En 2026, el ecosistema de semiconductores de India dejó de ser solo un documento de política pública para convertirse en fábricas reales operando. Según detalla India Briefing, el gobierno indio ya aprobó 13 proyectos de semiconductores en siete estados bajo la Misión de Semiconductores de India (ISM). La planta de empaquetado y prueba de Micron en Sanand, Gujarat, con una inversión de 2.750 millones de dólares, empezó producción a gran escala a fines de 2025. La planta de Kaynes Semicon, también en Sanand, se inauguró el 31 de marzo de 2026 con capacidad para procesar unos 6 millones de chips por día.
Es importante entender qué hacen exactamente estas plantas: no fabrican chips desde cero, sino que ensamblan, prueban y empaquetan obleas de silicio que llegan ya procesadas desde otros países. Es una etapa final de la cadena de producción, no el corazón industrial más complejo, que sigue siendo la fabricación de la propia oblea.
La verdadera fábrica de chips todavía no tiene silicio

El proyecto que sí representa un salto cualitativo es la planta de Tata Electronics en Dholera, Gujarat, desarrollada junto a la taiwanesa PSMC (Powerchip Semiconductor Manufacturing Corporation), con una inversión de unos 11.000 millones de dólares. Será la primera fábrica de chips lógicos propiamente dicha del país, construida a partir de tecnología derivada de TSMC, con un acuerdo firmado con ASML en mayo de 2026 para el equipamiento de litografía necesario.
El primer silicio de esa planta recién se espera para fines de 2026, con producción plena estimada para 2028, según coinciden distintos análisis de la industria. El nodo de fabricación previsto es de 28 nanómetros, un proceso maduro pensado para chips automotrices, industriales y de electrónica de consumo, no para los procesadores de última generación que exige el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial más avanzados, que hoy dependen de nodos de pocos nanómetros fabricados casi en exclusiva por TSMC en Taiwán y, en menor medida, por Samsung e Intel.
Por qué India no compite (todavía) con Taiwán
El propio sector lo explica sin rodeos: 28 nanómetros no compite con los 3 nanómetros de TSMC para chips de inteligencia artificial de punta. Lo que India está construyendo es su base dentro de la cadena de suministro de semiconductores para las categorías de productos que el país efectivamente fabrica hoy: autos, teléfonos, equipos industriales. Se trata de una estrategia de escalamiento gradual, no de un salto directo a competir con los fabricantes más avanzados del mundo.
A eso se suma otro obstáculo estructural: India todavía depende casi por completo de equipamiento importado para poner en marcha cualquiera de estas plantas, desde los sistemas de litografía de la neerlandesa ASML hasta los equipos de grabado y deposición de las estadounidenses Applied Materials y Lam Research. Construir una fábrica de chips y construir la maquinaria que opera dentro de esa fábrica son, en la práctica, dos desafíos industriales completamente distintos, y hasta ahora India solo avanzó de forma sólida en el primero.
El resto del combo: energía nuclear y redes 6G
El plan tecnológico indio no se limita a los semiconductores. El gobierno fijó como meta alcanzar 100 gigavatios de capacidad de energía nuclear para 2047, un salto enorme respecto a la capacidad actual del país, justificado explícitamente por la necesidad de sostener centros de datos y capacidad de cómputo para inteligencia artificial a gran escala. En paralelo, India avanza en el desarrollo de redes 6G de fabricación nacional y en sus propias capacidades de computación cuántica, dos frentes tecnológicos donde el país todavía se encuentra en etapas mucho más tempranas que en semiconductores.
Formar recursos humanos mientras se construye la infraestructura
El anuncio de capacitar a 10 millones de jóvenes en habilidades de inteligencia artificial en un año encaja, en ese sentido, como la pieza de recursos humanos de una estrategia industrial más amplia: capacitar talento en paralelo a la construcción de la infraestructura de cómputo, energía y manufactura de chips que ese mismo talento eventualmente necesitará para trabajar en la industria que el gobierno indio busca consolidar hacia 2047.
El resultado final dependerá de si la infraestructura física logra sostener el ritmo de la formación de talento, o si termina ocurriendo lo contrario: millones de jóvenes capacitados en habilidades de IA, en un país que todavía depende de fábricas de chips ajenas para poner en marcha esa misma tecnología.