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Lo primero que uno piensa al ver la espectacular instantánea es que tiene que existir algún tipo de truco. Nadie en su sano juicio toma un Lamborghini Miura SV de 1972 valorado en dos millones de dólares y lo hace explotar. Curiosamente, lo que vemos es real, aunque en diferentes espacios del tiempo.

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El autor de este trabajo es el fotógrafo suizo Fabian Oefner. Lo que vemos: ese Lamborghini Miura SV de 1972 desintegrándose con sus componentes individuales explotando en todas las direcciones. Y lo cierto es que Oefner en realidad fotografió esta reliquia del motor, y pasó casi 2 años disparando y uniendo las partes.

Al parecer, el artista comenzó el proyecto Disintegrating hace cinco años, aunque al principio utilizó para sus imágenes de vehículos en explosión modelos detallados a pequeña escala. Sin embargo, con el tiempo quiso dar un paso más en su trabajo.

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Entonces comenzó a visitar durante meses los talleres alrededor de la fábrica de Lamborghini en Sant’Agata, Italia, para fotografiar cada pieza del automóvil mientras se restauraba cuidadosamente. Oefner terminó obteniendo más de 1.500 fotos individuales que luego entrelazó en la imagen compuesta final. Según le contó a la revista Lamborghini:

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Siempre ha sido mi sueño crear una obra de arte con un automóvil real. Un día, un amigo me dijo: ‘Tengo una Miura y lo estoy restaurando. ¿Por qué no aprovechas la oportunidad para crear una de tus imágenes desintegradas? Y, por supuesto, no tuvo que pedirme que trabajara en uno de mis autos favoritos, tocar cada tornillo y pieza de esa leyenda, y ponerlos en una composición final ... ¡es un sueño hecho realidad!

Trabajé en los modelos a escala en mi estudio, que es muy silencioso, y crear fue un proceso casi relajante. Con el auto real, se complicó mucho más: estaba en el taller donde tenías un ruido constante. […] Hice esto en julio, por lo que hacía mucho calor en el taller, estaba sudando y olía a gasolina en el aire.

Para Oefner, “es mucho más tangible cuando lo haces con algo real. Ahora, cuando miro la fotografía, todos los olores y el ambiente del taller vuelven”, zanja el artista. [Petapixel]

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