Unas huellas que permanecieron impresas en la roca durante millones de años acaban de convertirse en uno de los nuevos enigmas paleontológicos de Argentina. Lo que parecía ser el rastro de un animal de tres dedos terminó revelando algo completamente diferente: una reconstrucción tridimensional permitió distinguir otros dos dedos que habían pasado inadvertidos. Y ese pequeño detalle podría cambiar lo que sabemos sobre los animales que habitaron una región de San Juan en la prehistoria.
El descubrimiento ocurrió en La Ciénaga de Huaco, en el departamento de Jáchal, durante una reciente campaña científica encabezada por la paleontóloga Jimena Trotteyn. Allí, un equipo de investigadores encontró entre seis y siete pisadas fósiles que podrían pertenecer a un organismo todavía no identificado en ese yacimiento. Por ahora, determinar quién las dejó es el siguiente gran desafío.
Los científicos encontraron seis o siete huellas, pero fue la tecnología 3D la que reveló el detalle inesperado

El hallazgo fue realizado por el investigador Juan Pablo Ariza en la Formación Ciénaga del Río Huaco, un sector conocido por conservar rastros de animales prehistóricos. Según explicó Jimena Trotteyn a Diario Huarpe, las primeras observaciones sugerían que las marcas correspondían a un animal con tres dedos, algo que no despertó inmediatamente sospechas sobre una anatomía diferente.
Sin embargo, el equipo decidió examinar las impresiones utilizando un escáner manual conectado a un teléfono celular. El dispositivo permitió registrar las irregularidades de la roca sin necesidad de tocarla, limpiarla ni modificar su superficie. Posteriormente, un programa informático transformó esa información en una reconstrucción tridimensional.
Fue entonces cuando apareció la sorpresa: además de los tres dedos inicialmente visibles, los científicos identificaron un cuarto de dimensiones similares y un quinto considerablemente más pequeño. La posibilidad de estar frente a un animal pentadáctilo, es decir, con cinco dedos, abrió una nueva línea de investigación.
De acuerdo con 0264 Noticias, que también entrevistó a Trotteyn, el descubrimiento todavía se encuentra en una fase preliminar. La investigadora explicó que la forma de las huellas debe analizarse cuidadosamente antes de atribuirlas a un grupo concreto de animales.
Esto resulta fundamental porque las marcas fósiles no siempre conservan fielmente la anatomía original. La consistencia del sedimento, el desplazamiento del animal y los procesos geológicos posteriores pueden modificar su apariencia. Por ese motivo, encontrar cinco impresiones no equivale necesariamente a confirmar una nueva especie.
Las huellas podrían revelar un habitante desconocido de San Juan, pero otra amenaza ya destruyó parte del pasado
La importancia del descubrimiento está relacionada con los animales que anteriormente habían dejado rastros en el yacimiento. Los registros estudiados en esa formación se vinculaban principalmente con dinosaurios saurópodos y prosaurópodos. Una configuración diferente de dedos podría sugerir que allí también caminaban otros tipos de organismos.
Según informó Diario El Zonda, los investigadores deberán establecer si las características detectadas corresponden realmente a la estructura del pie o si surgieron de modificaciones producidas durante la fosilización.
La investigación forma parte de un proyecto científico más amplio impulsado por la Universidad Nacional de San Juan. En un comunicado publicado el 2 de noviembre, la institución explicó que el Instituto de Geología trabaja para actualizar el conocimiento sobre el patrimonio paleontológico de La Ciénaga, incorporar tecnologías de documentación y fortalecer su conservación.
Esa última tarea tiene una urgencia particular. El estudiante de Biología Juan Scaliter tenía previsto investigar antiguas huellas de saurópodos conservadas sobre una pared inclinada. Pero la erosión destruyó aproximadamente el 90% de aquel registro, dejando apenas una pequeña porción de las impresiones originales.
Ante esa pérdida, su tesina fue reorientada hacia las nuevas huellas de cinco dedos. Según Trotteyn, el trabajo podría defenderse dentro de unos seis meses, aunque todavía no existe una identificación científica definitiva del animal.
Mientras tanto, el hallazgo deja una paradoja extraordinaria: la tecnología permitió descubrir detalles que el ojo humano no lograba distinguir, justo cuando la erosión amenaza con borrar otras pistas del mismo pasado. Lo que parecía una simple secuencia de pisadas podría convertirse en una evidencia importante para reconstruir la diversidad de animales que alguna vez caminaron por San Juan.