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Ciencia

La Tierra se está calentando casi el doble de rápido que hace unas décadas y los científicos ya saben desde cuándo. El problema es que podríamos alcanzar un límite crítico antes de 2030

Un análisis de los registros climáticos revela que la temperatura del planeta aumenta a un ritmo de hasta 0,35 °C por década, frente a los 0,2 °C anteriores. Los investigadores advierten de una aceleración difícil de ignorar.
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Durante décadas, los científicos observaron cómo la temperatura media del planeta aumentaba de manera relativamente constante. Había años especialmente calurosos y otros algo más fríos, pero la tendencia general parecía avanzar a un ritmo bastante estable. Sin embargo, algo comenzó a cambiar alrededor de 2015, y los registros climáticos muestran que aquella aceleración no fue simplemente una sucesión de veranos extraordinarios.

La Tierra está calentándose más rápido que antes, y la diferencia es considerable.

Una investigación del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, en Alemania, encontró que el calentamiento global alcanzó un ritmo aproximado de 0,35 °C por década durante los últimos diez años, frente a algo menos de 0,2 °C por década entre 1970 y 2015.

El análisis, publicado originalmente en marzo de 2026 en Geophysical Research Letters, volvió a ganar circulación internacional a finales de octubre. Su conclusión plantea un desafío: si el calentamiento continúa avanzando a esta velocidad, el planeta podría superar de forma sostenida el límite de 1,5 °C establecido como objetivo en el Acuerdo de París antes de que termine la década.

Los científicos eliminaron el ruido climático y encontraron una aceleración que ya no podían ignorar

La Tierra se está calentando casi el doble de rápido que hace unas décadas y los científicos ya saben desde cuándo. El problema es que podríamos alcanzar un límite crítico antes de 2030
Visualización de la NASA que muestra las anomalías de temperatura global en 2025 respecto al promedio de 1951-1980. Los colores más oscuros indican las regiones donde el calentamiento fue más intenso, especialmente en el Ártico. © NASA Goddard Space Flight Center / Scientific Visualization Studio / Robert B. Schmunk (NASA GISS).

Para comprobar qué estaba ocurriendo, los investigadores Grant Foster y Stefan Rahmstorf analizaron cinco grandes conjuntos de datos de temperatura global, algunos con registros que comienzan en 1880. El principal problema era distinguir el calentamiento provocado por las actividades humanas de las variaciones naturales que modifican temporalmente la temperatura.

Fenómenos como El Niño pueden elevar las temperaturas durante determinados períodos. Las erupciones volcánicas también pueden enfriar el planeta al introducir partículas en la atmósfera, mientras que las variaciones de la actividad solar afectan ligeramente la cantidad de energía que llega a la Tierra. Para evitar que estos factores ocultaran la tendencia, los investigadores estimaron y descontaron sus efectos de los registros.

El resultado fue contundente: la aceleración del calentamiento desde aproximadamente 2015 apareció con una confianza estadística superior al 98%. Según el Instituto de Potsdam, la tasa reciente es superior a la observada durante cualquier década anterior desde que comenzaron los registros instrumentales modernos.

Esto no significa que todos los años vayan a ser necesariamente más calurosos que el anterior. La variabilidad natural continúa existiendo, pero ahora se desarrolla sobre una tendencia de calentamiento más rápida.

La aceleración no afecta a todas las regiones del planeta por igual

El fenómeno tampoco se distribuye uniformemente sobre la superficie terrestre. Una investigación publicada en Nature Communications en septiembre de 2026 analizó cómo evolucionó la velocidad del calentamiento en distintas regiones desde 1970. Sus autores identificaron patrones de aceleración especialmente claros en latitudes medias del hemisferio norte. También observaron que el momento en que comenzó esa aceleración varía según la región, desde la década de 1980 hasta la de 2010.

Estos resultados ayudan a comprender por qué el cambio climático no se manifiesta de la misma manera en todos los continentes. Otro dato importante aparece en el informe de indicadores climáticos de 2025, que estima el calentamiento atribuible a la actividad humana en aproximadamente 0,27 °C por década entre 2016 y 2025.

La Tierra se está calentando casi el doble de rápido que hace unas décadas y los científicos ya saben desde cuándo. El problema es que podríamos alcanzar un límite crítico antes de 2030
Mapa de las anomalías de temperatura de 2025 elaborado por la NASA. Las regiones del hemisferio norte, especialmente las áreas árticas, muestran algunos de los incrementos más pronunciados respecto a los valores históricos. © NASA Earth Observatory / Goddard Institute for Space Studies (GISS).

La cifra es inferior a los 0,35 °C del estudio de Potsdam porque las investigaciones utilizan metodologías diferentes. Ambas, sin embargo, coinciden en que el calentamiento global mantiene un ritmo preocupante.

El límite de 1,5 °C está cada vez más cerca y la próxima década será decisiva

El Acuerdo de París busca limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. Aunque algunos años individuales ya superaron temporalmente ese umbral, hacerlo durante un año no significa que el objetivo climático haya quedado formalmente incumplido, porque se evalúa utilizando tendencias de largo plazo.

El problema es que, cuanto mayor sea la velocidad de calentamiento, menos tiempo habrá para reducir las emisiones y adaptarse a las consecuencias.

Las temperaturas más elevadas aumentan el riesgo de olas de calor extremas, modifican los patrones de precipitación y favorecen la pérdida de hielo en distintas regiones del planeta. Además, el informe State of the Climate 2026, publicado el 14 de octubre, señala que siete de los dieciséis indicadores climáticos evaluados alcanzaron valores extremos récord.

La investigación no establece que alcanzar 1,5 °C antes de 2030 sea inevitable. La trayectoria futura dependerá, entre otros factores, de las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero sí muestra que el planeta está cambiando a una velocidad mayor que la observada durante buena parte de las últimas décadas. Y esa diferencia, que puede parecer pequeña cuando se expresa en fracciones de grado, tiene consecuencias importantes cuando afecta al sistema climático completo.

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