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Australia sacrificará 10.000 camellos salvajes para combatir la sequía extrema

Ilustración para el artículo titulado
Foto: Getty

Cuando pensamos en Australia solemos imaginar a canguros y koalas, pero el continente es también el hogar de más de un millón de camellos. 2020 no va a ser un buen año para ellos, porque las autoridades australianas han decidido sacrificar 10.000 de ellos por una razón: la sequía extrema.

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Los dirigentes aborígenes de los territorios de Anangu Pitjantjatjara Yankunytjatjara, al sur del país han tomado esta medida extrema para preservar los acuíferos de los que dependen no pocas comunidades. Los camellos no son una especie nativa australiana, y la sequía que sufre el continente los está impulsando a destruir cercados y aventurarse incluso cerca de núcleos habitados. En algunos casos, la feroz competencia por acceder al agua está provocando estampidas que terminan con la muerte de algunos de ellos y sus cadáveres terminan contaminando ríos y lagos.

En un esfuerzo por suavizar la crisis, las autoridades han dispuesto un plan en el que cazadores profesionales abatirán los camellos a tiros desde helicópteros. La operación comienza este mismo miércoles 8 de enero, y se prolongará durante cinco días.

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La fauna autóctona australiana está sufriendo una crisis sin precedentes debido a los masivos incendios que arrasan el país. Se estima que más de 480 millones de animales salvajes han perecido debido al fuego. Y eso sin contar los millones de hectáreas de hábitat destruidas. Los camellos son un asunto diferente debido a su condición de especie invasora. Su llegada a Australia se remonta a 1840, cuando comenzaron a importarse camellos vivos para que ayudaran a los exploradores a visitar las regiones más desérticas del continente. Se calcula que el ser humano introdujo alrededor de 15.000 ejemplares. Hoy en día hay más de 1.200.000 camellos salvajes. Además de beberse las reservas de agua, los camellos son bastante destructivos con su entorno. El gobierno australiano calcula en 10 millones de dólares anuales el daño que la especie ocasiona en vegetación nativa, humedales, fuentes de agua y lugares con valor histórico o cultural.

La sequía no ha hecho sino empeorar la situación. Los territorios de Anangu Pitjantjatjara Yankunytjatjara han registrado su mínimo histórico de lluvias en los últimos 11 meses según la oficina nacional de meteorología. El calor extremo agrava el problema aún más, y los modelos climáticos no son nada halagüeños. La crisis climática se agrava y la sequía probablemente solo es el primer síntoma.

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Los seres humanos que crearon el problema de los camellos ahora tratan de resolverlo. En un principio se trató de capturar a los animales como ganado y exportarlos, pero eso no ha servido para resolver el problema de los pequeños grupos de animales salvajes que pululan a sus anchas en busca de agua. Su ejecución controlada es la única salida viable a estas alturas. RIP, camellos australianos. Os merecíais un destino mejor.

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