Los restos de los cargueros japoneses, antes dee desaparecer. Foto: Jason Fowler/Flickr)

Tres cargueros japoneses hundidos por torpedos aliados han desaparecido del fondo del mar donde reposaban desde 1944. El incidente eleva a cinco el número de pecios que se desvanecen sin dejar más rastro que un puñado de restos de metal retorcidos, y la culpa apunta a Malasia.

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El Kokusei Maru, el Higane Maru, y el Hiyori Maru reposaban a una distancia de poco m├ís de un kil├│metro uno de otro en aguas poco profundas. El trio de pecios era un atractivo tur├şstico para los amantes del submarinismo que visitan la cercana costa de Borneo. En noviembre de 2016, el ministro de defensa de los Pa├şses Bajos denunci├│ la desaparici├│n de dos cruceros de la Segunda Guerra Mundial que reposaban en la misma zona.

En todos los casos, los buceadores de la zona achacaban las desapariciones a la actividad ilegal de buques con bandera china. Ha sido precisamente una buceadora llamada Monica Chin la que ha tirado del hilo, y el robo salpica nada menos que a la Universidad de Malasia en Sabah. Despu├ęs de avistar un barco con bandera china que estaba extrayendo restos de los barcos hundidos con ayuda de una gr├║a, Chin y su equipo descubrieron que el nav├şo dispon├şa de una autorizaci├│n emitida por la propia Universidad.

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Restos de los cargueros encontrados por el equipo de Monica Chin. Foto: dirahsiakan / Astroawani

Tras denunciar el caso ante las autoridades del centro, estas justificaron la extracci├│n diciendo que hab├şa residuos peligrosos a bordo de los barcos (algo altamente improbable). Poco despu├ęs, sin embargo, la universidad remiti├│ una carta a la compa├▒├şa naviera cancelando la autorizaci├│n. O en la Universidad no tienen ni idea de lo que hac├şa el barco chino, o son c├│mplices del robo.

Si se tienen muchos explosivos y pocos escr├║pulos los restos de barcos hundidos son una notable fuente de ingresos. Solo las h├ęlices de bronce se cotizan a unos 2.500 d├│lares por tonelada de peso.

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Con o sin autorizaci├│n de una universidad, la retirada de objetos de barcos hundidos es ilegal a menos que se tenga una autorizaci├│n expresa del pa├şs bajo cuya bandera viajaba el nav├şo en el momento de hundirse. En este caso ese pa├şs es Jap├│n, y no ha autorizado nada. Por otra parte, cuando en los naufragios han fallecido personas, los pecios ganan autom├íticamente el estatus de tumbas y no pueden ser alterados.

El pa├şs en cuyas aguas reposan estos barcos es responsable de su conservaci├│n. Con tres barcos japoneses y dos holandeses saqueados hasta su desaparici├│n, e indicios de que varios barcos estadounidenses est├ín sufriendo el mismo destino, Malasia se est├í buscando un conflicto diplom├ítico de la manera m├ís absurda. [v├şa The Guardian]