Image: Erik Weihenmayer (Wikimedia Commons)

Cuando hablamos de haza√Īas la figura de Erik Weihenmayer deber√≠a aparecer en los primeros puestos siempre. Si subir el Everest es una aventura repleta de riesgos para los m√°s experimentados escaladores, que lo haga por su propio pie una persona ciega es simplemente alucinante.

Weihenmayer, nacido en Nueva Jersey en 1968, ten√≠a apenas cuatro a√Īos cuando le diagnosticaron retinosquisis, una enfermedad bastante rara (a veces hereditaria, a veces de origen desconocido) que provoca la p√©rdida progresiva de la vista. Cuando ten√≠a solo 14 a√Īos, Erik ya estaba completamente ciego, ‚Äúten√≠a miedo de no poder participar en la vida como todo el mundo‚ÄĚ, dijo a los medios hace unos a√Īos.

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Sin embargo, gracias a la insistencia y el aliento de sus padres, Weihenmayer dio un giro a su vida, pasó del sedentarismo a volverse activo, a moverse constantemente tras la dura noticia de la pérdida de la visión, y se enfrentó a ella de forma singular: escalando.

‚ÄúPoco despu√©s de quedarme ciego recib√≠ un bolet√≠n en Braille sobre un grupo que estaba contactando a los ni√Īos ciegos para escalar rocas‚ÄĚ, recordaba Weihenmayer. ‚ÄúPens√© para m√≠ mismo, ¬Ņqui√©n estar√≠a lo suficientemente loco como para llevar a un ni√Īo ciego a escalar? As√≠ que me inscrib√≠‚ÄĚ.

Despu√©s de graduarse en la universidad, Erik se convirti√≥ en profesor y se uni√≥ al Arizona Mountaineering Club, pasando su tiempo libre escalando. Lo que comenz√≥ como un pasatiempos se convirti√≥ en algo mucho m√°s grande en unos pocos meses. En 1995 lleg√≥ a la cima del monte Denali, el pico m√°s alto de Am√©rica del Norte. Seg√ļn Weihenmayer:

Despu√©s de esta haza√Īa tan estimulante, decid√≠ que quer√≠a comprometerme con una vida como aventurero a tiempo completo.

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Y as√≠ fue. Erik pas√≥ a escalar tres m√°s de las siete monta√Īas m√°s altas del planeta (las ‚ÄúSiete Cumbres‚ÄĚ o las monta√Īas m√°s altas de cada continente) antes de fijar su objetivo en la ‚Äúcima del mundo‚ÄĚ, el Monte Everest en 2001.

Lo cierto es que el Everest ha sido durante mucho tiempo un atractivo para todo tipo de aventureros, lo cierto tambi√©n es que sirve de cementerio para muchos de ellos. Adem√°s, y como contamos hace un tiempo, los bajos niveles de ox√≠geno de la monta√Īa y las temperaturas extremas hacen que muchos de los escaladores que perecieron en sus ascensos contin√ļen siendo cad√°veres asombrosamente bien conservados en las laderas, cuerpos inertes que sirven como espantoso recordatorio de los peligros que entra√Īa la monta√Īa.

Image: Erik Weihenmayer

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A Erik Weihenmayer le daba igual, y en el 2001 lo ten√≠a todo a punto para intentar ese mismo y peligroso ascenso a pesar de tener un handicap que ning√ļn escalador ten√≠a, posiblemente uno que desafiaba a toda l√≥gica.

No obstante, no fueron solo los obst√°culos f√≠sicos a los que tuvo que hacer frente Weihenmayer y su equipo. Tambi√©n tuvieron dificultades para reclutar gu√≠as Sherpa (que a menudo son la diferencia entre la vida y la muerte en la monta√Īa), debido al riesgo percibido de trabajar con un escalador ciego.

Sin embargo, una vez que lleg√≥ a Katmand√ļ, los lugare√Īos estaban tan sorprendidos por la facilidad con la que se mov√≠a que pensaron que en realidad estaba mintiendo acerca de ser ciego. Despu√©s de convencerlos de que no era ninguna broma y que era f√≠sicamente capaz, los sherpas aceptaron.

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Por el camino se a√Īadieron nuevos problemas. Weihenmayer tambi√©n se enfrent√≥ a la reacci√≥n de otros escaladores que dudaban de su habilidad. Ten√≠a sentido, ya que ninguno quer√≠a poner en riesgo una expedici√≥n ya de por s√≠ peligrosa. Adem√°s, Erik se iba a enfrentar a desaf√≠os de los que los monta√Īistas nunca tendr√≠an que preocuparse, como el hecho de no poder evaluar el clima, ni la ca√≠da de hielo, ni las zonas por las que tiene que moverse. Eso sin contar que un mal paso podr√≠a hacerlo descender por las pendientes.

Pero Weihenmayer no era un aprendiz que simplemente estaba decidido a alcanzar el pico m√°s alto del mundo. Hab√≠a estado escalando durante 16 a√Īos y, lejos de ser un obst√°culo para sus compa√Īeros de equipo de escalada, a menudo hab√≠a sido √©l quien les hab√≠a ofrecido ayuda.

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Tal y como contaron en su momento, aquel viaje a la cima fue una experiencia que cambió a la expedición entera. Los miembros del grupo se turnaban para guiar a Weihenmayer a través de las brechas y grietas, gritándole las instrucciones. Con todo, fueron las propias habilidades de resistencia y alpinismo de Erik las que le aseguraron llegar la cima, lo cual hizo el 25 de mayo.

Entonces sí, Erik Weihenmayer se convirtió en la primera persona ciega de la historia en coronar la cima del Monte Everest. No solo se había unido a las filas de los pocos que habían estado en el punto más alto del planeta, sino que también había callado las bocas de los que creyeron que se trataba de algo imposible.

Por cierto, en el a√Īo 2008 escal√≥ el resto de las Siete Cumbres del planeta que le faltaban. Simplemente alucinante. [Wikipedia, CNN, Erik Weihenmayer]