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Tecnología

BMW metió 10.000 millones en su nueva era eléctrica: el secreto no está solo en los 800 km de autonomía

El BMW iX3 inaugura la Neue Klasse, la nueva generación eléctrica de la marca alemana. Su promesa no se limita a una autonomía de hasta 805 kilómetros: estrena baterías cilíndricas, arquitectura de 800 voltios, carga ultrarrápida, motores sin tierras raras y una electrónica pensada como coche definido por software.
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BMW no quería lanzar simplemente otro coche eléctrico. Con la Neue Klasse, la marca alemana intenta hacer algo bastante más ambicioso: redefinir su próxima década. El primer resultado tangible es el nuevo BMW iX3, un SUV eléctrico que inaugura esta arquitectura y que funciona como declaración de intenciones.

La cifra más llamativa es la autonomía. BMW anuncia hasta 805 kilómetros WLTP para el iX3 50 xDrive, junto con una potencia máxima de carga de 400 kW. En condiciones ideales, eso permite recuperar entre 309 y 372 kilómetros en diez minutos de carga rápida, con una carga del 10% al 80% en 21 minutos.

Pero quedarse solo con esos números sería perder la parte importante. La Neue Klasse no es únicamente una batería grande con un diseño nuevo. Es una arquitectura completa: batería, motores, software, cableado, pantallas y ayudas a la conducción pensadas desde cero para una nueva generación eléctrica.

La batería ya no es una pieza añadida: es el centro del coche

La gran base técnica del iX3 está en su sexta generación de tecnología BMW eDrive. BMW decidió pasar a celdas cilíndricas para la Neue Klasse, con una arquitectura de 800 voltios y una mejora anunciada de más del 20% en densidad energética respecto a las celdas prismáticas anteriores. La compañía adjudicó contratos de suministro de celdas a CATL y EVE Energy por una suma de dos dígitos en miles de millones de euros.

El resultado es una batería de 108,7 kWh en el iX3, integrada con una lógica más cercana al cell to pack: menos estructura intermedia, menos peso y más aprovechamiento del espacio. Según el texto técnico que compartiste, BMW también rediseñó el acceso a ciertos componentes clave para que algunos módulos de control puedan tratarse de forma más independiente, reduciendo tiempos de intervención y costes potenciales de reparación.

La arquitectura de 800 voltios es otra pieza decisiva. No solo sirve para cargar más rápido, sino para reducir pérdidas, trabajar con corrientes más manejables y hacer que el sistema eléctrico funcione con mayor eficiencia. BMW explica que el iX3 puede cargar a un máximo de 400 kW y sumar hasta 372 kilómetros de autonomía en diez minutos en un cargador adecuado.

También hay una lectura industrial. BMW diseña la química, la arquitectura y el control de calidad, aunque parte de la producción de celdas recaiga en proveedores asiáticos. Es una fórmula conocida en la tecnología de consumo: controlar el diseño crítico y externalizar la fabricación bajo especificaciones estrictas.

Motores sin tierras raras y un coche gobernado por “supercerebros”

La Neue Klasse también cambia la forma en que BMW entiende sus motores eléctricos. En el eje trasero, la marca usa un motor síncrono excitado eléctricamente, una tecnología que evita depender de imanes permanentes y, por tanto, reduce el uso de tierras raras. En las versiones xDrive, el eje delantero puede sumar un motor asíncrono más compacto pensado como apoyo puntual.

Esa combinación no busca solo eficiencia. También intenta preservar algo muy BMW: que el coche siga sintiéndose como un tracción trasera, incluso cuando es eléctrico y puede tener tracción total. La electricidad permite entregar par al instante, pero el carácter de conducción depende de cómo se reparte, se dosifica y se recupera esa energía.

Ahí entra el gran cambio invisible: la electrónica. El iX3 estrena una arquitectura con cuatro ordenadores de alto rendimiento que BMW llama “superbrains”. Uno de ellos, el Heart of Joy, gestiona tren motriz, frenada, recuperación de energía y parte de la dirección, procesando información hasta diez veces más rápido que una unidad de control convencional.

La marca asegura que, en conducción diaria, el 98% de las frenadas pueden realizarse solo mediante recuperación de energía, sin usar los frenos de fricción. Eso no solo mejora la eficiencia: también permite una conducción más suave y una integración más natural entre acelerar, frenar y regenerar.

La nueva arquitectura electrónica también reduce complejidad física. BMW afirma que el sistema de cableado se divide en cuatro zonas, permite ahorrar unos 600 metros de cables y reduce el peso del conjunto en un 30%. Además, incorpora fusibles digitales inteligentes que sustituyen parte de los fusibles tradicionales y pueden gestionarse de forma más flexible.

El interior también forma parte de la revolución

El otro gran símbolo de la Neue Klasse es el nuevo BMW Panoramic iDrive. En lugar del cuadro tradicional, el sistema proyecta información a lo largo de la base del parabrisas, de pilar a pilar, con datos de conducción en la zona del conductor y widgets personalizables en el resto. También suma una pantalla central de diseño libre y un volante con controles hápticos.

La idea es clara: el coche ya no se define solo por motor, chasis y batería, sino por software, perfiles, actualizaciones, llaves digitales, asistentes, pantallas y personalización. BMW permite asociar preferencias a cada conductor mediante BMW ID, desde el puesto de conducción hasta la climatización o la disposición de información en pantalla.

La Neue Klasse, entonces, no es solo una familia eléctrica nueva. Es el intento de BMW de responder a Tesla, a los fabricantes chinos y a una industria donde el coche se parece cada vez más a una plataforma tecnológica sobre ruedas.

La pregunta ya no es si BMW puede fabricar un eléctrico con mucha autonomía. El iX3 demuestra que sí. La pregunta es si puede hacer que un eléctrico definido por software siga sintiéndose como un BMW. Y ahí está la verdadera apuesta de esos 10.000 millones: no en alcanzar 800 kilómetros, sino en demostrar que la electrificación no tiene por qué borrar la identidad de la marca.

 

 

Fuente: Xataka.

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