Una misión lunar dentro del espacio de dos minivans
Artemis II llevó seres humanos alrededor de la Luna por primera vez en más de medio siglo. Pero la experiencia estuvo muy lejos de parecerse a vivir en la Estación Espacial Internacional.
Los cuatro astronautas compartieron una cabina de apenas 330 pies cúbicos, unos nueve metros cúbicos, aproximadamente el espacio interior de dos minivans.
Puede parecer claustrofóbico, pero supone una mejora respecto al programa Apolo. El módulo de mando utilizado entonces ofrecía unos seis metros cúbicos para tres astronautas. Orion proporciona alrededor de un 60% más de volumen.
Además, en microgravedad el concepto de espacio cambia: no existe un suelo que limite los movimientos y prácticamente toda la cabina puede utilizarse.
Hasta los asientos desaparecen
Una de las claves está en aprovechar cada centímetro.
Después del lanzamiento, parte de los componentes de los asientos se guarda para liberar espacio. Durante Artemis II, los elementos asociados a los asientos de Koch y Hansen podían almacenarse durante el vuelo, mientras que los del comandante y piloto permanecían parcialmente instalados.
El resultado convertía temporalmente la cápsula en una pequeña habitación flotante.
Comer tampoco requería una cocina. Orion dispone de dispensador de agua y calentador de alimentos, y cada astronauta llevaba un menú preparado según sus preferencias y necesidades nutricionales.
Dormir colgados de las paredes
No había dormitorios.
Los cuatro utilizaban sacos sujetos a las paredes o al techo de Orion, formando una especie de conjunto de hamacas suspendidas dentro de la cápsula.
NASA reservó ocho horas diarias para dormir y, durante la mayor parte del viaje, los cuatro descansaban simultáneamente.
La intimidad era igualmente limitada.
Orion incluye un pequeño compartimento de higiene con puertas que permite utilizar el baño y atender necesidades personales con cierto aislamiento. El sistema recoge los residuos sólidos, mientras que la orina tratada se almacena temporalmente y después se expulsa al espacio.
Media hora de ejercicio dentro de nueve metros cúbicos
Permanecer varios días en microgravedad también obliga a combatir la pérdida de masa muscular y ósea.
Cada astronauta dedicó alrededor de 30 minutos diarios al ejercicio utilizando un dispositivo de volante de inercia mucho más pequeño que las grandes máquinas instaladas en la Estación Espacial Internacional.
El aparato permite realizar movimientos similares al remo, sentadillas y ejercicios de resistencia y pesa apenas unos 14 kilogramos.
Y las mejores ventanas estaban a casi 400.000 kilómetros de casa
Entre experimentos, controles y pruebas del sistema de soporte vital, los astronautas también podían utilizar tablets y portátiles para procedimientos, comunicaciones y entretenimiento.
Pero difícilmente había una pantalla capaz de competir con las cuatro ventanas de Orion.
Durante la misión, la tripulación contempló directamente la cara oculta de la Luna y llegó a superar el récord histórico de distancia alcanzada por seres humanos desde la Tierra, establecido por Apollo 13 en 1970.
Artemis II demostró así que cuatro personas podían vivir y trabajar durante más de nueve días dentro de apenas nueve metros cúbicos en el espacio profundo.
Y ese pequeño habitáculo fue mucho más que una prueba de convivencia: permitió comprobar los sistemas que deberán mantener con vida a futuras tripulaciones en misiones lunares cada vez más complejas.