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Foto: Getty

Cambiar una bombilla es una de las maneras más sencillas de reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero y nuestro consumo eléctrico. En Estados Unidos, el presidente Trump parece empeñado en que las emisiones estén lo más altas posible, y ahora la ha emprendido contra las bombillas.

El pasado viernes, el Departamento de Energía anunció su decisión definitiva de mantener los estándares para bombillas incandescentes tal y como están porque ese es el mundo en que vivimos. ¿A quién le importa que emitan más calor que luz o que su vida útil sea más corta que los LED? ¿A quién le importa que sirvan para ahorrar en la factura de la luz? ¿A quién demonios le importa que los LED sirvan para hacer los edificios más energéticamente eficientes a largo plazo?

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Esa es la mentalidad de Donald Trump, que ha llegado a decir que las bombillas LED no le gustan porque hacen que su piel luzca anaranjada. El tipo siempre luce anaranjado. Es el hombre más anaranjado que ha vivido jamás, pero vale. Lo que tú digas, Donald.

El Departamento de Energía anunció el retroceso explicando que la medida hubiera aumentado el precio de las bombillas incandescentes en alrededor de un 300%. Esto es cierto, pero lo es precisamente porque la medida hubiera obligado a los fabricantes de estas bombillas a innovar para adaptarse a la nueva normativa. Así es como funcionan las buenas leyes. El Secretario de Energía, Dan Brouillette añadía que la innovación y la tecnología son siempre los motores del progreso. La medida que acaba de tomar va precisamente en detrimento de eso, pero vale. Lo que tú digas, Dan.

El mismo Departamento de Energía que ha tomado esta decisión decía hace no mucho que las bombillas energéticamente eficientes ahorran a los consumidores hasta 75 dólares al año en sus facturas de la luz. Una sola de estas bombillas cuesta, de media, 4,80 dólares al año en costes de energía. ¿Las LED? Un dólar. Es cierto que las bombillas LED son más caras, pero duran más y a día de hoy no hace falta comprar el último modelo de Philips Hue. Hay alternativas mucho más asequibles.

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El cambio a bombillas LED iba por muy buen camino en Estados Unidos. Para 2035, el parque de bombillas de bajo consumo iba a suponer el 84% del total. La nueva medida no echará al traste todos los esfuerzos por frenar el cambio climático, pero hará que la transición hacia la eficiencia energética sea más dura y más larga. El anuncio es aún más irónico si tenemos en cuenta que lo han hecho en esa época del año en la que la gente inunda sus casas con lucecitas que consumen más en unos días que algunos países como El Salvador. Es una locura y un argumento más a favor de los LED.

¿Por qué Trump ha decidido mantener las bombillas incandescentes en las estanterías? ¿Por qué odia las nuevas bombillas LED más avanzadas? Que me maten si lo sé. Supongo que es otro capítulo más en la particular guerra del presidente anaranjado contra todo el planeta.

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