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Cómo elegir la bombilla adecuada para cada habitación

La iluminación de una habitación no solo tiene que ver con la decoración. Puede afectar a todo, desde tu sueño hasta tu capacidad cerebral. Por tanto, resulta comprensible que quieras que tu casa, el lugar donde presumiblemente pasas la mayor parte de tu vida, esté bien iluminada. ¡Pero hay tantas opciones diferentes!

Ciertos tipos de iluminación sirven para un propósito específico, por lo que para optimizar la iluminación de tu casa, primero piensa qué uso le vas a dar a cada habitación.

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Paso 1: Ten en mente la función de cada habitación

En general, la iluminación puede entrar en una de estas tres categorías: ambiente, funcional y acento.

  • Iluminación general o ambiental. Sirve de iluminación general para una habitación. Ilumina toda la habitación y se considera la “luz natural” de la habitación. Puedes usar una lámpara de araña, una lámpara colgante, rieles de iluminación o apliques de pared para crear una luz ambiental que llene la habitación.
  • Iluminación funcional. Ilumina un área de trabajo o lectura. Lo mejor es que esta iluminación sea más brillante que la iluminación ambiental, para que el contraste ayude a enfocar la parte deseada. Las lámparas de escritorio o las luces de la cocina que hay sobre la encimera son opciones muy comunes de este tipo de iluminación. También puedes utilizar lámparas colgantes o rieles para cosas específicas, pero dependerá de cómo tengas colocada la iluminación de tu habitación y cómo de brillantes sean tus bombillas (hablaremos de ello dentro de nada).
  • Iluminación de acento. Resalta un área en particular, como una pieza de arte o una estantería. Por lo general, crea una sombra alrededor de un objeto para conseguir un efecto dramático. Los apliques de pared suelen ser las luces más comunes de este tipo.
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Para iluminar adecuadamente tus habitaciones con estas técnicas, piensa cómo vas a utilizar cada habitación y si hay algo que desees resaltar en esa habitación. HGTV recomienda comenzar con la iluminación ambiental, luego pasar a la iluminación funcional y luego a la de acento:

“Me gusta pasar de lo general a lo específico cuando planifico la iluminación de una habitación”, dice el iluminador Markus Earley de Providence, RI. Sin embargo, las habitaciones suelen estar muy orientadas a cada tarea, como un despacho dentro de casa, por lo que algunos diseñadores se centran primero en la iluminación funcional . Y si vas a tener un pasillo lleno de fotos o arte, quizás deberías pensar primero en la iluminación de acento.

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Luego, piensa en la iluminación de la habitación. No te preocupes por los accesorios todavía, solo piensa en dónde quieres que caiga la luz sobre la habitación. Si no estás seguro de por dónde empezar, ten en cuenta estas sugerencias generales, habitación por habitación:

  • Salón o sala de estar: Además de la luz ambiental, Real Simple sugiere colocar una luz de acento en una esquina de la habitación para centrarse en un objeto, como una obra de arte o una silla.
  • Cocina: añade luz ambiental arriba y luego añade una iluminación funcional más baja que sirva para iluminar el espacio de la encimera donde vayas a trabajar. Si puedes, añade también luces de este tipo sobre el fregadero.
  • Dormitorio: es común tener iluminación funcional en las mesillas de noche. Real Simple también recomienda que no apuntes las luces justo hacia la cama. Lo que sugieren es que se desvíes la luz ambiental que hay justo encima de la cama hacia la zona de los armarios o el vestidor.
  • Baño: la iluminación del baño puede ser complicada. Querrás algo de iluminación funcional para la zona del espejo, pero una luz de este tipo justo en vertical puede crear sombras. Quizás tengas que alumbrar el espejo desde ambos lados. Luego, usa una luz ambiental por encima que sirva para iluminar completamente la habitación.
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Por supuesto, si estás de alquiler, es posible que no puedas hacer mucho respecto a la posición de las luces de tu casa. Pero con estas pautas generales puedes hacerte una idea de cómo trabajar con lo que tienes.

Paso 2: Elige las bombillas correctas

Tu bombilla será tu fuente de luz, por lo que el tipo de bombilla que elijas determinará cómo se verá la luz. Hay cuatro tipos básicos de bombilla:

  • Incandescente: estas son las bombillas tradicionales que la mayoría de nosotros hemos usado durante décadas, y que están empezando a desaparecer en favor de opciones más eficientes. Producen una luz cálida y brillante.
  • Bombillas fluorescentes compactas (CFL): utilizan un 75% menos de energía que una bombilla incandescente. También duran más. Por lo general, emiten un tono más frío, pero puedes encontrarlas en una amplia gama de niveles de brillo y temperaturas. Merece la pena señalar que las bombillas CFL contienen mercurio y, aunque las cantidades son pequeñas, es necesario que las lleves a un punto limpio.
  • LED: son tan eficientes como las CFL, pero pueden durar hasta tres veces más. Ofrecen el mismo aspecto que las incandescentes, pero son más eficientes, se calientan menos y duran mucho tiempo. Por estos motivos, también pueden ser más caras.
  • Halógeno: emiten una luz blanca brillante, similar a la luz natural. Ideal para la iluminación funcional. También utilizan un 10-20% menos de energía que una bombilla incandescente.
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Hay otros tipos de bombillas, pero estas son las más comunes que usarías en tu hogar.

Para este post, lo que nos preocupa es el brillo, que se mide en lúmenes, y el aspecto de la luz, que se mide en grados Kelvin.

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Lúmenes = brillo

Cuantos más lúmenes, más brillante será la bombilla. Una bombilla doméstica típica tiene aproximadamente 800 lúmenes, lo que equivale a 60 vatios. ¿Cuántos lúmenes necesitas para cada habitación? Eso dependerá de cómo de grande sea tu habitación, de qué color son sus paredes y, obviamente, de la intensidad de la iluminación que prefieras. Usa esta calculadora para conseguir un número más concreto, en función de tu hogar y tus preferencias. Pero aquí tienes una idea general:

  • Cocinas: 5.000-10.000 total lúmenes
  • Baños: 4.000-8.000 total lúmenes
  • Habitaciones: 2.000-4.000 total lúmenes
  • Salones: 1.500-3.000 lúmenes
  • Comedores: 3.000-6.000 lúmenes
  • Despachos: 3.000-6.000 lúmenes

Ten en cuenta que estas son estimaciones aproximadas. Las cocinas tienen por lo general más brillo e incluyen una mezcla de luz ambiental e iluminación funcional, por ejemplo. Los dormitorios y las salas de estar suelen ser menos luminosas.

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Si quieres saber cómo iluminar tu habitación en función de los vatios, aquí hay tienes una hoja para pasar de vatios a lúmenes.

Color de la luz = Kelvins

Más allá del brillo, también debes tener en cuenta la temperatura de color de la luz. Esto se mide en grados Kelvin. Cuanto más alto sea el número de Kelvins, más fría será la luz. El blog de iluminación Batteries + Bulbs explica las diferentes temperaturas de las bombillas y dónde utilizarlas:

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  • Blanco suave/Blanco cálido (2700 Kelvin): Mejor para dormitorios y salones. Brindan un ambiente cálido y acogedor.
  • Blanco brillante/Blanco frío (4100 Kelvin): Mejor en cocinas, baños o garajes. Le da a las habitaciones un aire más enérgico y blanco.
  • De día (5000-6000 Kelvin): Mejor en baños, cocinas y sótanos. Bueno para leer o para maquillarse. Proporciona un mayor contraste entre colores.
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También puede probar la herramienta interactiva de Energy Star, que sugiere qué tipo de bombilla debes conseguir para cada habitación.

Saber qué tal funcionan las bombillas te será de ayuda. De esta manera, puedes elegir una bombilla a tu gusto. Además, los reguladores de luz son una excelente opción si quieres variar la intensidad de la iluminación.

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Paso 3: Elige tus accesorios

Ahora es hora de elegir el mejor tipo de accesorio para optimizar los dos pasos anteriores. Aquí van algunos accesorios comunes, junto con cómo (y dónde) se usan normalmente:

  • Monturas de techo: es lo más común en iluminación ambiental. Los diseñadores dicen que son ideales para vestíbulos, pasillos, dormitorios, áreas de trabajo y escaleras. En los pasillos, recomiendan espaciar las monturas cada 3 metros para lograr una iluminación adecuada.
  • Lámparas de araña: se suelen usar para iluminación ambiental, sobre todo en el comedor o las habitaciones.
  • Monturas de pared: son generalmente apliques. Se pueden usar en cualquier habitación para iluminación ambiental, funcional o de acento, dependiendo de dónde los coloques y del tipo de bombilla que use.
  • Iluminación colgante: se utiliza para iluminación funcional o general y se cuelgan del techo. Funcionan mejor sobre mesas de comedor, encimeras u otras áreas de trabajo.
  • Iluminación de riel: También puedes usar la iluminación de riel para casi cualquier cosa. Es especialmente versátil porque a menudo puede mover las lámparas individuales y apuntarlas en la dirección que desees. Podrías usarlas para resaltar algo en concreto o para iluminar toda la habitación.
  • Lámparas de mesa: ideales para una iluminación de acento en una sala de estar o para un dormitorio.
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Para los que no dominamos tanto el diseño de interiores, esta serie de pautas pueden ayudarnos a no ser sobrepasados por la tarea.

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