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Ciencia

Dos nubes de polvo podrían estar delatando un planeta recién nacido a 370 años luz de la Tierra

PDS 70 ya es uno de los sistemas planetarios jóvenes más estudiados del cielo. Ahora, dos extrañas concentraciones de polvo separadas por unos 120 grados podrían esconder algo más: un tercer planeta gigante todavía en formación que los astrónomos no han conseguido observar directamente.
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El planeta que no vemos, pero que podría estar dejando huellas

A unos 370 años luz de la Tierra existe un sistema especialmente valioso para entender cómo nacen los planetas. Se llama PDS 70 y alrededor de su joven estrella ya se han observado directamente dos protoplanetas gigantes, PDS 70 b y PDS 70 c, todavía inmersos en el disco de gas y polvo del que se están formando.

Ahora podría haber un tercero.

Un equipo internacional liderado por Olga Balsalobre-Ruza, del Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), ha detectado dos concentraciones de polvo en las regiones internas del sistema que parecen compartir exactamente la misma órbita, situada a unas 13 unidades astronómicas de la estrella.

Lo extraño no es solo que estén allí, sino cómo están colocadas.

Separadas exactamente por unos 120 grados

Las dos estructuras aparecen separadas aproximadamente 120 grados a lo largo de su órbita.

Esta geometría recuerda a los llamados puntos de Lagrange, regiones de una órbita donde la interacción gravitatoria entre dos cuerpos permite que material adicional permanezca relativamente estable.

En nuestro Sistema Solar ocurre algo parecido con los asteroides troyanos de Júpiter.

La hipótesis de los investigadores es especialmente llamativa: un planeta aún invisible podría estar situado entre ambas acumulaciones y su gravedad sería responsable de atrapar polvo en las regiones estables que lo preceden y siguen en la órbita.

Además, el análisis espectral indica que esas estructuras parecen reflejar la luz de la estrella, en lugar de emitir la radiación propia que se esperaría de dos planetas jóvenes. Esto refuerza la idea de que, al menos parte de lo observado hasta ahora, podría ser polvo.

Entonces buscaron exactamente donde debía estar el planeta

La disposición del material ofrecía algo poco habitual: permitía a los astrónomos predecir aproximadamente dónde buscar el supuesto planeta. El equipo utilizó entonces GRAVITY, instalado en el interferómetro VLTI del Observatorio Europeo Austral, para observar esa posición concreta.

Y encontró una señal.

Es todavía débil —el artículo científico la describe como una detección marginal de alrededor de 3 sigma—, pero aparece precisamente en la zona pronosticada y es compatible con un objeto de aproximadamente tres masas de Júpiter.

Por ahora, eso no basta para anunciar el descubrimiento de un nuevo planeta.

También existe otra explicación

Los propios investigadores mantienen abierta una posibilidad menos espectacular: las dos concentraciones podrían ser subestructuras dentro del disco interno de polvo, sin necesidad de que exista un nuevo planeta provocándolas.

Las futuras observaciones deberán comprobar si la débil señal detectada por GRAVITY se mueve como debería hacerlo un planeta en órbita y si realmente está relacionada con las estructuras de polvo.

Pero si termina confirmándose, el descubrimiento tendría una consecuencia especialmente interesante. Los astrónomos podrían empezar a encontrar planetas recién nacidos sin necesidad de verlos directamente. En lugar de buscar el planeta, podrían buscar primero el rastro gravitatorio que deja atrapado en el polvo.

El estudio, titulado Two inner dust clumps in PDS 70: A third protoplanet traced by trojan material or a substructured inner disk?, fue aceptado en Astronomy & Astrophysics.

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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