Los principales servicios postales de Alemania, Dinamarca, Suecia e Italia anunciaron que suspenderán, con efecto inmediato, el envío de la mayoría de las mercancías hacia Estados Unidos. A esta decisión se sumarán Francia y Austria el lunes siguiente, y el Reino Unido el martes, en una reacción coordinada frente a la falta de claridad sobre las nuevas tarifas de importación que comenzarán a aplicarse a finales de agosto.
El origen de la crisis se encuentra en un decreto firmado el mes pasado por el presidente Donald Trump. Según este documento, los productos internacionales que antes estaban exentos de aranceles —los de un valor inferior a 800 dólares— deberán pagar impuestos a partir del 29 de agosto. Únicamente se mantendrán libres de aranceles las cartas, libros, regalos y paquetes pequeños con un valor menor de 100 dólares.
El nuevo marco comercial entre Washington y la Unión Europea estableció un arancel del 15 % para la mayoría de productos europeos. Ante este escenario, las empresas postales han reconocido que no tienen garantías de que los paquetes enviados ahora lleguen a Estados Unidos antes de la fecha límite, y que la ambigüedad de las reglas impide operar con normalidad.
Suspensiones inmediatas y reacciones en cadena

Deutsche Post y DHL Parcel Alemania fueron de las primeras en anunciar que ya no aceptarán ni transportarán envíos comerciales con destino a Estados Unidos. Poco después, PostNord —la empresa nórdica de logística— y Poste Italiane comunicaron medidas similares, argumentando la falta de instrucciones claras de las autoridades estadounidenses.
Poste Italiane explicó que, a partir del 23 de agosto, todos los paquetes con mercancías dirigidos a Estados Unidos quedarán en pausa, aunque el correo ordinario que no incluya productos seguirá siendo aceptado. La empresa precisó, sin embargo, que envíos urgentes a través de servicios como DHL Express continúan siendo posibles.
Björn Bergman, responsable de comunicación de PostNord, calificó la pausa como “desafortunada, pero necesaria para garantizar el cumplimiento de las nuevas normas”. En Países Bajos, el portavoz de PostNL, Wout Witteveen, fue más crítico: aseguró que Washington avanza con las nuevas tarifas sin contar con un sistema preparado para recaudarlas, y recomendó a los clientes que enviaran cualquier paquete “hoy mismo” antes de la entrada en vigor de la medida.
Austria también confirmó que la última aceptación de envíos comerciales a Estados Unidos, incluido Puerto Rico, se hará el martes previo a la aplicación de los aranceles. Mientras tanto, La Poste en Francia denunció que no se concedió el tiempo suficiente para actualizar sistemas y reorganizar la logística ante los nuevos requisitos aduaneros.
El impacto en Reino Unido y la posible extensión de la crisis
Royal Mail, el servicio postal del Reino Unido, anunció que suspenderá sus envíos hacia Estados Unidos el martes, con la intención de que los paquetes enviados previamente lleguen a destino antes de la entrada en vigor de los aranceles. Según explicó, los artículos originarios del Reino Unido estarán sujetos a un arancel del 10 % en los casos en que superen los 100 dólares.
La incertidumbre no se limita a los países que ya anunciaron suspensiones. PostEurop, la asociación que agrupa a 51 operadores postales públicos europeos, advirtió que si no se alcanza una solución con Washington antes del 29 de agosto, el resto de sus miembros podría verse obligado a adoptar medidas similares. Esto significaría una paralización casi total del flujo de paquetes postales desde Europa hacia Estados Unidos.
La medida amenaza con impactar no solo a grandes empresas de comercio electrónico, sino también a pequeños negocios que dependen de envíos internacionales, además de consumidores que realizan compras habituales en línea. La falta de claridad regulatoria y el escaso margen de tiempo para adaptarse son, hasta el momento, los factores que más preocupan a los operadores europeos.
Una cuenta atrás con consecuencias globales
La decisión estadounidense llega en un momento de tensiones comerciales renovadas con la Unión Europea. El aumento de aranceles, en principio dirigido a proteger la industria local, podría tener efectos secundarios no deseados: retrasos en las cadenas de suministro, encarecimiento de productos y dificultades para los compradores transatlánticos.
Por ahora, los servicios exprés de mensajería privada, como DHL Express o FedEx, continúan funcionando, lo que ofrece una alternativa más costosa a quienes necesitan enviar mercancías de forma urgente. Sin embargo, para el comercio minorista y los envíos personales, la suspensión del servicio postal representa una barrera significativa.
La cuenta atrás hacia el 29 de agosto mantiene en vilo a empresas y consumidores europeos. Si no se alcanza un acuerdo o no se ofrecen aclaraciones rápidas por parte de las autoridades estadounidenses, la medida podría marcar un precedente en la forma en que se gestionan las relaciones comerciales internacionales en el sector postal.
[Fuente: Infobae]