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Ciencia

Científicos descubren que los zorros más amigables tienen un cerebro diferente: la domesticación está cambiando sus neuronas

Un experimento iniciado hace casi 70 años en Siberia permitió descubrir que los zorros criados para convivir con humanos presentan menos neuronas relacionadas con la agresividad. El hallazgo revela cómo la domesticación puede modificar el cerebro en pocas generaciones.
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¿Por qué algunos animales salvajes pueden convertirse en compañeros dóciles de los humanos mientras otros mantienen comportamientos agresivos? La respuesta podría encontrarse en una pequeña región de su cerebro.

Investigadores de la Universidad de Cornell descubrieron que los zorros seleccionados durante generaciones por su comportamiento amigable presentan diferencias neuronales respecto de aquellos criados para ser agresivos o que permanecen en estado salvaje.

El estudio, publicado en la revista Current Biology, demuestra que la selección de determinados comportamientos puede estar acompañada de modificaciones en la estructura cerebral en períodos evolutivos relativamente cortos.

Un experimento de casi 70 años que transformó a los zorros salvajes

La historia comenzó a finales de la década de 1950, cuando científicos soviéticos iniciaron un experimento de domesticación con zorros plateados en Siberia.

Los investigadores observaron que algunos ejemplares criados en granjas mostraban mayor tolerancia al contacto humano, mientras otros reaccionaban con miedo o agresividad. Decidieron entonces seleccionar y reproducir únicamente a los animales más dóciles.

Los resultados fueron sorprendentes. Después de apenas seis generaciones, algunos zorros comenzaron a buscar activamente la interacción con las personas.

Además, aparecieron características físicas asociadas con la domesticación, como orejas caídas y hocicos más cortos. Este experimento se convirtió en una referencia para comprender cómo surgieron los animales domésticos.

Científicos descubren que los zorros más amigables tienen un cerebro diferente: la domesticación está cambiando sus neuronas
© Caleb Falkenhagen – Pexels

La región cerebral que determina parte de la agresividad

Para investigar qué ocurría en el cerebro de estos animales, los científicos analizaron una estructura denominada hipotálamo ventromedial.

Esta pequeña región, situada en la base del cerebro, participa en diferentes funciones relacionadas con la agresividad, los comportamientos sociales y la regulación energética.

El equipo recibió nueve cerebros de zorros plateados: tres pertenecían a animales dóciles, tres a ejemplares seleccionados por su agresividad y otros tres a zorros salvajes. Mediante una técnica de hibridación fluorescente, identificaron distintos tipos de neuronas presentes en esa región.

El objetivo era comprobar si la selección artificial había producido diferencias en los circuitos neuronales vinculados con el comportamiento.

Los zorros amigables tienen menos neuronas relacionadas con la agresividad

Los investigadores encontraron que los zorros dóciles presentaban una menor cantidad de neuronas que expresan el receptor de estrógeno alfa.

Estas células forman parte de un circuito cerebral relacionado con las respuestas agresivas.

Estudios anteriores realizados con ratones habían demostrado que la activación experimental de determinadas neuronas de este tipo podía desencadenar ataques inmediatos contra otros animales. El descubrimiento sugiere que la reducción de estas poblaciones neuronales podría contribuir al comportamiento menos agresivo observado en los zorros domesticados.

Sin embargo, los científicos todavía deben determinar exactamente cómo se producen estas modificaciones y qué mecanismos genéticos intervienen.

Científicos descubren que los zorros más amigables tienen un cerebro diferente: la domesticación está cambiando sus neuronas
© Erik Mclean – Pexels.

Qué revela este descubrimiento sobre la domesticación de los animales

La investigación abre nuevas posibilidades para comprender cómo evolucionaron las especies que hoy conviven con nosotros.

Según Eirene Markenscoff-Papadimitriou, investigadora de Cornell y autora principal del estudio, los resultados muestran cómo la selección de determinados comportamientos puede acompañarse de cambios cerebrales en pocas generaciones.

El siguiente paso será estudiar qué variaciones genéticas influyen en el desarrollo de estas neuronas y cómo contribuyen a las diferencias de comportamiento. Aunque el trabajo analizó una muestra pequeña, proporciona nuevas pistas sobre la relación entre genética, cerebro y domesticación.

El hallazgo también plantea una pregunta fascinante: ¿hasta qué punto la convivencia con los humanos ha transformado el cerebro de animales como los perros y los gatos?

Los zorros de Siberia podrían ayudar a encontrar la respuesta.

 

 

Fuente: Sinc.

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