Tintín. Wikimedia Commons

Recuerdo que alguien me dijo una vez que algunas historias de Tint√≠n ten√≠an un cierto aire ‚Äúxen√≥fobo‚ÄĚ. Quiz√°s esta no sea la palabra m√°s acertada para describir el tremendo trabajo del artista, pero lo cierto es que su creador, el dibujante Herg√©, coquete√≥ con los nazis. Esta fue la historia oscura del padre del reportero.

Dec√≠a esta semana el experto en c√≥mics Eric Leroy que ‚Äútodo el mundo ha le√≠do las aventuras de Tint√≠n y conoce sus ic√≥nicas escenas‚ÄĚ. Fue en el marco de una subasta de un dibujo original del famoso reportero que databa de 1937. La obra se vendi√≥ por nada menos que 80.000 d√≥lares.

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Los dibujos originales de Tintín se han llegado a vender por millones en el pasado. Gran parte de culpa, si no toda, la tiene el inconfundible estilo de su creador, el belga George Prosper Remi, más conocido por el nombre con el que firmaba, Hergé.

Tintín en Pompidou . AP

El dibujante naci√≥ en 1907 y con 20 a√Īos ya era un famoso dibujante en su pa√≠s. Como explica el bi√≥grafo Pierre Assouline, la obra de Tint√≠n se comenz√≥ a producir para una secci√≥n infantil de Le Vingti√®me Si√®cle, un peri√≥dico cat√≥lico profundamente conservador. Para el escritor Jeet Heer, esta afiliaci√≥n al medio deslizaba la personalidad de Herg√©, un tipo eminentemente tradicional que con el tiempo fue modificando su conducta de forma dram√°tica:

Políticamente, Hergé era variable. Un conservador inteligente durante la década de 1930, donde se opuso a la marea creciente de la tiranía tomando una postura notable contra el imperialismo japonés en Asia y el expansionismo nazi en Europa.

Pero después de que Alemania conquistara Bélgica, Hergé se comprometió publicando sus cómics en un periódico colaboracionista. El hedor de ese trato con el diablo ... nunca se ha levantado de la reputación de Hergé.

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Vi√Īetas de Tint√≠n en el Congo. AP

El historiador Bruce Handy cuenta para el New York Times que ese peri√≥dico del que hablaba Heer era Le Soir, una revista francesa que publicaba bajo la ocupaci√≥n nazi cuando muchos otros no lo hac√≠an. Durante ese per√≠odo, Herg√© comenz√≥ a trabajar en una nueva historia de Tint√≠n bajo el t√≠tulo de ‚ÄúThe Shooting Star‚ÄĚ. Seg√ļn Handy:

En la historia, Tintin se enfrenta a Blumenstein, un jud√≠o codicioso y financiero estadounidense. A√Īos despu√©s, Herg√©, un apolog√©tico aunque defensivo, bajar√≠a el tono de Blumenstein en las ediciones de la posguerra y cambiar√° su nombre a Bohlwinkel, desprendi√©ndose de las acusaciones de antisemitismo. Entre las excusas del caricaturista llego a decir que ‚Äúese era el estilo de entonces‚ÄĚ.

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Subasta de un dibujo de Tintín. AP

A pesar de que Hergé sólo publicó algunas historias que tenían mensajes explícitamente antijudíos, el problema más grande a los ojos de muchos fue que simplemente las publicara. Algunos periódicos llegaron a cerrar durante la guerra en lugar de colaborar con la propaganda nazi. De hecho y como explica el historiador Charles Dierik, muchos otros ilustradores y periodistas belgas no cooperaron con los nazis:

Esto fue muy vergonzoso para Herg√©, porque incluy√≥ en sus historias caricaturas racistas y antisemitas cuando en realidad no eran necesarias en la historia, y lo hizo √ļnicamente para complacer a sus jefes.

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Así fue como la complicidad con los nazis le permitió seguir publicando durante la guerra. Además, cuando terminó el conflicto ese acercamiento tampoco le perjudicó en su trabajo. Tintín seguía siendo popular y Hergé continuó una larga carrera con un total de 23 libros sobre las aventuras del reportero. [Smithsonian]