Seis mil dólares pueden parecer una exageración para una cámara, pero solo en el mercado doméstico. Entre profesionales, ese precio es una nadería comparado con las decenas de miles de dólares que puede costar una buena cámara para rodar cine digital. Por eso no faltan los expertos en rodaje que ven en la Ursa la solución que estaban esperando para trabajar en 4K.

La Ursa es el √ļltimo modelo desarrollado por Blackmagic, una compa√Ī√≠a que se hizo famosa por la Cinema Camara, un dispositivo 4K de prestaciones profesionales que se pod√≠a llevar en el bolsillo, y que estaba pensado no tanto como c√°mara principal sino como equipo de apoyo.

La portabilidad de la Blackmagic Cinema Camara no la comparte la Blackmagic Ursa. Estamos ante una cámara de cine hecha y derecha. El equipo está dotado de dos pantallas, la primera, de cinco pulgadas, se utiliza solo para visualizar los parámetros de vídeo. La segunda, abatible y de diez pulgadas, permite comprobar el enfoque y la exposición sin necesidad de conectarle monitores externos.

La c√°mara hace una apuesta muy poco com√ļn con el sensor, que est√° integrado con las propias lentes, lo que permite afinar mucho el presupuesto de grabaci√≥n en funci√≥n del formato que necesita cada profesional. Independientemente del sensor, la c√°mara es capaz de grabar v√≠deo 4K simult√°neamente en RAW y ProRes.

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Las Blackmagic son polémicas porque no todos los profesionales las consideran una alternativa de calidad, y los modelos anteriores no están exentos de inconvenientes técnicos. La nueva Ursa sería el equivalente de bajo coste a equipos como la Alexa de Arri, cuyo kit más básico ya pasa de los 80.000 dólares. Habrá que ver cómo se porta sobre el terreno. [Blackmagic]