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Tecnología

Cuando ser anime puede costarte caro: lo que no te cuentan sobre la IA y tus fotos personales

Convertir una selfie en un adorable personaje anime parece inofensivo, pero detrás de esta tendencia se esconde un riesgo que muchos ignoran. Expertos en ciberseguridad explican cómo tus imágenes pueden acabar en manos equivocadas y ser usadas de formas que ni imaginas.
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La inteligencia artificial ha conquistado todo tipo de espacios, desde la productividad hasta el entretenimiento. Una de sus vertientes más virales es la creación de avatares estilo anime con solo subir una foto. Sin embargo, esta práctica tan popular esconde amenazas para la privacidad y la seguridad digital. ¿Qué sucede realmente con nuestras imágenes cuando jugamos a ser personajes de fantasía?

El lado oculto de una tendencia viral

Las aplicaciones que prometen transformar rostros en dibujos inspirados en Studio Ghibli o en héroes de anime proliferaron en los últimos meses. Plataformas como “Images for ChatGPT” permiten generar retratos únicos y compartirlos en redes sociales. Lo que comienza como un juego termina alimentando bases de datos que muchas veces quedan fuera de nuestro control.

Especialistas en ciberseguridad advierten que cada imagen personal que se sube puede almacenarse en servidores de terceros, donde el usuario pierde la propiedad real de ese archivo. Según María Isabel Manjarrez, investigadora de seguridad de Kaspersky, estas fotos podrían convertirse en material para falsificaciones o engañar sistemas de reconocimiento facial que validan transacciones bancarias y acceso a cuentas.

Qué pasa con tus fotos tras subirlas

El atractivo de “verse como anime” nubla la conciencia de muchos sobre los permisos que conceden a estas herramientas. En la letra chica, algunas plataformas se reservan el derecho de conservar, analizar o compartir las imágenes para entrenar sus algoritmos de IA.

Manjarrez subraya preguntas clave que rara vez se hacen los usuarios: ¿Dónde terminan mis fotos? ¿Se usan para desarrollar tecnología sin mi permiso? ¿Podrían venderlas a terceros? La realidad es que, una vez cargadas, el control sobre esas imágenes se desvanece.

Los ciberdelincuentes pueden capturar rasgos biométricos y crear perfiles muy detallados de cada usuario, que luego se venden en mercados ilegales o se usan para suplantar identidades.

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©YouTube

Riesgos reales y ejemplos preocupantes

Casos recientes demuestran que ni las figuras públicas están a salvo. Celebridades y líderes de opinión han visto sus fotos transformadas en deepfakes o imágenes comprometedoras que circulan como si fueran reales. Lo mismo podría suceder con cualquier selfie convertida en anime: un archivo inofensivo que termina siendo parte de campañas de desinformación o chantajes digitales.

Entre los principales peligros destacan el uso no autorizado para entrenar modelos de IA, la filtración de datos en caso de brechas de seguridad y la manipulación de imágenes para dañar la reputación del dueño original. Además, con la mejora de la tecnología, cada vez es más sencillo fabricar contenido falso de apariencia creíble.

Precauciones antes de jugar con la IA

¿Significa esto que hay que renunciar a toda herramienta de generación de imágenes? No necesariamente. Los expertos recomiendan informarse antes de aceptar términos de uso y optar por plataformas con políticas claras de privacidad y seguridad.

Es vital evitar subir fotos de alta calidad que muestren rasgos distintivos o información sensible. También se aconseja no usar la misma imagen para múltiples servicios, ya que esto facilita a los atacantes crear perfiles más precisos.

Ser personaje de anime es divertido, pero antes de compartir una selfie conviene recordar que en el mundo digital toda imagen puede tener una segunda vida que no siempre está bajo nuestro control. La clave está en disfrutar la tecnología sin entregar por completo la privacidad personal.

[Fuente: La Nación]

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