Seguramente hayas circulado por calles en las que el cuerpo te pedía ir mucho más rápido, y otras en las que la velocidad máxima que marcan las señales parece una invitación al desastre. ¿Cómo calculan los departamentos de tráfico la velocidad máxima de una vía? La realidad es que no lo hacen ellos, sino tú.

Todo depende de si la vía es nueva o ya existente. Si la carretera es nueva, la velocidad a la que se podrá circular por ella se llama velocidad de proyecto, y su cálculo es una cuestión técnica basada en caraterísticas puras y duras de geometría. Sin embargo, hay muchos otros factores implicados.

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Idealmente, el objetivo a la hora de planificar una nueva vía es que la velocidad a la que se pueda circular por ella sea lo más constante posible, pero esto no siempre es fácil. Cambios en la pendiente, túneles, puentes o curvas muy pronunciadas pueden obligar a reducir la velocidad en todo un tramo. Además está la cuestión del coste. Construir una vía rápida es muy caro porque las condiciones de peralte, anchura de vía o ángulo de las curvas tienen que ser muy concretras. A veces a los ayuntamientos no les queda otra que optar por un proyecto más barato y construir una vía más lenta.

Por si esto fuera poco, la velocidad de proyecto no tiene por qué ser igual a la velocidad máxima permitida por las leyes. Hay carreteras diseñadas para que un automóvil pueda circular a 150kmh sin problema en las que la máxima permitida por ley es de 120kmh. Finalmente, hay un último factor a considerar,. que es el de la capacidad máxima de la vía. En algunas carreteras la velocidad máxima se reduce porque los estudios de tráfico indican que de esa forma la vía puede absorber una mayor cantidad de vehículos.

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Carreteras ya existentes

Cuando la vía ya existe, la velocidad máxima la determinan generalmente los conductores que circulan por ella.  Los oficiales de tráfico analizan la velocidad media de cientos de miles de usuarios para un tramo concreto. Después eliminan un porcentaje de los que circulan más rápido y redondean el resto hacia arriba o hacia abajo en función de otros factores como la capacidad máxima.

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Por supuesto, la siniestralidad de la vía influye mucho en la velocidad máxima, y hay determinadas vías que reciben automáticamente un límite muy inferior a la velocidad máxima a la que se podría circular por ella en atención a otros factores, como la proximidad de un colegio o el hecho de que se trate de una zona residencial. Con el tiempo los automóviles cada vez son más seguros y rápidos y no es raro que los límites de velocidad se revisen para algunas vías construidas hace décadas. [vía Mental Floss]