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Ciencia

Han conseguido producir electricidad utilizando un volcán submarino a 1.500 metros de profundidad. El experimento duró apenas 8,7 segundos, pero abre una puerta inesperada

Una empresa ha instalado una central geotérmica experimental sobre un volcán submarino del Pacífico y ha conseguido generar más electricidad de la que consumía. El resultado duró segundos, pero podría cambiar la forma de aprovechar el calor terrestre.
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A casi 1.500 metros bajo la superficie del océano Pacífico, donde la luz solar desaparece y el agua ejerce una presión extraordinaria, una pequeña máquina acaba de demostrar algo que hasta hace poco parecía reservado a los proyectos más ambiciosos de ingeniería: convertir el calor de un volcán submarino en electricidad aprovechable. No necesitó combustible ni una fuente de energía en la superficie. Solo el calor que emerge desde el interior de la Tierra.

La protagonista es Adélie, una central experimental desarrollada por la empresa estadounidense Endurance Energy. El 27 de septiembre de 2026, instalada sobre el volcán submarino Axial Seamount, logró producir más electricidad de la que necesitaba para funcionar durante 8,7 segundos. Parece insignificante, pero el resultado marca un primer paso hacia una fuente de energía renovable que podría funcionar independientemente del sol y del viento.

Un volcán submarino del Pacífico acaba de convertirse en un laboratorio energético

Han conseguido producir electricidad utilizando un volcán submarino a 1.500 metros de profundidad. El experimento duró apenas 8,7 segundos, pero abre una puerta inesperada
Una grúa eleva parte del equipamiento experimental de Endurance Energy durante las operaciones en el Pacífico. La compañía ha conseguido generar electricidad aprovechando el calor de un volcán submarino situado a más de 1.500 metros de profundidad. © Endurance Energy.

El lugar elegido no fue casualidad. Axial Seamount, situado a unos 480 kilómetros de la costa de Oregón, es un volcán submarino activo donde el agua circula por fracturas de la corteza terrestre, se calienta y regresa al fondo oceánico a temperaturas extremas.

Según el comunicado oficial de Endurance Energy, los ingenieros transportaron una instalación de tres toneladas hasta aproximadamente 1.524 metros de profundidad. Desde Seattle pudieron controlarla mediante una red de fibra óptica submarina utilizada habitualmente para investigaciones científicas.

La operación incluía otro desafío: perforar directamente el lecho oceánico para acceder a los fluidos calientes. El equipo consiguió abrir un pozo de 16 metros, con temperaturas cercanas a 260 °C. Sin embargo, aunque la perforación funcionó, el caudal resultó insuficiente para alimentar la central.

La solución fue conectar el generador a una fuente hidrotermal natural cercana, donde el fluido alcanzaba aproximadamente 281 °C. Allí comenzó la verdadera prueba.

Una turbina girando a 26.000 revoluciones y ocho segundos que pueden cambiarlo todo

Han conseguido producir electricidad utilizando un volcán submarino a 1.500 metros de profundidad. El experimento duró apenas 8,7 segundos, pero abre una puerta inesperada
El buque Ocean Guardian durante las operaciones nocturnas de la expedición geotérmica. El proyecto puso a prueba la instalación y el funcionamiento remoto de equipos capaces de aprovechar fuentes de calor submarinas. © Endurance Energy.

El funcionamiento recuerda al de algunas centrales geotérmicas terrestres: el calor del fluido hidrotermal se transfiere a un circuito que permite mover una turbina y producir electricidad. La diferencia es que todo ocurre en un entorno sometido a una presión inmensa, con agua salada, minerales corrosivos y unas condiciones que complican cualquier reparación.

Durante la prueba, la turbina alcanzó aproximadamente 26.000 revoluciones por minuto. El sistema consiguió una potencia neta máxima de 16,5 kilovatios y mantuvo un balance eléctrico positivo durante 8,7 segundos, con una potencia neta mediana cercana a 2 kilovatios.

Lo importante no es la cantidad de electricidad obtenida, sino que el generador consiguió superar temporalmente su propio consumo energético. Pero el experimento también dejó al descubierto sus limitaciones. Una protección eléctrica interrumpió el funcionamiento y, durante un intento posterior de reinicio, falló un cable que alimentaba la bomba del refrigerante. La prueba terminó antes de poder demostrar una generación sostenida.

Como recoge también Ars Technica, la instalación todavía está lejos de convertirse en una solución comercial, aunque ha permitido comprobar aspectos fundamentales de su funcionamiento real.

Bajo los océanos podría esconderse una nueva fuente de energía, pero todavía hay obstáculos

Han conseguido producir electricidad utilizando un volcán submarino a 1.500 metros de profundidad. El experimento duró apenas 8,7 segundos, pero abre una puerta inesperada
Adélie, el prototipo geotérmico de Endurance Energy, durante los preparativos de su despliegue en el océano Pacífico. La instalación consiguió generar electricidad neta positiva durante 8,7 segundos. © Endurance Energy.

Endurance Energy ya prepara Gentoo, una versión mejorada que buscará funcionar durante periodos mucho más largos. También trabaja en Leopard, un generador comercial de 2 megavatios, y desarrolla un proyecto en Tonga con el objetivo de comenzar a producir electricidad en 2027.

La posibilidad resulta especialmente interesante para regiones insulares que dependen de combustibles importados. A diferencia de la energía solar o eólica, el calor geotérmico podría proporcionar generación constante, aunque trasladar la electricidad hasta tierra firme exigiría infraestructuras submarinas adicionales.

Existe, además, una cuestión ambiental importante. Las fuentes hidrotermales albergan ecosistemas extraordinarios, con organismos adaptados a condiciones extremas. La empresa asegura que sus primeras mediciones no detectaron alteraciones significativas durante el experimento, pero eso no demuestra que una explotación prolongada resulte inocua.

Por ahora, Adélie no ha demostrado que podamos alimentar ciudades con volcanes submarinos. Ha demostrado algo mucho más concreto: que es posible instalar una central en el fondo oceánico, operarla a distancia y obtener un excedente eléctrico del calor volcánico.

Ocho segundos no bastan para transformar el sistema energético mundial. Pero pueden ser suficientes para demostrar que merece la pena investigar lo que ocurre a más de un kilómetro bajo nuestros océanos.

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