Creo no equivocarme mucho si digo que las conversaciones entre hombres acerca de la fractura de pene han sido escasas. Seguramente por dos razones. Primero, porque no es frecuente que ocurra. Segundo, porque de tener la fractura, es lo último en la vida que quieres volver a recordar.

Los estudios cuentan que alrededor de uno de cada 100 mil hombres ha sufrido alguna vez esta espantosa dolencia, en realidad un tipo de traumatismo. En algunos casos agravado por el silencio del sujeto, hecho que produce que el traumatismo termine en algo crónico. Sin embargo, hay algo que no cuadra, ¿cómo demonios existe la fractura de pene si no existe hueso?

Sin erección no hay fractura

Empecemos por el principio. Las erecciones en el hombre son endurecimientos en el miembro que se producen como consecuencia de una serie de interacciones psicológicas, neuronales, basculares y endocrinas. Dicho de una forma sencilla, una erección aparece cuando el cerebro se estimula (de formas muy variadas) y solicita al miembro a través de una especie de mensajeros químicos emitidos a través del sistema nervioso central.

El mecanismo es posible gracias a las dos cámaras del pene humano, los llamados cuerpos cavernosos que ocupan el largo del órgano. Además, un tejido esponjoso que contiene músculos lisos llena dichas cámaras. A su vez, los cuerpos cavernosos están rodeados por un membrana gruesa, la denominada túnica albugínea. Esta ayuda a atrapar la sangre en los cuerpos cavernosos de manera que sostiene la erección.

Cuando los músculos del pene se contraen para detener el flujo de entrada de la sangre y abrir el flujo de salida de los canales, la erección se revierte. Esta es a grandes rasgos la “mecánica” de una erección.

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Aunque varía (y mucho), una erección media puede durar entre 30-45 minutos, en cualquier caso, hasta que el órgano o cerebro ya no esté estimulado o, quizás, eyacule. En ese momento, el exceso de sangre se drena y el flujo sanguíneo dentro y fuera del pene vuelve a la normalidad.

Tras la erección, llega la fractura

Fractura de pene: Wikimedia Commons

No hay que temer a una erección, pero lo cierto es que es justo en ese momento cuando puede surgir una fractura. Y sí, no existe hueso y no debería tomarse como fractura, pero el dolor y las consecuencias son prácticamente iguales.

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Este traumatismo ocurre con la ruptura de la túnica albugínea de la que hablábamos, esa capa gruesa que envuelve la estructura del pene. ¿Cómo saber si ocurre? Lo sabes al instante, justo en el momento posterior al chasquido que recuerda a la rotura de un hueso, seguida de un dolor infernal indescriptible.

Tal rotura, o fractura del pene, ocurre cuando el órgano está sujeto con fuerza a “algo”, también cuando se golpea (demasiado) enérgicamente. Imaginémonos esta situación desagradable para entender el dolor: vamos corriendo en línea recta totalmente desnudos con una gran erección, no paramos e incluso aumentamos la velocidad hasta llegar a un muro de ladrillo con el que impactamos. Ese es el dolor.

Interior de un pene. Wikimedia Commons

En cuánto a las formas “ordinarias” para que se produzca, los médicos dicen que entre el 30% y el 50% se dan durante las relaciones sexuales. Puede ocurrir tanto durante el coito vaginal como por culpa de una masturbación demasiado agresiva.

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Si se produce practicando sexo en relaciones heterosexuales, la posición más común para sufrir la lesión ocurre cuando la pareja está encima, ya que el hombre renuncia al control de los movimientos y, al hacerlo, el pene es susceptible de “escapar” y recibir un impacto no deseado (o como quieran imaginárselo).

Hay que tener en cuenta que la fractura de pene no se produce únicamente con el sexo. Un estudio de hace unos años demostraba que al menos 1.600 casos revelaban “causas extrañas” para la fractura, situaciones donde no se podía aplicar la práctica del sexo como eran “rodar sillas en el suelo con el pene”, “golpear el mando a distancia con el pene” o incluso mordeduras de burro sobre el pene (tal cual).

Qué hacer tras una fractura

Radiografía duna e fractura de pene. Wikimedia Commons

Como decíamos, el trauma produce una ruptura de la túnica albugínea, la membrana fibrosa que envuelve los cuerpos cavernosos. Tras el chasquido, los primeros síntomas palpables son una hinchazón y la decoloración púrpura del miembro de forma casi instantáneamente mientras la sangre fluye de los cuerpos cavernosos hacia la carne circundante.

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Supongo que nadie lo piensa, pero por aclararlo, la erección muere fulminada tras la fractura, el dolor que se experimenta es simplemente atroz. Por esta razón las fracturas son lesiones muy graves y requieren de un diagnóstico y tratamientos inmediatos.

En caso de tener un accidente de estas características, lo mejor que podemos hacer es una visita al hospital, en la mayoría de los casos hay que hacer una cirugía urgente, si no de emergencia, durante la cual se alivia el pene del hematoma (la sangre que se recoge fuera de los vasos sanguíneos y que causan ese color) y la túnica albugínea que se desvió.

Después de la cirugía se aplican paquetes de hielo, se prohíbe tener relaciones en aproximadamente seis semanas, y se pide reposo en cama. Además, se administran antiandrógenos para detener cualquier erección no deseada y completamente desagradables para el paciente. Por cierto, buenas noticias: el 92% de los hombres se recuperan del traumatismo.

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En cualquier caso y después de saber lo que hay detrás de una fractura espantosa de pene, lo mejor que podemos decirle al sexo masculino es que no se preocupen, tienes que tener muy mala suerte para que entres en la pequeña estadística de sujetos cuyo miembro un día hizo CRACK. [Wikipedia, BBC, Rebel Circus]