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Ciencia

Captan por primera vez una señal de radio procedente directamente de un exoplaneta

Astrónomos detectaron emisiones de radio procedentes de Beta Pictoris b, un gigante gaseoso situado a unos 63 años luz de la Tierra. La señal estaría relacionada con potentes auroras y permitió estimar directamente la intensidad de su campo magnético, algo que nunca se había logrado en un exoplaneta.
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Una señal que los astrónomos buscaban desde hace décadas

Desde que comenzaron a descubrirse exoplanetas en la década de 1990, los científicos han intentado detectar directamente las emisiones de radio generadas por estos mundos. Hasta ahora, sin embargo, resultaba extremadamente difícil separar una posible señal planetaria de la actividad de la estrella alrededor de la que orbitaba.

Esa situación podría haber cambiado con Beta Pictoris b, un enorme planeta gaseoso localizado a unos 63 años luz de la Tierra. Un equipo internacional dirigido por Kevin Ortiz Ceballos, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, presentó la que sería la primera detección de ondas de radio atribuidas directamente a un exoplaneta.

El resultado todavía no ha pasado por el proceso de revisión por pares, pero podría abrir una nueva forma de estudiar planetas situados fuera del Sistema Solar.

Auroras gigantes en un planeta lejano

La señal detectada no tiene relación con posibles transmisiones de una civilización extraterrestre. Su origen sería completamente natural y estaría vinculado con auroras extremadamente intensas, similares a las que se producen en la Tierra y, especialmente, en Júpiter.

En estos fenómenos, partículas cargadas interactúan con el campo magnético del planeta y son conducidas hacia su atmósfera. Allí pueden generar emisiones de radio mediante un proceso conocido como inestabilidad del máser de ciclotrón de electrones, o ECMI.

Los investigadores creen que algo parecido ocurre en Beta Pictoris b, aunque a una escala mucho mayor debido a la enorme intensidad de su campo magnético.

MeerKAT permitió localizar el origen de la señal

Las observaciones fueron realizadas con el conjunto de radiotelescopios MeerKAT, situado en Sudáfrica, durante cuatro sesiones desarrolladas entre 2025 y 2026.

Los astrónomos registraron una emisión persistente acompañada de ráfagas breves y repetitivas. Estas señales presentaban una fuerte polarización circular, una característica habitual de las emisiones aurorales.

Uno de los mayores desafíos consistía en demostrar que la señal procedía realmente del planeta y no de su estrella. Para conseguirlo, el equipo utilizó cuásares muy lejanos como puntos de referencia y logró determinar con suficiente precisión la posición de la fuente.

Los datos apuntaron directamente hacia Beta Pictoris b y permitieron descartar tanto a su estrella como al cercano Beta Pictoris c.

Un campo magnético extraordinariamente potente

Las ondas de radio también permitieron estimar algo que hasta ahora había resultado prácticamente inaccesible: la intensidad del campo magnético de un exoplaneta.

La frecuencia máxima de estas emisiones depende directamente de la fuerza del campo magnético que las produce. En este caso, MeerKAT registró señales de hasta 3,5 gigahercios. A partir de esa frecuencia, los investigadores calcularon que el campo magnético en la región donde se originan las emisiones tendría al menos 1.250 gauss. Para comparar, el campo magnético de la Tierra ronda aproximadamente medio gauss en su superficie.

Esto significa que el campo detectado en Beta Pictoris b sería unas 2.500 veces más intenso que el terrestre y considerablemente más fuerte que el de Júpiter.

Una nueva herramienta para estudiar exoplanetas

Beta Pictoris b posee entre 10 y 12 veces la masa de Júpiter y completa una rotación sobre su propio eje en apenas ocho o nueve horas. Esta elevada velocidad de rotación podría ser uno de los factores que contribuyen a generar unas auroras tan energéticas.

La detección también podría ayudar a comprender mejor la evolución y posible habitabilidad de otros mundos. Los campos magnéticos pueden proteger las atmósferas planetarias frente al viento estelar y desempeñar un papel importante en su conservación a largo plazo.

El equipo ya planea buscar señales similares en otros gigantes gaseosos cercanos. Con futuros radiotelescopios mucho más sensibles, detectar las emisiones magnéticas de exoplanetas podría pasar de ser un hecho excepcional a convertirse en una nueva herramienta para explorar mundos situados a decenas de años luz de la Tierra.

 

 

Fuente: DW Español.

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