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Ciencia

Cómo la ESA quiere alimentar a los astronautas en la Luna sin ayuda de la Tierra. El proyecto HOBI-WAN usará bacterias que transforman aire y energía en proteínas

La exploración lunar de largo plazo exige algo más que cohetes: necesita comida. La ESA, junto a Solar Foods, probará un sistema biotecnológico capaz de generar proteínas en el espacio a partir de gases como hidrógeno, oxígeno y CO₂. Una idea que podría revolucionar tanto la vida en órbita como la sostenibilidad en la Tierra.
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En la próxima década, cuando los astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA) viajen a la Luna o incluso a Marte, llevarán consigo algo más que trajes espaciales y sistemas de soporte vital. Llevarán una fábrica de alimentos microscópica. Se llama HOBI-WAN, y su misión es probar si es posible producir proteínas a partir de bacterias que se alimentan de gases.

Lo sorprendente no es solo la tecnología, sino su propósito: crear comida sin depender de la Tierra.

Alimentar el futuro… con aire

HOBI-WAN: la ESA prueba proteínas creadas con bacterias e hidrógeno para alimentar astronautas sin depender de la Tierra
© NASA.

El experimento, cuyo nombre completo es Hydrogen Oxidising Bacteria In microgravity as a source of Nutrition (HOBI-WAN), forma parte del programa de exploración Terrae Novae de la ESA y busca responder una pregunta tan simple como esencial:

¿Cómo sobrevivirán los astronautas en misiones de larga duración cuando el reabastecimiento desde la Tierra sea imposible?

La respuesta podría estar en un polvo amarillento llamado Solein, desarrollado por la empresa finlandesa Solar Foods. Se trata de una proteína rica y completa que no requiere agricultura, agua abundante ni luz solar. Su origen está en la fermentación de un microorganismo llamado Xanthobacter, capaz de transformar hidrógeno, oxígeno y dióxido de carbono en nutrientes. En la Tierra, este proceso ya funciona. Lo que ahora la ESA quiere saber es si puede hacerlo también en microgravedad.

Un sistema compacto y autónomo para el espacio

HOBI-WAN: la ESA prueba proteínas creadas con bacterias e hidrógeno para alimentar astronautas sin depender de la Tierra
© NASA/Bill Ingalls.

El módulo HOBI-WAN será un biorreactor compacto y cerrado, diseñado para operar de forma segura en el interior de la Estación Espacial Internacional (ISS). Su interior albergará cartuchos que inyectan gases sin permitir fugas, un aspecto crítico cuando se trabaja con mezclas potencialmente explosivas como hidrógeno y oxígeno.

Durante la misión, los astronautas realizarán experimentos en tres compartimentos separados, controlando temperatura, flujo de gases y producción de biomasa. Deberán tomar muestras periódicas y analizarlas para determinar si las bacterias logran crecer igual que en la Tierra.

La fase inicial del proyecto, de ocho meses, se centrará en desarrollar un modelo terrestre de validación. Luego vendrá la fabricación del equipo de vuelo real, que será lanzado en una futura misión europea a la ISS.

Más allá de un experimento alimentario

Aunque suene a ciencia ficción, el concepto detrás de HOBI-WAN es simple y brillante. Dentro de un pequeño contenedor, una solución nutritiva con bacterias se alimenta de los tres gases más comunes en el entorno de una nave: hidrógeno, oxígeno y CO₂. El resultado es una biomasa rica en proteínas, que puede secarse y consumirse como alimento o integrarse en sistemas de soporte vital.

Lo fascinante es su doble propósito. Si funciona, el mismo proceso podría usarse en la Tierra para producir comida con un gasto mínimo de recursos.
Como explicó Jürgen Kempf, director del proyecto en OHB System AG —la empresa encargada de desarrollar el sistema junto a Solar Foods—: “Estamos explorando cómo apoyar de forma sostenible la vida humana en el espacio. Pero los conocimientos que obtengamos también podrían ayudar a abordar retos globales en la Tierra, como la escasez de recursos y la seguridad alimentaria.”

La biología como nueva tecnología espacial

HOBI-WAN: la ESA prueba proteínas creadas con bacterias e hidrógeno para alimentar astronautas sin depender de la Tierra
© Unsplash – NASA.

El proyecto no es solo una cuestión de supervivencia, sino de independencia. “Para que los seres humanos puedan llevar a cabo misiones de larga duración en la Luna o Marte, necesitaremos soluciones innovadoras y sostenibles que permitan sobrevivir con suministros limitados”, afirmó Angelique Van Ombergen, científica jefe de exploración de la ESA.

El sistema desarrollado por Solar Foods y OHB podría integrarse en los futuros hábitats lunares, reciclando gases del propio soporte vital para alimentar el biorreactor. De esta forma, el ciclo se cerraría: el CO₂ exhalado por los astronautas se convertiría en alimento.

El vicepresidente de Espacio y Defensa de Solar Foods, Arttu Luukkanen, resumió la ambición del proyecto con una frase directa: “Queremos diseñar un sistema que pueda funcionar con seguridad a bordo de una estación espacial tripulada, proporcionando los datos y los nutrientes necesarios para sostener la vida.”

Una fábrica de vida en microgravedad

HOBI-WAN representa una nueva frontera de la biotecnología espacial: transformar gases en proteínas en un entorno sin gravedad. Si el experimento tiene éxito, podría marcar el inicio de una era de autosuficiencia biológica fuera de la Tierra, donde la comida ya no dependerá de cohetes ni de cápsulas de suministro.

La ESA lo sabe: cada avance hacia la autonomía alimentaria en el espacio es también un paso hacia la sostenibilidad en la Tierra. Quizá, cuando el primer colono marciano prepare una ración de Solein, estará usando una tecnología nacida no en un laboratorio, sino en una pequeña caja flotando a 400 kilómetros de altura.

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