Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre pero, Āæhasta el punto de llevĆ”rtelo a la cama para dormir? Un grupo de investigadores decidiĆ³ averiguar si la compaƱƭa canina en nuestra alcoba (o en la misma cama) puede llegar a afectar a nuestro sueƱo. Estos fueron los resultados.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores evaluaron los hĆ”bitos de sueƱo de 40 adultos, todos sanos y con una edad promedio de 44 aƱos. TambiĆ©n, ninguno de los participantes tenĆ­a algĆŗn tipo de trastorno del sueƱo y contaban con perros mayores de 6 meses que dormĆ­an en el dormitorio.

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AsĆ­ comenzĆ³ la investigaciĆ³n. Durante 7 dĆ­as, los participantes llevaban encima un monitor de actividad en la muƱeca. Los perros tambiĆ©n llevaban puestos un dispositivo similar en el cuello. Los participantes pasaron un promedio de 7,9 horas en la cama y 6,7 horas de sueƱo.

Imagen: Wikimedia Commons

Los perros, en promedio, estuvieron jugando durante unos minutos y luego se mostraban activos durante una hora para finalmente dormir durante unas 6,9 horas. La eficiencia del sueƱo de la gente (el tiempo dormido en comparaciĆ³n con el tiempo total pasado en la cama) era, en promedio, del 81%, independientemente del tamaƱo del perro. Son buenas noticias, mĆ”s del 80% se consideraba satisfactorio.

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En cambio, la eficiencia del sueƱo fue algo peor (no mucho) si el perro estaba en la cama en lugar de en otra parte de la habitaciĆ³n: en este caso de un 80% frente al 83%. AdemĆ”s, los participantes tambiĆ©n pasaron menos tiempo despiertos despuĆ©s de caer inicialmente dormidos si su perro no estaba en la cama. Por cierto, la eficiencia del sueƱo de los perros no se vio afectada por su ubicaciĆ³n. SegĆŗn los investigadores:

Con el trabajo deberƭamos tener claro que todo estƔ bien. La presencia de un perro en el dormitorio no puede ser perjudicial para el sueƱo humano, tal y como se sospechaba anteriormente.

AsĆ­ que si tienes un perro y duerme en tu habitaciĆ³n (o en la cama), lo normal serĆ­a que no tenga por quĆ© afectar a tus ciclos de sueƱo. Eso sĆ­, el estudio no incluyĆ³ a personas con mĆ”s de un perro en su dormitorio (ni es vĆ”lido para otros animales). [Mayo Ā­Clinic Proceedings vĆ­a The Washington Post]