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Ciencia

Científicos investigan una inusual capacidad visual que permitiría a algunas mujeres detectar tonos invisibles para los demás

Una extraña combinación genética podría hacer que ciertas mujeres perciban matices imposibles de distinguir para la mayoría. Aunque la evidencia científica aún genera debate, casos reales y nuevas investigaciones alimentan una de las teorías más intrigantes sobre cómo funciona la visión humana.
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La percepción del color parece una capacidad idéntica para todas las personas, pero la ciencia lleva años investigando un fenómeno que podría cambiar por completo esa idea. Un pequeño grupo de mujeres tendría una variante genética capaz de ampliar su sensibilidad cromática, aunque demostrarlo sigue siendo un desafío. Entre historias personales, estudios científicos y muchas preguntas sin respuesta, esta singular condición continúa fascinando a investigadores de todo el mundo.

Una percepción del color que sorprendió incluso a quien la poseía

Durante gran parte de su vida, la artista plástica Concetta Antico creyó que todas las personas observaban el mundo exactamente igual que ella. Para la pintora, distinguir una enorme cantidad de matices en las sombras, las hojas, el cielo o cualquier objeto cotidiano era algo completamente normal.

La sorpresa llegó cuando comenzó a enseñar pintura y descubrió que sus alumnos no lograban identificar muchos de los tonos que ella señalaba. Al principio pensó que simplemente necesitaban entrenar más el ojo, pero pronto comprendió que la diferencia era mucho más profunda.

Tras conversar con sus estudiantes, entendió que ellos asumían que aquellas referencias tan detalladas formaban parte de su creatividad artística. Sin embargo, los análisis genéticos revelaron posteriormente que Antico posee una característica poco común conocida como tetracromatismo, una condición que podría permitirle captar una cantidad superior de colores respecto de la mayoría de las personas.

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©Eugene Golovesov – Pexels

Qué es el tetracromatismo y por qué solo afectaría a algunas mujeres

La visión humana habitual depende de tres clases de células fotorreceptoras llamadas conos, responsables de captar diferentes longitudes de onda correspondientes principalmente al rojo, verde y azul. La combinación de estas señales permite distinguir millones de colores.

Sin embargo, algunos individuos podrían desarrollar un cuarto tipo de cono. En teoría, esta característica proporcionaría al cerebro una información visual más amplia, aumentando la capacidad para diferenciar tonalidades extremadamente similares.

La explicación genética está relacionada con el cromosoma X. Los genes que codifican los pigmentos sensibles al rojo y al verde se encuentran allí, y las mujeres, al poseer dos cromosomas X, tienen la posibilidad de heredar dos versiones distintas de estos genes. Esa combinación puede originar el llamado tetracromatismo retiniano.

Los especialistas estiman que alrededor del 12 % de las mujeres podría portar esta variante genética, aunque la cifra continúa siendo objeto de estudio y podría variar según la población analizada.

No obstante, contar con un cuarto tipo de cono no implica automáticamente percibir más colores. Para que eso ocurra sería necesario desarrollar lo que los investigadores denominan tetracromatismo funcional, una capacidad mucho más difícil de demostrar mediante experimentos.

La evidencia científica aún deja muchas preguntas abiertas

Diversos trabajos científicos han encontrado indicios de que algunas mujeres con cuatro tipos de conos dividen el espectro cromático en una mayor cantidad de categorías que quienes poseen visión tricromática convencional.

Los investigadores también encontraron ejemplos similares en otras especies. En ciertos monos del Nuevo Mundo, por ejemplo, las hembras poseen una percepción cromática superior a la de los machos, lo que les permite localizar frutos maduros con mayor rapidez.

Estos hallazgos sugieren que un mecanismo semejante podría existir en humanos. Sin embargo, todavía resulta complicado determinar exactamente cómo experimentan el color quienes poseen esa posible ventaja biológica.

Algunos especialistas sostienen que estas personas podrían observar colores completamente imposibles de describir para quienes tienen una visión convencional. Otros creen que simplemente distinguen diferencias mucho más sutiles dentro de los mismos colores que todos conocemos.

El principal obstáculo es que la percepción visual es profundamente subjetiva. No existe un instrumento capaz de medir con absoluta precisión cómo experimenta cada individuo un determinado color, lo que convierte al tetracromatismo en uno de los fenómenos más difíciles de investigar dentro de la neurociencia visual.

Las pistas que podrían indicar una percepción cromática fuera de lo común

Internet está repleto de supuestas pruebas para detectar el tetracromatismo, pero los expertos coinciden en que ninguna de ellas puede confirmar esta condición.

Las pantallas digitales funcionan utilizando únicamente tres canales de color (rojo, verde y azul), por lo que incluso una persona con capacidad para percibir más matices encontraría limitaciones al observar imágenes digitales.

Aun así, existen algunas señales que despiertan el interés de los investigadores. Muchas personas que podrían ser tetracrómatas aseguran notar diferencias cromáticas que pasan desapercibidas para quienes las rodean desde edades muy tempranas.

Otra característica frecuente sería una elevada sensibilidad ante ciertas luces LED o fluorescentes, especialmente aquellas con escasa presencia de longitudes de onda cálidas, que pueden resultar especialmente molestas para algunas de estas mujeres.

Además, los antecedentes familiares de alteraciones moderadas en la visión de los colores también podrían aumentar la probabilidad de heredar esta peculiar combinación genética. Sin embargo, las pruebas genéticas junto con estudios específicos de laboratorio siguen siendo el método más confiable para investigar la condición.

Un misterio que continúa fascinando a la ciencia

Los científicos todavía intentan comprender por qué algunas personas con tetracromatismo retiniano aparentemente desarrollan una percepción cromática extraordinaria mientras otras no muestran diferencias apreciables.

Una de las hipótesis plantea que el cerebro necesita aprender a interpretar las señales adicionales provenientes del cuarto tipo de cono. Otra posibilidad es que el entrenamiento visual desempeñe un papel determinante.

Concetta Antico cree que su experiencia como pintora desde la infancia fortaleció esa capacidad. Según explica, pasar décadas mezclando pigmentos y observando pequeñas variaciones cromáticas habría ejercitado su sistema visual hasta aprovechar al máximo su potencial genético.

A pesar de ello, el debate permanece abierto. Muchos investigadores consideran que afirmar que ciertas personas ven colores completamente inaccesibles para el resto sigue siendo una propuesta audaz. Sin embargo, también reconocen que la acumulación de estudios y casos documentados mantiene viva la posibilidad de que algunas mujeres realmente experimenten un universo cromático mucho más amplio del que la mayoría puede imaginar.

 

[Fuente: La Nación]

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