Ilustración: Jim Cooke.

Un hombre diagnosticado con cáncer de intestino ha conducido a los investigadores a la creación de la primera línea del tiempo de la enfermedad, desde el origen hasta la propagación y finalmente la muerte del paciente. Los resultados suponen un nuevo paso en el entendimiento del cáncer.

Si tenemos que hablar de las peores noticias cuando existe un diagnóstico de cáncer, a menudo vienen dadas cuando los médicos descubren que el tumor tiene metástasis (se ha extendido a otras partes del cuerpo causando tumores secundarios).

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Adem√°s, ocurre que es extremadamente complicado fijar el momento de la met√°stasis, por eso el estudio de la l√≠nea del tiempo es tan importante. Seg√ļn explica Andrea Sottoriva, una de las autoras del trabajo e investigadora del Instituto de Investigaci√≥n del C√°ncer (ICR):

Seguir o incluso predecir mejor el comportamiento de un c√°ncer ser√° clave para planear nuevas estrategias de tratamiento que apunten a los tumores con f√°rmacos en el momento exacto para el efecto m√°ximo.

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En este caso, lo que hicieron los investigadores del ICR fue analizar la metástasis del cáncer intestinal en un paciente que tuvo un efecto secundario desafortunado de una prueba de diagnóstico. A medida que la enfermedad progresaba, ese efecto secundario significaba que los médicos sabían exactamente cuándo había surgido uno de los tumores secundarios del hombre.

De esta forma pudieron llevar acabo la cronología más precisa del desarrollo del cáncer que se había descrito en un paciente.

La primera línea del tiempo de la enfermedad

Células cancerígenas. Wikimedia Commons

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Seg√ļn han explicado, el hombre fue diagnosticado con c√°ncer de intestino por primera vez en el 2008, momento en el que se someti√≥ a una cirug√≠a. Pero los m√©dicos tambi√©n encontraron un n√≥dulo en su pulm√≥n con el que decidieron estar atentos a las evoluciones en caso de que resultara ser canceroso. Tres a√Īos despu√©s, en el 2011, se realiz√≥ la biopsia del n√≥dulo utilizando una t√©cnica com√ļn: llegar con una aguja hasta √©l y extraer una muestra para su an√°lisis. ¬ŅEl resultado? Como se sospechaba, result√≥ ser un tumor secundario y el paciente recibi√≥ otra cirug√≠a.

Por desgracia, la biopsia tambi√©n hab√≠a producido un efecto secundario poco frecuente que ocurri√≥ cuando las c√©lulas cancerosas extra√≠das de la muestra se dejaron en el tejido del paciente. Dos a√Īos m√°s tarde los m√©dicos descubrieron otro tumor en la pared tor√°cica del hombre, precisamente donde se hab√≠a realizado la biopsia. Ten√≠a otras met√°stasis, aunque fueron las c√©lulas cancerosas originadas por la aguja lo que se convirti√≥ en la llave para desbloquear el caso.

A partir de entonces los cient√≠ficos usaron ese tumor como una marca de tiempo para calibrar todos los otros tumores en el cuerpo del paciente. Usando el an√°lisis gen√©tico de las mutaciones de c√©lulas cancerosas emparejadas con el modelado matem√°tico construyeron un cronograma completo desde el momento en que el c√°ncer surgi√≥ por primera vez en el intestino. Seg√ļn explica Sottoriva:

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Células cancerígenas. Wikimedia Commons

Nuestra investigación fue capaz, no sólo de rastrear la evolución genética del cáncer, sino también de poner tiempos precisos en cada etapa de la progresión del cáncer. Las técnicas matemáticas que tomamos prestado para nuestro estudio fueron desarrolladas originalmente para medir el tiempo cuando nuevas especies de plantas y animales surgieron durante la evolución.

Normalmente el c√°ncer acecha en el intestino durante bastante tiempo antes de hacer un descanso y viajar a otras √°reas. Sin embargo, en este caso el c√°ncer y su met√°stasis lleg√≥ a los pulmones en tan s√≥lo un a√Īo. M√°s sorprendente a√ļn, en lugar de propagarse r√°pidamente, la enfermedad disminuy√≥ la velocidad.

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Desgraciadamente, el paciente muri√≥ en el 2015 de otra met√°stasis (en los ri√Īones), pero tanto √©l antes de morir como su familia concedieron a los investigadores el permiso para completar el estudio y unos resultados √ļnicos en la historia de la medicina.

Como dice la propia Sottoriva, si llegamos a poder predecir mejor la propagación del cáncer intestinal (y en el futuro de otros), tenemos la mejor de las oportunidades para tratarlo con éxito. [Annals of Oncology vía NewScientist]