Adem√°s, todos los interruptores estaban bajados, todos excepto el n√ļmero 23.

A pesar de su parecido con maquinaria que hab√≠a visto alguna vez en el Casino, esta parec√≠a claro que se trataba de otra cosa. Aparentemente no ten√≠a ning√ļn cable de alimentaci√≥n ni bot√≥n o interruptor de encendido, tan s√≥lo esos 28 enigm√°ticos interruptores. Finalmente, en un lado yac√≠a en la alfombra junto al objeto un sobre donde se pod√≠a leer de forma mecanografiada ‚ÄúA la gesti√≥n de Harvey‚ÄĚ.

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Así que Vinson hizo lo que haríamos cualquiera de nosotros, no tocar nada y llamar al personal. Esa madrugada el jefe de seguridad era Simon Caban, un hombre que había sido artillero durante la Guerra de Vietnam. Cuando Caban llegó a la habitación Vinson ya no estaba solo, se encontraba con varios porteros y guardias de seguridad del complejo. También estaban en camino la policía y el cuerpo de bomberos.

Caban entra en la habitaci√≥n. Ve la extra√Īa caja y al lado la carta. No era un experto pero lo tiene claro: ‚Äúque todo el mundo d√© un paso atr√°s, esto es una bomba‚ÄĚ.

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Manual de advertencia de una bomba

Imagen: Equipo del complejo observando la bomba. Federal Bureau of Investigation

El jefe de seguridad y un agente de policía agarran un par de escobas y utilizan la punta del palo para presionar suavemente sobre el sobre y asegurarse de que no se trataba de una carta bomba o trampa explosiva. No parecía peligrosa, así que extraen con cuidado hasta tres páginas de texto y comienzan a leerla:

ADVERTENCIA

No mueva o incline esta bomba debido a que el mecanismo de control de los detonadores fijados y apagados puede cambiar en menos de 0,01. No trate de inundar o gasear la bomba, ya que hay un interruptor de flotaci√≥n y un conjunto de interruptores de presi√≥n atmosf√©rica y ambos est√°n unidos a los detonadores. No trate de desarmarla, ya que los tornillos est√°n asociados a los disparadores, por tanto con tan s√≥lo ¬ľ o ¬ĺ de giro provocar√≠an una explosi√≥n. En otras palabras, esta bomba es tan sensible que al m√°s m√≠nimo movimiento, ya sea dentro o fuera, causar√° que explote‚Ķ

‚Ķ Esta bomba no se puede desmontar o desarmar sin causar una explosi√≥n. Ni siquiera por el creador. √önicamente a trav√©s de unas instrucciones puede ser trasladada a un lugar seguro donde puede ser detonada deliberadamente sin da√Īos. Hay tres temporizadores autom√°ticos y cada uno de ellos tiene un tipo de explosi√≥n diferente. √önicamente si se cumple con las instrucciones de esta carta se le dar√°n instrucciones sobre c√≥mo desconectar los dos primeros temporizadores autom√°ticos y c√≥mo mover la bomba a un lugar donde puede explotar de forma segura‚Ķ

‚Ķ Si esta bomba explota contiene suficiente TNT como para da√Īar gravemente todo lo que se encuentre incluso al otro lado de la calle. Esto debe darle una idea de la cantidad de TNT que contiene. Aconsejamos acordonar la zona en un radio de 500 metros en los alrededores y desalojarla de personas.

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R√°pidamente comenz√≥ el desalojo, alrededor de 600 hu√©spedes en el hotel que fueron dirigidos al exterior en una zona ya acordonada. Por otro lado del complejo la seguridad del Casino estaba vaciando las cajas de dinero con millones en efectivo para trasladarlas a un lugar seguro. Por √ļltimo, el personal buscaba la manera de bloquear las puertas de un edificio que hab√≠a estado abierto las 24 horas del d√≠a los √ļltimos 17 a√Īos.

Al mismo tiempo entraban en el edificio el agente especial del FBI, Bill Jonkey, y los miembros de la brigada de explosivos capitaneados por Danny Danihel para avaluar la situación. El dispositivo, fuera lo que fuese, había sido cuidadosamente fabricado a mano en su exterior. Las placas de acero que componían la caja habían sido soldadas entre sí de manera cuidadosa, también se había empleado componentes de coches y luego se había pintado el conjunto.

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Los miembros del personal del hotel comenzaban a preguntarse qui√©n o quienes podr√≠an estar detr√°s de semejante operaci√≥n. La mayor√≠a coincid√≠an en que fuera quien fuera se la ten√≠a jurada al due√Īo del resort, Harvey Gross. El hombre hab√≠a construido un imperio con mano de hierro y un manual de malas maneras. El casino nac√≠a en 1944, y lo que fue una peque√Īa sala de juegos se fue convirtiendo con el paso de los a√Īos en el imperio que era por aquel entonces.

Cuando Jonkey lleg√≥ al cuarto comenz√≥ a analizar la carta con el equipo especial de explosivos. No ten√≠an muy claro a qu√© se refer√≠a con ‚Äúel creador‚ÄĚ, si a un ente o poder sobrenatural o al fabricante de la bomba. En cualquier caso se pusieron manos a la obra y comenzaron a utilizar las herramientas de evaluaci√≥n del aparato junto a la toma de fotograf√≠as del mismo desde todos los √°ngulos. Un contador Geiger aseguraba que no hab√≠a materiales nucleares. Luego espolvorearon la superficie en busca de huellas dactilares. Nada. Rasparon la pintura para recoger muestras para el an√°lisis qu√≠mico posterior, hicieron uso de un equipo de rayos X para posteriormente enviarlo a un laboratorio, un estetoscopio para escuchar las piezas que hab√≠an dentro‚Ķ hasta que dieron con lo que parec√≠a ‚Äúvida‚ÄĚ, un sonido, un zumbido que tras una espera se repet√≠a de nuevo. Algo en el interior de la caja se mov√≠a.

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Los agentes pasaron a avisar a todos los negocios y edificios cercanos al Casino sobre la posibilidad inminente de una explosi√≥n. Se evacu√≥ toda la zona, los empleados de Harvey tambi√©n salieron todos. Tambi√©n se cerraron las v√°lvulas centrales de gas natural que ‚Äúalimentaba‚ÄĚ al edificio.

Todo estaba preparado para el peor de los casos, pero ¬Ņqu√© era lo que ped√≠a el autor o autores de la bomba?

La demanda de los ‚Äúcreadores‚ÄĚ

Imagen: Portada el 26 de agosto de 1980 en el Tahoe Daily Tribune

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En la carta se pedía dinero a cambio de ofrecer las instrucciones para desactivar parte de la bomba. En la extensa carta de tres páginas se podía leer respecto a la demanda:

Exigimos tres millones de d√≥lares en billetes de cien d√≥lares utilizados. Todos deben estar sin marcar y sin ning√ļn tipo de tratamiento qu√≠mico. Si encontramos algo que no nos guste en el dinero detendremos todas las instrucciones para mover la bomba de sitio‚Ķ

En la misiva también se detallaba el modo de entrega. Debía ser en helicóptero. Únicamente un piloto debía acudir desarmado hasta un punto en el aeropuerto en el Lago Tahoe. Una vez allí debía esperar una llamada en una cabina indicada. El plazo para ello era de 24 horas máximo.

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El interior de la bomba

Imagen: tomando rayos X al dispositivo. FBI

Al cabo de unas horas llegaron los resultados del laboratorio de los rayos X. Las imágenes en blanco y negro venían a confirmar algunas de las afirmaciones de la carta de extorsión. Los investigadores pensaron que quizá con más tiempo podrían recoger los datos suficientes sobre el funcionamiento interno del dispositivo para luego desmontarlo, pero una vez más, la carta insistía en que todo debía resolverse en 24 horas.

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Jonkey y el resto del equipo se re√ļnen con Harvey Gross para decidir y evaluar las opciones. Se baraja la posibilidad de pagar el dinero de la extorsi√≥n pero Gross se niega en rotundo. El equipo entero s√≥lo tiene dudas, ninguna certeza. ¬ŅExiste realmente un temporizador en su interior? De ser as√≠, ¬Ņcu√°ndo termina? Sab√≠an cuando detectaron la bomba, pero no el momento de su activaci√≥n, ¬Ņde verdad conten√≠a TNT o era una broma?

Para Danihel y su equipo, después de tomar mediciones del dispositivo, parecía claro que no era lo suficientemente grande como para contener la cantidad de TNT que se suponía en la carta. En cambio y después de llegar unas horas más tarde los análisis de laboratorio de las pruebas con rayos X, Jonkey vio evidencias de complejidad en forma de refrigeración en su interior. Había cables conectados a los 28 interruptores tal y como se explicaba en la misiva, además, la máquina de rayos X no pudo definir con exactitud el interior de la caja, cuyo interior había sido rellenado con algo tan denso que los rayos X no pudieron penetrar. Por tanto la lógica indicaba que una construcción tan compleja, un dispositivo tan sofisticado, no debía estar compuesta por paja. Cada minuto que pasaba tenían más claro que estaban ante la bomba improvisada más sofisticada y compleja de la historia.

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El helicóptero con el dinero

Imagen: Momento de la explosión. Atavist

El tiempo apremiaba, así que los investigadores deciden tomar dos vías. Por un lado envían al agente especial Joe E. Cook en un helicóptero del FBI con dirección al aeropuerto del Lago Tahoe. Por otro lado, tanto Jonkey como Danihel tratan de detener o controlar la bomba desde el Casino.

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El helic√≥ptero de Cook conten√≠a varios paquetes con dinero en efectivo de Harvey, dinero que s√≥lo cubr√≠a de manera superficial una fina capa superior de las cajas, tras ellas, fajos de papeles con el mismo color que los billetes. Junto a Cook iba un tirador profesional oculto en el interior del helic√≥ptero para entrar en acci√≥n cuando fuera necesario. Cook aterriza a la medianoche en el aeropuerto y apaga el motor, le llenan el dep√≥sito y se coloca al lado del tel√©fono p√ļblico acordado en la carta. A los 10 minutos suena el tel√©fono con una voz masculina:

Sus instrucciones se encuentran debajo de la mesa frente a usted. Tiene tres minutos.

Cook encuentra una nueva carta donde le indican una dirección a la que debe acudir en el helicóptero:

Despu√©s de leer estas instrucciones, abra la puerta del helic√≥ptero e ilumine con una linterna a trav√©s del interior. Si el helic√≥ptero es de cuatro plazas debe plegar los respaldos de los asientos delanteros hacia abajo para tener una visibilidad clara. Despu√©s de haber hecho esto, usted deber√≠a estar listo para el despegue. Aseg√ļrese de que no hay nadie cerca del helic√≥ptero y que nadie se mete en el helic√≥ptero. Le estamos observando. Si usted no obedece, no se moleste en despegar. Desde el momento en que recibe la llamada telef√≥nica, usted tiene tres minutos para levantar el vuelo. Siga la autopista 50 hacia el oeste. No vaya a m√°s de quinientos pies sobre la elevaci√≥n del terreno. Aproximadamente a quince millas al oeste del aeropuerto, empezar√° a buscar una luz estrobosc√≥pica parpadeante a la derecha.

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La carta finalizaba indicando que tras ver la luz tenía cuatro minutos para tomar tierra sobre la misma y a unos metros se encontraría con una nueva nota con instrucciones clavadas en un árbol. Cook obedeció. Primero iluminó el interior del helicóptero con precaución para no descubrir al tirador y finalmente encendió el motor y comenzó a pilotar por la ruta exigida por el informante, siempre por debajo de 500 pies. A su vez, decenas de agentes del FBI circulaban en vehículos sin identificación federal por la autopista junto a un avión de la agencia que rodeaba y seguía desde las alturas al helicóptero.

Cook estuvo sobrevolando la zona en busca de la luz estroboscópica sin éxito, cuando el combustible del helicóptero estaba a punto de agotarse dio media vuelta y regresó al aeropuerto esperando una nueva llamada desde la cabina. No hubo respuesta.

Detonar la bomba

Imagen: La p√ļblico en los alrededores esperando la detonaci√≥n. Mike Maloney / The Chronicle

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Por tanto la solución, de existir, estaba a varios kilómetros de allí, en el Casino en cuyo interior había una bomba que prometía explotar y arrasar con todo. Durante las primeras 24 horas Jonkey y Danny Danihel habían analizado con minuciosidad el contenido del artefacto hasta donde les alcanzaba su conocimiento. Lo cierto es que ya no les quedaba tiempo, el artefacto no había explotado pero lo podía hacer en cualquier momento.

Así, a las 09:30 del miércoles, los expertos plantean todas las posibles soluciones: inundar la bomba con nitrógeno líquido, encerrarla en hormigón, llevar la bomba a un cambo de golf cercano o incluso el uso de explosivos que contrarresten el efecto de la bomba.

Esta √ļltima idea fue sugerida a trav√©s del uso de una carga hueca en l√≠nea (por el efecto Monroe), t√©cnica de construcci√≥n de proyectiles explosivos que consiste en redirigir y concentrar la fuerza de la explosi√≥n del proyectil, lo que podr√≠a dar con la soluci√≥n. De esta forma una pieza formada precisamente de explosivo pl√°stico dentro de una ‚Äúcamisa‚ÄĚ de lat√≥n crear√≠a dos planos explosivos que formar√≠an uno fino, una t√©cnica de corte pirot√©cnico.

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Imagen: Fotos y estudios de los investigadores sobre la ‚Äúcaja‚ÄĚ. FBI y Atavist

Esto podr√≠a desactivar la bomba mediante el corte de los mecanismos de detonaci√≥n que los t√©cnicos ve√≠an en el cuadro superior. Seg√ļn los expertos, el tiempo entre la detonaci√≥n de la carga y el efecto que golpea a la caja ser√≠a de la mitad de una mil√©sima de segundo, as√≠ que si la bomba conten√≠a solamente los circuitos de baja tensi√≥n, el efecto vendr√≠a a ser como una ‚Äúdecapitaci√≥n‚ÄĚ antes de que los impulsos electr√≥nicos de la bater√≠a alcanzaran los detonadores y desencadenaran la dinamita. Evidentemente era arriesgado, pero llegaron a la conclusi√≥n de que era la mejor opci√≥n.

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Llegado a las 15:10 y tras más de 30 largas e intensas horas, Danihel se acerca agotado y tembloroso a la bomba llevando la carga hueca. De pie junto al artefacto coloca la carga contra una pila de guías telefónicas y una mesa. Comprueba la carga, los detonadores, las conexiones y sale del cuarto a las 03:30.

Ser√° una √ļnica activaci√≥n y se advierte en los alrededores que la activaci√≥n tendr√° lugar en 15 minutos. Fuera hay una gran multitud, una mezcla de turistas, curiosos y medios de comunicaci√≥n expectantes tras las barricadas creadas. Hab√≠an pasado m√°s de 30 horas, tiempo suficiente para que incluso hubieran creado camisetas donde se pod√≠a leer ‚ÄúYo estuve en la bomba a Harvey‚ÄĚ. Tambi√©n se dieron apuestas sobre el posible resultado de la detonaci√≥n.

Danihel sale del edificio. Última advertencia. La calle anexa está completamente vacía, hace sol, silencio... Danihel da la orden para la primera de las dos activaciones, eran las 15:46.

No se pudo escuchar por el ruido de la explosi√≥n, pero Danihel hab√≠a dicho ‚Äúmierda‚ÄĚ al segundo de la detonaci√≥n. Los fragmentos de hormig√≥n y los pedazos de yeso ca√≠an del cielo. El escenario era una nube de fragmentos de metal, madera, vidrio y gases sobrecalentados en expansi√≥n a ambos lados del Casino Harvey. La onda de presi√≥n que irradi√≥ de la segunda planta del complejo estall√≥ las puertas, las ventanas y las paredes.

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Imagen: Mecanismos de la bomba encontrados tras la explosión. FBI

Danihel esperaba en el suelo desde las barricadas hasta que disminuyera el n√ļmero de escombros que sobrevolaban. Cuando se puso en pie no tuvo ninguna duda, lo que ten√≠a delante eran los da√Īos causados por la explosi√≥n de la bomba. Ante s√≠, una especie de cr√°ter donde se pod√≠a percibir el epicentro en esa segunda planta, un agujero gigante esf√©rico a trav√©s del centro del resort. Hab√≠an perdido y la bomba hab√≠a explotado, aunque no exist√≠an heridos ni muertos gracias a la evacuaci√≥n.

Harvey Gross se negó a hablar con la prensa sobre el incidente aunque los medios dirían el día después que el hombre estaba abatido, con ojos lacrimosos mientras presenciaba ante sí los restos de lo que fue su imperio.

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FBI: investigaci√≥n y detenci√≥n del ‚Äúcreador‚ÄĚ

Imagen: El FBI buscando pistas tras la explosión. Federal Bureau of Investigation

Al mismo tiempo que comenzaban las labores de limpieza y reparaciones el FBI iniciaba la investigación. Los agentes examinaron todos los restos en busca de pistas, que junto a las imágenes de rayos X de la bomba y los testimonios de las partes involucradas en esas 30 horas fueron suficientes para montar una imagen bastante completa de la construcción interna de la máquina.

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Estaban sin ninguna duda ante una fabricación inusual cuyo creador debía tener una capacidad técnica impresionante. La investigación fue avanzando a medida que el FBI solicitaba y recibía informes de los testigos que estuvieron el día que se colocó la bomba. Se identificaron a cientos de personas como posibles sospechosos, pero los investigadores detectaron muy pronto que una tendencia se repetía en muchos testigos: poco antes de las 05:30 vieron a dos hombres con unos monos azules que emergían de una furgoneta blanca. Los dos tipos transportaban algo grande, aparentemente un equipo de oficina bajo una funda que llevaba el logotipo de IBM. Ambos trabajadores salieron de la furgoneta con el supuesto equipo de oficina gracias a un carro con ruedas para luego pasar por la entrada del vestíbulo de Harvey.

El FBI hizo p√ļblica la pista y difundi√≥ un retrato robot de la furgoneta blanca descrita ofreciendo una recompensa de 200 mil d√≥lares por aquel que tuviera una informaci√≥n √ļtil.

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Los meses siguientes todas las pistas resultaron falsas. Mientras, las labores de reconstrucci√≥n del Casino continuaban. El 13 de mayo de 1981 reabr√≠a una de sus torres sin que a√ļn se tuviera un sospechoso. Harvey se hab√≠a gastado 18 millones de d√≥lares en reparaciones y mejoras, incluyendo un sistema de vigilancia como nadie hab√≠a visto hasta la fecha.

Ese mismo a√Īo el FBI subi√≥ la recompensa por una informaci√≥n fiable hasta los 500 mil d√≥lares. Un mes despu√©s reciben una llamada an√≥nima, un hombre que dice conocer la identidad del atacante del Casino. Tras varias conversaciones telef√≥nicas los agentes convencen al hombre para tener una reuni√≥n en persona, un encuentro que tendr√° lugar en un hotel.

El informante explica a los agentes que durante una cita, una chica le hab√≠a contado que su ex novio, John Birges Jr., le dijo una vez que su padre plane√≥ todo lo ocurrido en el casino. Resulta que Birges era uno de los sospechosos de la zona porque ten√≠a una camioneta similar a la descrita en la investigaci√≥n. Birges tiene coartada cuando lo interrogan pero el FBI no iba a por √©l, como hab√≠a contado el informante, era su padre el presunto autor intelectual: el se√Īor John Birges.

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Resulta que Birges, de 59 a√Īos, era un ex militar experto en electr√≥nica, equipos de soldadura y explosivos. Un inmigrante h√ļngaro que hab√≠a combatido con los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. M√°s tarde fue capturado y condenado a 25 a√Īos de trabajos forzados en un gulag ruso. Ocho a√Īos despu√©s de su condena escap√≥ y emigr√≥ a California en Estados Unidos. All√≠ construy√≥ un negocio de jardiner√≠a con bastante √©xito pero su adicci√≥n al juego le llev√≥ a perder una gran cantidad de dinero. No s√≥lo eso, Birges ten√≠a deudas de miles de d√≥lares en un sitio en concreto, ¬Ņadivinan donde? S√≠, en Harvey.

Imagen: john Birges. FBI

John Birges fue detenido junto a su novia a los pocos d√≠as. El 7 de marzo de 1985, varios a√Īos despu√©s, el jurado lo encontr√≥ culpable de ocho de los nueve cargos y condenado a 20 a√Īos de c√°rcel. Los dos hombres que colocaron la bomba en el resort, dos trabajadores de la jardiner√≠a de Birges, tambi√©n fueron condenados a 7 a√Īos de c√°rcel. Birges mor√≠a en prisi√≥n en 1996 a los 74 a√Īos de edad por un c√°ncer de h√≠gado.

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En cuanto a la bomba, hoy sigue manteniendo el estatus de leyenda en el FBI, una ‚Äúbomba maestra‚ÄĚ que incluso en la actualidad es reconocida por los agentes como una proeza. El FBI guarda una maqueta a imagen y semejanza de la original para fines de entrenamiento. La agencia cree que es poco probable que incluso hoy, con toda la tecnolog√≠a y conocimientos, se pueda hacer mucho m√°s que lo que se intent√≥ en 1980 para detenerla.

Como diría el agente del FBI encargado de toda la operación, Bill Jonkey, la bomba de Harvey es el dispositivo explosivo improvisado más singular y sofisticado de la historia. Quizá no se recuerde como otras grandes atrocidades de la historia reciente pero es posible que eso sí tenga una respuesta clara, la bomba no mató a nadie.