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Trucos

Cinco cosas que jamás debes hacer al conducir un vehículo con tracción en las cuatro ruedas

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Tiempo de lectura 2 minutos

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Tanto si tienes un todoterreno con tracción en las cuatro ruedas en casa como si estás
pensando en comprarte uno, hay una serie de pautas a tener en cuenta a la hora
de conducirlo. Y es que este tipo de automóviles no se conduce igual que los vehículos ordinarios. Aquí van cinco claves.

Como explica Jason Fenske en la pieza de Engineering
Explained
, el primero de los consejos es bastante básico. Si el vehículo está
equipado con uno o más bloqueos de diferencial, debes asegurarte de no usarlos
en el pavimento. Y es que cuando bloqueas el diferencial central, le estás
diciendo al vehículo que envíe la misma potencia y velocidad de la rueda a los
ejes delantero y trasero, y esto se convierte en un problema cuando deseas realizar
un giro, como se ilustra en la pieza.

El siguiente paso a tener en cuenta es asegurarnos de no
intentar colocar el vehículo con el modo de rango bajo (modalidad que
se utiliza para superficies extremadamente complicadas) mientras estamos en movimiento.
Algunos vehículos te permiten darle a este interruptor a velocidades muy bajas,
pero es mejor detenerse y permitir que los ejes de entrada y los engranajes
estén a la misma velocidad. Esa velocidad ideal sería cero.

Tercer consejo: no sigas acelerando cuando estés atascado.
Todo lo que vas a hacer es empeorar la situación. Fenske nos explica las
diferencias entre fricción estática y cinética. Cuando te quedes sin gas, te quedarás
allí mientras tus neumáticos giran y te hunden más en el agujero que creaste.

El cuarto consejo se refiere al control de tracción. En su
mayor parte, vas a querer mantenerlo encendido. Estos sistemas son muy
inteligentes y pueden ayudarte mucho. Sin embargo, si conduces a través de una
superficie como lodo o arena, donde puedes hundirte, probablemente querrás
apagarlo para que el motor no le corte la energía. El impulso en este caso es
clave, y el control de tracción podría robártelo.

Finalmente, una vez que hayas terminado de conducir uno de
estos vehículos (si has estado de ruta en montaña, por ejemplo), debes
asegurarte de no acudir al garaje para dejarlo estacionado sin más. Tómate tu
tiempo para inspeccionar el tren de rodaje. Podrías haber doblado la suspensión
o las brocas de dirección. O haber golpeado el tubo de escape. También podría
haber ramas o pequeñas rocas en algunas zonas, o quizás barro cubriendo el
radiador.

Todos ellos pequeños problemas que pueden causar otros más
graves, por lo que es mejor averiguarlo antes de volver a utilizarlo en el
siguiente viaje. [Engineering Explained]

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