El desarrollo infantil es un proceso complejo influenciado por múltiples factores. Recientemente, investigadores han explorado la relación entre la edad en que los bebés comienzan a caminar y su desarrollo cognitivo posterior. Este artículo examina los hallazgos de un estudio que analiza cómo los primeros pasos podrían estar vinculados a una predisposición genética hacia habilidades cognitivas superiores.
Influencia genética en el inicio de la marcha

Un estudio publicado en la revista Nature Human Behaviour por investigadores de la Universidad de Surrey analizó datos genéticos de más de 70,000 infantes. Los resultados indicaron que aproximadamente el 25% de las diferencias en la edad de inicio de la marcha se deben a factores genéticos. Se identificaron 11 marcadores genéticos asociados con el momento en que los bebés comienzan a caminar.
Estos genes también están vinculados al tamaño y la estructura del cerebro, especialmente en áreas relacionadas con la motricidad y la cognición. Además, se observó que los mismos genes asociados con un inicio temprano de la marcha también se relacionan con una menor probabilidad de desarrollar Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y con un mayor rendimiento educativo en etapas posteriores de la vida.
Consideraciones sobre el desarrollo cognitivo

Aunque el estudio no establece una relación causal directa entre caminar temprano y una inteligencia superior, los hallazgos sugieren una posible ventaja en el desarrollo de habilidades cognitivas para aquellos que alcanzan este hito motor más temprano.
Investigaciones previas han indicado que los niños que comienzan a caminar antes tienden a mostrar mejores resultados en pruebas de memoria, atención y habilidades lingüísticas a los 4 años.
Sin embargo, es importante destacar que, aunque la genética juega un papel significativo, el entorno también influye en el desarrollo infantil. Los padres no deben apresurar el proceso de aprendizaje de la marcha, ya que forzar a un niño a caminar antes de estar listo puede aumentar el riesgo de lesiones o afecciones como la enfermedad de Blount, que causa deformidades en las piernas