Cuando el arqueólogo Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón en 1922, encontró más de seiscientos artefactos sepultados con el antiguo gobernante egipcio. Pero ahora parece que tanto el faraón como su tesoro se aprovecharon de la sepultura de alguien más.
En 2015 el egiptólogo Nicholas Reeves sugirió que la tumba de Tutankamón podría ser más grande de lo que parece. Específicamente, había más cámaras secretas que ocultaban la tumba de Nefertiti, una de las mujeres más famosas del antiguo Egipto. En un trabajo publicado ayer en Occasional Papers of the Amarna Royal Tombs Project, Reeves y sus colegas revisan las investigaciones subsiguientes a 2015 y presentan más evidencia geofísica que respalda su revolucionaria hipótesis. En última instancia, el equipo parece convencido de que en la tumba de Tutankamón hay más de lo que se ve.
“Aunque la investigación no ha llegado todavía a una conclusión definitiva, la cantidad de indicadores arquitectónicos, decorativos y geofísicos sugiere de manera convincente que hay al menos una cámara más detrás de la pared occidental de la cámara funeraria, y una continuación funeraria real detrás del muro norte”, indica el equipo.
Una tumba inusual para un rey

Tutankamón formó parte de la Dinastía XVIII de gobernantes de Egipto, y reinó aproximadamente entre 1333 y 1324 a.C. Murió repentinamente a los 19 años y lo sepultaron en el Valle de los Reyes, pero su tumba no está del todo en línea con las tumbas reales de esa dinastía, según el estudio. Los investigadores entonces presentan dos situaciones posibles, y en ambas indican que el joven faraón fue sepultado en la tumba de alguien más.
La tumba podría haber sido, o bien una sepultura privada que se modificó ante la inesperada muerte de Tutankamón, o la tumba de una reina de la Dinastía XVIII. En este último caso, se modificó sólo una parte de la tumba original, que se selló para Tutankamón, y la reina quedó en su sitio.
¿Secuestraron la tumba real?

Hay evidencia que apunta a que hay una reina sepultada, y es la orientación de la sepultura. La tumba de Tutankamón es una estructura con giro hacia la izquierda desde la perspectiva de la cámara funeraria. Si bien las tumbas reales de la época por lo general presentan un giro a la derecha, este diseño inusual está en línea con la teoría de que una tumba de la Dinastía XVIII habría sido para la reina Hatshepsut.
“Es claro lo que implica este giro a la izquierda: KV 62 no está diseñada conforme a la gramática arquitectónica de los monumentos reales o privados”, explican los autores. KV 62 es el nombre oficial de la tumba de Tutankamón. “El plano de la tumba de Tutankamón es como el de una reina de la Dinastía XVIII”.
La reina Nefertiti era la esposa del rey Akenatón, posible padre de Tutankamón y figura controvertida que convirtió al antiguo Egipto al monoteísmo y construyó una nueva capital en lo que hoy es Amarna. Los arqueólogos todavía no han descubierto su pueblo, y a Nefertiti se la conoce por un bello busto de Nefertiti que hoy se exhibe en el Neues Museum de Berlín.
La escena representada en el muro norte de la tumba de Tutankamón incluye a su sucesor Ay, llevando a cabo la famosa ceremonia de “apertura de boca” del gobernante anterior. Pero hay un problema: la momia de Tutankamón se ve exactamente como el busto de Nefertiti y el perfil de Ay es el mismo que el de la estatua de Tutankamón. Esa identificación sugiere que la imagen originalmente representa a Tutankamón llevando a cabo esa ceremonia en su predecesor, que fue Smenkhkare, de quien se cree que es la misma persona que Nefertiti, y por eso sería la persona originalmente sepultada en esta tumba.
Nuevas investigaciones geofísicas
En 2023 y 2024, el equipo llevó a cabo nuevas investigaciones geofísicas con técnicas que incluyeron la microgravimetría (medición de pequeños cambios en la gravedad) y el radar subterráneo de imágenes.
«Las investigaciones estructurales de 2023/24 han ampliado las investigaciones anteriores y la cantidad de datos, identificando con alta probabilidad la presencia de un complejo funerario de un tipo generalmente reconocible, que se extiende unos 25 a 30 metros hacia el norte de KV 62”, escribieron en su estudio. “Es probable que en ese espacio haya cinco o seis cámaras, y esperamos que los vacíos detectados se conecten entre sí y con KV 62 mediante pasajes deliberadamente llenados con pedregullo en la antigüedad”.
El próximo paso involucraría tratar de acceder a una de esas cámaras teóricas. Si hay más habitaciones más allá de la sepultura de Tutankamón, podrían contarse “entre los descubrimientos arqueológicos más transformadores de la era moderna”, le dijo a Nature Mamdouh Eldamaty, coautor del trabajo y egiptólogo de la Universidad Ain Shams.