Imagen: Wikimedia Commons

Durante un tiempo, los submarinos fueron el principal arma de combate en las guerras, aunque tenían varios problemas de diseño importantes. Uno de ellos implicaba directamente al baño y los olores que desprendía. Esta es la absurda historia del submarino que debía solucionarlo.

Parece mentira, pero hace no tanto, muchos de los inodoros de los submarinos empleados en la Segunda Guerra Mundial sólo podían utilizarse cuando el aparato estaba cerca de la superficie. ¿La razón? La presión que ejercían las grandes profundidades impedía que los baños pudieran eliminar los residuos. Además, no contaban con un tanque séptico, por lo que la solución final era tan simple como espantosa: verter todo al mar “cuando se podía”.

Esto nos lleva a un segundo problema. El “cuando se podía” implicaba que “cuando no se podía”, las heces, orina y resto de desechos, se mantenían en baldes o cubos hasta que el submarino estuviera lo suficientemente cerca de la superficie. ¿Resultado? Muchos de ellos en misiones secretas pasaron semanas agazapados en las profundidades del océano, semanas oliendo rematadamente mal.

Es en este punto de la historia donde aparecen los nazis, quienes parecen tener la respuesta a los males con un nuevo diseño. Los resultados de años de trabajo en ingeniería alemana se iban a disfrutar en el flamante U-1206.

U-1206, ingeniería alemana

U-1206. Imagen: Popular Military

Año 1945, mes de abril. El submarino de la marina alemana U-1206 partió de la Noruega ocupada por los nazis, y comenzó su primera patrulla de combate. El aparato había sido asignado para navegar en las aguas del Atlántico Norte, y su misión era buscar y destruir el mayor número de barcos británicos y estadounidenses en alta mar.

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No era una máquina cualquiera, disponía de tecnología punta para atacar, aunque como otros submarinos, la vida en el interior era dura. A bordo de la nave iban 50 hombres, demasiada gente, pero los altos mandos pensaron que siendo un aparato tan potente, la primera misión debía ser a lo grande.

Esto, inevitablemente, llevó a situaciones complicadas. Los camarotes estaban abarrotados y los baños no eran una excepción. Solo había dos inodoros o retretes, y debido a que una de ellos estaba justo al lado de la cocina, el espacio se decidió usar como despensa para la comida. Esto significaba que toda la tripulación tenía que compartir el inodoro restante.

Concepto del submarino. Imagen: Wikimedia Commons

Los altos mandos también habían pensado en ello, y no lo vieron un problema. A diferencia de otros submarinos del pasado, donde carecían de sistemas de ventilación y los miembros de la tripulación debían usar baldes o cualquier otro recipiente que pudieran tener a mano, el U-1206 tenía un sistema de sanitarios nuevo y mejorado.

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El submarino contaba con inodoros de alta presión que podían usarse a profundidades mucho mayores de las habituales. Únicamente había un pequeño problema: el nuevo sistema era realmente complicado para los no iniciados (toda la tripulación).

De hecho, ambos baños tenían complicados manuales de instrucciones junto a un letrero muy grande donde se advertía: “Importante: leer antes de tirar de la cadena”. El sistema era tan difícil, que los altos mandos alemanes decidieron que algunos miembros de la tripulación debían ser entrenados para que pudieran servir de “especialistas”.

¿Su trabajo? Consistía en acudir ante cualquier imprevisto al baño si algún miembro de la tripulación no sabía qué hacer tras acabar su otro trabajo.

Importante: leer antes de tirar de la cadena

Sistema sanitario. Imagen: J. Mark Powell

Apenas una semana después de la primera patrulla del U-1206, el Capitán Karl Adolf Schlitt, el tipo que comandaba el submarino por primera vez, tuvo una “emergencia” que le llevó a usar el retrete cuando el aparato se encontraba a una profundidad de casi 100 metros, a unos 13 kilómetros de la costa de Escocia.

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En lugar de solicitar la asistencia del especialista en retretes, Schlitt trató de seguir las instrucciones del manual para tirar del inodoro él mismo. Sin embargo, algo salió mal, y cuando Schlitt pidió ayuda al especialista de turno, algo salió todavía peor.

El especialista abrió la válvula exterior, la que se abría directamente al mar, mientras que la válvula interior estaba abierta, lo que provocó que un torrente de agua comenzara a inundar el submarino.

Cuando el submarino estaba sumergido funcionaba con motores eléctricos alimentados por una pila gigante de baterías. Las baterías del submarino estaban en un compartimento, uno que estaba directamente debajo del inodoro en cuestión.

U-1206. Imagen: WarHistory

¿Qué ocurrió? Que el agua del mar se combinó rápidamente con el ácido de la batería y creó un gas de cloro mortal que comenzó a extenderse por todo el aparato. Cuando el gas llenó por completo el submarino, Schlitt no tuvo más remedio que ordenar que el submarino saliera a la superficie para que pudiera ventilarse y reemplazar el gas por aire fresco.

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La tensión no le dejó pensar con claridad, ya que al emerger quedaron expuestos a la vista de la costa escocesa y fueron rápidamente detectados por aviones aliados, quienes no dudaron en atacar al submarino.

Las bajas comenzaron a sucederse. Un primer miembro de la tripulación murió en el combate inicial, otros tres cayeron al agua y se ahogaron. En pocos minutos y tras el fuego aliado, el U-1206 estaba seriamente dañado y no podía sumergirse.

Viendo que no había forma de salvarlo, el Capitán Schlitt ordenó a la tripulación que entraran en los botes salvavidas. Su última acción fue hundir la joya alemana para no dejar pistas de su diseño, convirtiéndose en el único submarino en la historia de un conflicto bélico en hundirse por culpa de su propio retrete.

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Treinta y seis miembros de la tripulación fueron rescatados por pequeñas embarcaciones en el área, otros diez llegaron a la orilla en sus botes salvavidas y fueron capturados por las fuerzas aliadas. Sus números en activo fueron otro desastre. De los 8 días que estuvo de patrulla, el U-1206 jamás logró atacar a ningún otro barco aliado.

En cualquier caso, no parece que el submarino hubiese podido cambiar la guerra. Tres semanas después, Adolf Hitler se suicidaba en su Führerbunker en Berlín, y siete días más tarde, Alemania se rindió y la guerra, al menos en Europa, terminó. [Wikipedia, WarHistory, Wired, WarIsBoring]