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Ciencia

Científicos hallan fragmentos de vidrio natural que revelan un antiguo cataclismo en el sur de Australia

Un equipo internacional liderado por la Universidad Curtin descubrió tectitas inéditas en Australia, con 11 millones de años de antigüedad. Bautizadas ananguitas, estas piezas de vidrio natural sugieren un impacto de asteroide desconocido hasta ahora. Su hallazgo plantea interrogantes sobre un cráter perdido y la frecuencia de cataclismos cósmicos en la Tierra.
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Un hallazgo inesperado sacude la geología planetaria: fragmentos de vidrio natural, formados hace 11 millones de años, revelan la huella de un cataclismo desconocido en el sur de Australia. El equipo que lidera la Universidad Curtin identificó más de 400 muestras de tectitas con una composición química inusual, bautizadas como ananguitas. El descubrimiento obliga a reconsiderar la historia de los impactos cósmicos en la región y plantea la incógnita de un cráter aún no localizado.

Cápsulas del tiempo en forma de vidrio

Las tectitas son vidrios naturales formados por el calor extremo de un impacto. Los fragmentos analizados en Australia mostraron rasgos químicos distintos a los de otros campos conocidos en el planeta. Para Fred Jourdan, geocientífico y coautor del trabajo publicado en Earth and Planetary Science Letters, estas piezas actúan como cápsulas del tiempo que registran un evento del que nada se sabía hasta ahora.

La singularidad química de las ananguitas, confirmada por la investigadora Anna Musolino, refuerza la hipótesis de un impacto independiente del que originó el célebre campo de Australasia, mucho más joven, con apenas 780.000 años de antigüedad.

Científicos hallan fragmentos de vidrio natural que revelan un antiguo cataclismo en el sur de Australia
© Batman111 – ¨Pixabay

El enigma del cráter desaparecido

La gran pregunta es dónde se produjo el choque. A pesar de la magnitud que sugiere el hallazgo, no se ha identificado un cráter visible en territorio australiano. Los investigadores sospechan que podría encontrarse fuera del continente, en Filipinas, Indonesia o Papúa Nueva Guinea, zonas transformadas por volcanes y cambios tectónicos que habrían borrado las huellas.

El registro de llenado y vaciado de estos depósitos sugiere un origen puntual y un área de dispersión reducida, lo que confirma la existencia de un único evento catastrófico.

Implicaciones para la ciencia y la defensa planetaria

Conocer la frecuencia y la magnitud de antiguos impactos resulta clave para evaluar riesgos futuros. Jourdan advierte que estos datos son esenciales para fortalecer la defensa planetaria ante meteoritos. El hallazgo sugiere que la Tierra estuvo más expuesta a cataclismos cósmicos de lo que se pensaba y que los eventos capaces de generar tectitas pueden haber sido menos excepcionales.

Los nuevos fragmentos no solo aportan información sobre la historia geológica, sino que también ofrecen pistas sobre la estabilidad de ecosistemas y la vulnerabilidad de la civilización moderna frente a fenómenos astronómicos.

Científicos hallan fragmentos de vidrio natural que revelan un antiguo cataclismo en el sur de Australia
© CharlVera – Pixabay

Lo que viene: la búsqueda del cráter perdido

El próximo paso es localizar el sitio exacto del impacto. Tecnologías satelitales y análisis geoquímicos de alta resolución serán clave para rastrear la huella de aquel asteroide. Los científicos no descartan que los depósitos hallados en Australia formen parte de una serie de impactos concatenados en el sudeste asiático y Oceanía.

Bajo la superficie australiana, las ananguitas recuerdan que nuestro planeta guarda cicatrices invisibles de catástrofes cósmicas. Descifrarlas es vital no solo para entender el pasado terrestre, sino también para prepararnos ante el futuro.

Fuente: Infobae.

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