El cosmos vuelve a poner a prueba a la ciencia. Esta vez, la sorpresa llegó desde una estrella de neutrones observada por XRISM, el telescopio espacial japonés de rayos X. El fenómeno, registrado con el instrumento Resolve, mostró un incremento de luminosidad que contradice los modelos físicos aceptados, abriendo una incógnita sobre los procesos extremos que ocurren en el universo profundo.
Un observatorio para lo imposible

El telescopio XRISM (X-Ray Imaging and Spectroscopy Mission), lanzado por Japón con la colaboración de la NASA y la ESA, fue diseñado para medir la energía de cada fotón con una precisión sin precedentes. Su instrumento Resolve, un calorímetro capaz de captar la longitud de onda de la radiación, permite estudiar con detalle regiones extremas como los discos de acreción que rodean agujeros negros y estrellas de neutrones.
Estas estructuras, compuestas por gas y polvo girando a velocidades vertiginosas, alcanzan energías tan elevadas que emiten rayos X. Según los modelos, el brillo máximo de estos sistemas está limitado por el llamado límite de Eddington, el punto en que la fuerza de la luz se equilibra con la gravedad del objeto masivo.
Una estrella fuera de lo previsto

El objetivo de XRISM, explica Astroaventura, era observar GX13+1, una estrella de neutrones ya conocida por ser una fuente intensa de rayos X. Sin embargo, justo antes del estudio, su brillo se disparó, superando los límites que imponía la teoría. El telescopio tuvo la fortuna de seguir el fenómeno desde el inicio, revelando un viento cósmico mucho más denso de lo esperado.
Curiosamente, la velocidad de ese flujo no aumentó de manera significativa: se mantuvo en torno a un millón de kilómetros por hora, con un patrón regular y sorprendentemente estable. La física no ofrece aún una explicación clara para este comportamiento.
Un reto para la física estelar
Una hipótesis sugiere que las diferencias entre los discos de acreción de agujeros negros y los de estrellas de neutrones podrían explicar lo observado. En estas últimas, el material se concentra en regiones más pequeñas y alcanza temperaturas mucho más altas, generando dinámicas que los modelos actuales no logran reproducir.
Comprender este tipo de fenómenos es vital: los vientos cósmicos expulsados por estrellas de neutrones pueden determinar la evolución de galaxias enteras, al influir en la formación de nuevas estrellas. Lo ocurrido con GX13+1 recuerda que, incluso con instrumentos de vanguardia como XRISM, el universo aún guarda enigmas que obligan a reescribir lo que creíamos saber.