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Ciencia

La diabetes tipo 2 entró en remisión en el 54% de los pacientes de un ensayo en solo seis meses. Los científicos lo consiguieron combinando dos estrategias conocidas de una forma muy diferente

Un ensayo clínico internacional consiguió que más de la mitad de los participantes dejara de cumplir los criterios de diabetes tipo 2 sin medicación. La clave fue un programa intensivo de alimentación y ejercicio que también protegió sus músculos.
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Durante mucho tiempo, recibir un diagnóstico de diabetes tipo 2 significaba asumir que la enfermedad acompañaría al paciente durante el resto de su vida. Los medicamentos, la alimentación y la actividad física podían controlar sus efectos, pero conseguir que los niveles de glucosa regresaran a valores inferiores al umbral de la diabetes sin tratamiento farmacológico parecía mucho más complicado. Ahora, un ensayo clínico internacional demostró que, al menos en determinadas personas jóvenes, esa posibilidad puede ser mucho más real de lo que se pensaba.

Investigadores de Canadá y Reino Unido consiguieron que el 54% de los participantes sometidos a un programa intensivo de alimentación y ejercicio alcanzara la remisión de la diabetes tipo 2 en apenas 24 semanas. En comparación, solamente el 4 % de quienes recibieron atención médica habitual consiguió el mismo resultado.

La investigación, publicada en octubre de 2026 en The Lancet Regional Health – Americas, no plantea una cura definitiva, pero sí ofrece evidencias de que intervenir de manera intensiva durante las primeras etapas de la enfermedad puede modificar considerablemente su evolución.

Un experimento con 96 pacientes y una dieta de apenas 900 calorías

La diabetes tipo 2 entró en remisión en el 54 % de los pacientes de un ensayo en solo seis meses. Los científicos lo consiguieron combinando dos estrategias conocidas de una forma muy diferente
Una participante realiza una prueba de esfuerzo en bicicleta estática mientras un especialista analiza su respuesta cardiovascular y metabólica. El ejercicio supervisado fue uno de los componentes del programa que consiguió la remisión de la diabetes tipo 2 en el 54% de los pacientes del ensayo. © Leicester Diabetes Centre.

El estudio, denominado RESET for Remission, reunió a 96 adultos de entre 18 y 45 años diagnosticados con diabetes tipo 2 y obesidad. Los participantes procedían de centros médicos de Montreal, Edmonton y Leicester.

Los científicos dividieron a los voluntarios en dos grupos. Uno continuó recibiendo atención habitual, mientras que el otro comenzó un programa intensivo bajo supervisión médica. Durante las primeras doce semanas, los participantes del segundo grupo siguieron una dieta de entre 800 y 900 calorías diarias, utilizando inicialmente productos sustitutivos de comidas y reincorporando progresivamente alimentos convencionales.

La alimentación no fue el único componente. También realizaron dos sesiones semanales de ejercicio supervisado, combinando entrenamiento aeróbico y de fuerza, además de una tercera sesión independiente. Durante las siguientes doce semanas, abandonaron la fase de restricción calórica intensiva y pasaron a una alimentación destinada a mantener el peso perdido, acompañada de actividad física.

Al finalizar los seis meses, 27 de los 50 participantes del programa habían alcanzado la remisión. En el grupo de control, solamente lo consiguieron dos de 46. Para considerar que una persona estaba en remisión, los investigadores exigieron que sus niveles de hemoglobina glucosilada fueran inferiores al 6,5% y que hubiera permanecido al menos doce semanas sin medicamentos destinados a reducir la glucosa.

Lo sorprendente no fue solamente controlar la diabetes, sino conservar los músculos

La diabetes tipo 2 entró en remisión en el 54 % de los pacientes de un ensayo en solo seis meses. Los científicos lo consiguieron combinando dos estrategias conocidas de una forma muy diferente
Un profesional sanitario mide los niveles de glucosa mediante una pequeña muestra de sangre obtenida del dedo. El control de este indicador es fundamental para evaluar la evolución de la diabetes tipo 2 y determinar si un paciente alcanza la remisión. © Shutterstock.

Uno de los grandes problemas de los programas de pérdida rápida de peso es que pueden provocar una reducción de masa muscular junto con la grasa corporal.

El equipo investigador quería comprobar si el entrenamiento físico podía ayudar a evitarlo. Los resultados mostraron que los participantes del programa intensivo perdieron, de media, unos 7,5 kilogramos más que quienes recibieron atención habitual. Pero gran parte de esa diferencia correspondía a grasa corporal, mientras que la masa libre de grasa se mantuvo relativamente estable. Según el comunicado de la Universidad de Leicester, también se observaron mejoras en la capacidad física, la fuerza muscular y determinados indicadores cardiovasculares.

Las imágenes médicas mostraron reducciones superiores al 9% en la grasa hepática y al 24% en la grasa visceral, dos depósitos relacionados con alteraciones metabólicas. Esta combinación resulta especialmente interesante porque perder grasa sin sacrificar músculo podría favorecer una mejor salud metabólica a largo plazo.

Sin embargo, los investigadores reconocieron una limitación: el ensayo no incluyó un grupo que siguiera únicamente la dieta intensiva. Por tanto, todavía no pueden determinar cuánto del beneficio observado se debió específicamente al ejercicio.

La remisión es posible, pero todavía no significa que la diabetes haya desaparecido para siempre

La diabetes tipo 2 entró en remisión en el 54 % de los pacientes de un ensayo en solo seis meses. Los científicos lo consiguieron combinando dos estrategias conocidas de una forma muy diferente
Especialistas supervisan una evaluación de fuerza en el Leicester Diabetes Centre. El entrenamiento de resistencia fue uno de los componentes del programa que logró preservar la masa muscular durante la pérdida de peso. © Leicester Diabetes Centre.

El hallazgo resulta prometedor, especialmente porque la diabetes tipo 2 diagnosticada antes de los 45 años suele avanzar más rápidamente y puede provocar complicaciones durante una mayor parte de la vida. Pero alcanzar la remisión no equivale a estar definitivamente curado. La glucosa puede volver a aumentar con el tiempo, especialmente si se recupera el peso perdido o cambian las condiciones metabólicas.

Además, el programa evaluado estuvo lejos de ser una dieta convencional: 800 a 900 calorías diarias representan una restricción importante que requiere supervisión médica, ajustes de medicación y seguimiento profesional. No es una intervención que deba reproducirse por cuenta propia. De hecho, 43 de los 50 participantes del grupo intensivo experimentaron algún efecto adverso, principalmente estreñimiento, dolores de cabeza, mareos o fatiga, aunque no se registraron acontecimientos adversos graves.

Los autores consideran que el siguiente paso será comprobar si estos resultados pueden mantenerse durante varios años y si el programa funciona fuera de las condiciones controladas de un ensayo clínico.

El estudio no descubrió una solución milagrosa ni una cura universal. Lo que demostró es que, para algunos pacientes jóvenes con diabetes tipo 2, una intervención médica intensiva puede conseguir algo que hace años parecía mucho más difícil: recuperar valores de glucosa inferiores al umbral de la enfermedad sin depender temporalmente de medicamentos, mientras se preserva buena parte de la masa muscular.

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