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Una prueba de ADN desmonta una de las teorías de la conspiración nazi más famosas: el doble del amigo de Hitler

Imagen: AP

Una de las teorías de la conspiración nazi más famosas y duraderas tenía al criminal de guerra Rudolf Hess, íntimo de Hitler, como protagonista. Hess se embarcó en un peligroso vuelo en solitario a Gran Bretaña en un intento por negociar la paz con el enemigo de Alemania.

A partir de aquí surgían las dudas. El hombre que fue capturado posteriormente, ¿fue realmente Hess o como explicaba la teoría conspiranoica, un impostor enviado para engañar a los aliados con algún propósito nazi infame?

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Dicho de otra forma, la teoría, la cual creyó el mismísimo Franklin Roosevelt, venía a contar que Rudolf Hess contaba con su propio doppelgänger (ese doble que todos tendríamos en algún lado).

En cualquier caso, aquella misión fracasó. Hess, o su supuesto parecido, llegó a Escocia, pero fue capturado inmediatamente mientras caía en paracaídas, y durante años se dijo que el prisionero conocido como Spandau # 7 en la cárcel de Berlín fue sustituido por un impostor para ocupar el lugar de Hess.

Hess
Imagen: Bundesarchiv, Bild (CC BY-SA 3.0 de)

Aquel hombre estuvo preso durante el resto de sus días, y finalmente recibió una cadena perpetua en los juicios de Nuremberg. Pasó sus últimas cuatro décadas en la prisión de Spandau, donde fue encontrado muerto en 1987 a la edad de 93 años. Aparentemente se suicidó.

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La posterior cremación de los restos de Hess (o el impostor) para evitar que su tumba se convirtiera en un lugar de peregrinación para los neonazis hizo que pareciera imposible saber con certeza si el prisionero era un doppelgänger o el actual Diputado Führer, un amigo íntimo de Hitler y el miembro número 16 del partido nazi. Así, sin restos físicos que examinar, se reforzaba la teoría de la conspiración, lo que significaba que la hipótesis no podría ser probada ni refutada.

Hess (izquierda) con Hitler
Imagen: Bundesarchiv, Bild (CC BY-SA 3.0 de)
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Sin embargo, había una pieza final y crucial del rompecabezas que podía dar la vuelta a la historia. Décadas después de la muerte de Spandau # 7, un grupo de investigadores descubrieron accidentalmente que todavía existía una muestra de sangre tomada del prisionero en 1982, y que se almacenó en el Centro Médico Walter Reed Army en Washington DC. Según explicó el primer autor y patólogo retirado del Ejército de Estados Unidos, Sherman McCall:

Me di cuenta por primera vez de la existencia de la muestra de sangre de Hess a partir de un comentario casual durante mi residencia en patología en Walter Reed. Sólo me di cuenta de la controversia histórica unos años más tarde.

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Fue entonces cuando McCall y sus colegas acudieron a un pariente lejano de Hess para obtener una muestra de ADN y poner (o no) fin a la teoría. Finalmente, el preso era efectivamente Hess. Según el profesor Jan Cemper-Kiesslich, de la Universidad de Salzburgo y coautor de la investigación:

Si no existía ninguna coincidencia hubiera apoyado la teoría del impostor, pero finalmente obtuvimos una coincidencia.

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Hess en prisión en 1945
Imagen: U.S. Army Signal Corps (Public Domain)

En el trabajo, recientemente publicado en la revista Forensic Science International Genetics, Cemper-Kiedslich y sus colegas detallan que su conclusión se basa en ese análisis de una muestra de sangre tomada a Spandau # 7 en 1982. La muestra se selló herméticamente y se guardó durante años con fines pedagógicos por otro de los autores del estudio, Rick Wahl, ex patólogo del ejército estadounidense.

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Según le explicó Cemper-Kiesslich al Guardian, la clave fue observar particularmente el cromosoma Y. “Por lo general, los marcadores de ADN que se utilizan para las pruebas de paternidad no funcionan con parientes lejanos. Pero, por otro lado, sabíamos que ambos donantes de muestra [si Spandau # 7 era Hess] compartían una línea paterna común”, explicó.

Por tanto, con los cromosomas Y transmitidos de padres a hijos, esto ofrecía la posibilidad de un análisis diferente. “Las personas con una línea paterna ininterrumpida muestran el mismo conjunto de marcadores de ADN en el cromosoma Y”, explica el investigador.

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Finalmente, los resultados mostraron que las dos personas de las que se tomaron las muestras tenían más del 99,99% de probabilidades de estar emparentadas. Así que no, jamás hubo un doppelgänger de Rudolf Hess. [The Guardian]

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Miguel Jorge

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