En el sur de Florida, una alerta en la aplicación Waze avisa: “Carretera helada más adelante”. No se trata de una ola de frío, sino de un mensaje en clave para alertar sobre la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Mensajes en clave y advertencias digitales

Este tipo de avisos, que circulan por plataformas como Waze, cámaras Ring, grupos de WhatsApp o redes como Facebook y Reddit, se han convertido en un sistema comunitario de alerta ante posibles redadas. Los mensajes, disfrazados de información trivial, señalan ubicaciones y número aproximado de agentes. En lugares como California, Ohio o Illinois, los códigos y emojis se han multiplicado, especialmente desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump y su política de deportaciones aceleradas.
Una encuesta reciente de CNN reveló que el 55 % de los estadounidenses cree que la actual estrategia de deportación ha ido demasiado lejos, 10 puntos más que en febrero.
Entre el derecho a informar y la obstrucción
Las autoridades han reaccionado con dureza. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que estas prácticas “parecen obstrucción a la justicia” y advirtió que cualquier intento de interferir en las operaciones podría ser procesado. Sin embargo, expertos legales recuerdan que advertir a otros sobre una posible detención está protegido por la Primera Enmienda en numerosos precedentes judiciales.
Our brave ICE law enforcement are now facing a 1000% increase in assaults against them as they risk their lives to arrest the worst of the worst criminal illegal aliens. These acts of violence are fueled by sanctuary politicians rhetoric vilifying our law enforcement.
We will…
— Secretary Kristi Noem (@Sec_Noem) August 7, 2025
En la práctica, las propias comunidades tratan de filtrar y verificar la información para evitar falsos avisos que generen pánico. Francisco Aguirre, solicitante de asilo en Oregón y activista, asegura que su grupo corrige o elimina alertas falsas y prioriza la información contrastada. “No queremos alimentar la histeria. Queremos proteger a las familias”, señala.
Organización digital y derechos civiles
Las redes sociales, aplicaciones comunitarias y emisoras locales se han convertido en lo que algunos llaman “salvavidas digitales”. La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), junto a organizaciones como la ACLU y el Centro Nacional de Justicia para los Inmigrantes, sostiene que estas herramientas son una extensión del derecho a la defensa comunitaria.
“Esto no es solo tecnología: es una cuestión de derechos civiles”, afirma Brenda Bastian, de LULAC. “No dejaremos que el espacio digital se convierta en una herramienta de opresión. Seguirá siendo una herramienta de resistencia”.
Por su parte, Waze advierte que enviar alertas falsas intencionadamente viola sus normas y anima a los usuarios a reportar o votar negativamente las inexactas para que sean eliminadas.
Mientras las políticas migratorias siguen endureciéndose, las comunidades mantienen y perfeccionan sus redes de aviso. Y, aunque el debate legal y ético continúa, para muchos migrantes la consigna es clara: estar informados es una cuestión de supervivencia.