Hay actualmente más de 40.000 asteroides cercanos a la Tierra catalogados. Ninguno está en ruta de colisión confirmada con el planeta, pero hay muchos más que todavía no han sido detectados. Esa es la premisa con la que China anunció el 1 de julio, en el Día Internacional del Asteroide, dos movimientos simultáneos: la construcción de una red permanente de vigilancia de objetos cercanos sin puntos ciegos, y la confirmación de que en diciembre de 2027 lanzará su primera misión de impacto cinético contra un asteroide para probar que puede desviarlo.
El anuncio de la CNSA no ocurre en el vacío. La NASA tiene desde 2022 el precedente de DART, que modificó con éxito la órbita de Dimorphos. Europa tiene Hera, que orbita ese mismo asteroide haciendo seguimiento. Y ahora China entra al mismo juego con su propio programa, su propio objetivo y su propia arquitectura de vigilancia.
La misión de impacto: golpear un asteroide a decenas de millones de kilómetros
El objetivo de la misión china de defensa planetaria es el asteroide 2016 WP8, un objeto que cruza la órbita de la Tierra y pasa la mayor parte del tiempo dentro de ella. El dato fue presentado en marzo de 2026 por Long Lehao, diseñador jefe de la serie de cohetes Long March, en la Conferencia de Desarrollo de la Industria Aeroespacial Comercial de Shenzhen, según reportó SpaceNews.
La misión llevará dos naves: una impactora y una de observación que estudiará el asteroide durante tres a seis meses antes del impacto y documentará todo el proceso. La mecánica es parecida a la combinación de DART y Hera en una sola misión. La diferencia es que 2016 WP8 es más pequeño que Dimorphos, y que las observaciones previas y posteriores al impacto serán más detalladas.
La dificultad técnica es considerable. «Es como golpear una mosca desde decenas de millones de kilómetros de distancia, con el asteroide y la Tierra moviéndose a alta velocidad», explicó Pang Zhihao, investigador del Instituto de Investigación de Sistemas Espaciales de China, en declaraciones al Global Times. El margen de error admisible es de apenas unas pocas decenas de metros. Y hay una complicación adicional: no se puede saber con certeza si el interior del asteroide es roca sólida o una pila de escombros unida, lo que dificulta predecir exactamente cuánto se desviará su órbita tras el impacto.
La red de vigilancia: telescopios en tierra y constelación de satélites en órbita
En paralelo a la misión de impacto, la CNSA anunció la construcción de un sistema integrado de vigilancia que combine instalaciones terrestres con una constelación de satélites en distintas órbitas. En tierra, se seleccionarán observatorios con condiciones óptimas y se desplegarán telescopios de gran apertura. En el espacio, la red incluirá satélites en múltiples órbitas, incluyendo posiciones en el punto de Lagrange L1 Tierra-Sol y en órbitas similares a la de Venus, para cubrir la zona ciega que los telescopios terrestres no pueden ver porque está en la dirección del Sol.
«A través de la coordinación de activos terrestres y espaciales lograremos una vigilancia de 360 grados las 24 horas del día», declaró Li Mingtao, científico jefe del Centro de Investigación de Monitoreo y Alerta Temprana de Asteroides de la CNSA, en el acto por el Día Internacional del Asteroide. Li también confirmó que China ya tiene avances en modelos de alerta temprana y algoritmos de evaluación de riesgo de impacto, y está construyendo un sistema operativo de alerta.
El contexto: qué tiene la NASA y qué quiere China
El anuncio chino llega con la NASA en una posición consolidada. La agencia estadounidense tiene la Planetary Defense Coordination Office activa desde 2016, el sistema Sentry de monitoreo de riesgos, el precedente de DART (que en 2022 modificó la órbita de Dimorphos en 33 minutos adicionales por órbita, mucho más de lo esperado), y el telescopio NEO Surveyor en desarrollo, un instrumento infrarrojo espacial diseñado específicamente para detectar asteroides y cometas potencialmente peligrosos con lanzamiento previsto no antes de septiembre de 2027.
Lo que China está construyendo no es una respuesta al programa de la NASA sino un programa propio con objetivos similares. El Plan Quinquenal chino 2026-2030, aprobado este año, incluye explícitamente el compromiso de realizar la primera misión de prueba y verificación de defensa planetaria del país. El programa de exploración de objetos cercanos a la Tierra de la CNSA lleva en marcha desde 2006, aunque la aceleración de los últimos años es notable: en 2022 se anunció la intención, en 2026 se confirmó el objetivo y el cohete, y el lanzamiento está agendado para diciembre de 2027.
Si la misión tiene éxito, China pasará a ser el segundo país en demostrar experimentalmente que puede desviar un asteroide, una capacidad que tiene tanto valor científico como simbólico en el contexto de la geopolítica espacial del siglo XXI.