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"De dónde sale este olor a muerto": así es como me humilló un horno inteligente

Imagen: Victoria Song

No es que sea una cocinera terrible, pero me vuelvo demasiado impaciente cuando estoy preparando mi propia comida. Después de un largo día de trabajo, la idea de cortar vegetales, marinar la carne, removerlo todo en una olla y luego esperar 30 o 60 minutos para comer es insoportable. Sin embargo, las comidas precocinadas para el microondas son demasiado tristes y llevar una dieta a base de comida para llevar es algo que mi lento metabolismo no puede aguantar. Por eso el anuncio de Brava prometiendo que su horno inteligente de $995 no necesita precalentarse y puede cocinar los alimentos dos veces más rápido que los hornos normales, captó de inmediato mi atención. ¡Afirma que puede alcanzar 260 grados en solo un segundo! Además, se supone que es capaz de ayudar a calcular automáticamente el tiempo de cocción preciso de cada ingrediente, y también incluye una aplicación con recetas, notificaciones sobre el tiempo de cocción y una cámara para ver cómo se cocina la comida en tiempo real.

Pero mientras probaba este horno súper inteligente, acabé poniendo mi oficina patas arriba.

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El horno es bastante vistoso y elegante. Parece un Macbook convertido en electrodoméstico. Está hecho de acero pulido, y en la parte superior hay un bonito patrón dibujado en negro. Además, es bastante pequeño, lo cual es bueno o malo dependiendo de lo que quieras hacer con él. Mide 28,7 por 41,6 por 43,9 centímetros. Más o menos lo que ocupa un microondas normal.

Su forma compacta supone que no queda mucho espacio para cocinar. La cámara de cocción mide 16 por 33 por 32 centímetros. Técnicamente puedes llegar a cocinar un pollo entero, pero si tratas de cocinar un pavo entero ahí, es posible que incendies algo. Solo hay dos estantes y solo podrás introducir una bandeja llegado el momento. Esto está bien si estás tratando de alimentar a una o dos personas, tres tal vez si una de ellas viene sin apetito. Pero ya no da más de sí.

Hay seis lámparas en su interior: tres en la parte superior y tres en la parte inferior, que golpean a los alimentos con luz visible y no visible. Básicamente, es un horno de juguete hasta arriba de esteroides.

En la pantalla táctil inteligente, puedes seleccionar entre una serie de diferentes ingredientes, combinaciones de comidas o distintas opciones como dorar o hornear. Así que, para probar esto, pensé que prepararía un simple y saludable plato de muslos de pollo y espárragos. Desafortunadamente, no era uno de las combinaciones preestablecidas del Brava, así que decidí prepararlos por separado.

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La pantalla táctil resulta fácil de manejar y es casi a prueba de idiotas.
Foto: Victoria Song (Gizmodo)

Cocinar los espárragos fue bastante sencillo. Toqué el menú de ingredientes y leí las instrucciones, asintiendo como un científico loco mientras tanto. Todo lo que tenía que hacer era encontrar un cuchillo, cortar los extremos, añadir un poco de aceite, un poco de sal y presionar el botón. Gracias a la cámara de 5MP que hay dentro del horno, podía espiar fácilmente mis espárragos desde la pantalla táctil o desde la aplicación mientras se cocinaban. Después de aproximadamente siete minutos, el horno sonó para avisarme de que estaban listos. ¡Todo un éxito! Los espárragos estaban tiernos y muy sabrosos. Pero con el pollo las cosas se empezaron a torcer.

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Vigilar tu comida es increíblemente divertido.
Captura de pantalla: Victoria Song (Gizmodo)

En primer lugar, el horno me dijo que tenía que esperar a que se enfriara hasta 49 grados. Tampoco tuve que esperar una barbaridad, pero si lo suficiente para que me pusiera nerviosa. Después de todo, estaba ansiosa por ver si podía preparar esta comida en aproximadamente media hora, incluso cocinando los ingredientes por separado.

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Finalmente, llegó el momento de preparar el pollo. El paquete que había comprado tenía cinco muslitos. Las bandejas Brava se dividen en tres partes, y en cada zona solo caben cuatro muslos. Eso significaba que tenía una zona con un solo muslo, pero me encogí de hombros y confié en que el horno fuera lo suficientemente inteligente como para compensarlo. Después de todo, había metido el sensor de temperatura en el muslo más grueso, así que, en teoría, todo debería habersalido bien.

Lamentablemente, mi arrogancia me llevó a un desenlace fatal. A pesar de la capacidad de controlar de forma neurótica los muslitos, seguí recibiendo notificaciones de que el horno estaba aumentando los tiempos de cocción. Primero, pasó de 17 a 28 minutos, después a 33 y finalmente a 38. El Brava comenzó a despedir un ligero olor a chamuscado y entonces decidí rescatar los muslos de su interior. El pollo quedó demasiado quemado, algo seco y, según mis compañeros de trabajo, insípido. Este era uno de los casos en el que esperaba que el cerebro del horno inteligente fuera mejor que el míos. No lo fue.

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A continuación hubo una larga discusión sobre el mal olor que desprendía. Entonces me acordé de que estaba en la cocina de mi oficina. Mis compañeros de trabajo se lanzaron en mi defensa al notar que se trataba de un experimento serio en el nombre del periodismo tecnológico, pero incluso me pareció impresionante que el olor a pollo quemado consiguiese inundar dos pisos enteros de una oficina. ¿Gordon Ramsey me gritaría por estropear un plato tan simple? Probablemente.

8 minutos más tarde estos muslitos estaban carbonizados.
Captura de pantalla: Victoria Song (Gizmodo)
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Pero un pollo quemado y unos excelentes espárragos son solo dos de las cosas que uno puede cocinar con un horno. Hornear es igual de importante, así que después del episodio del pollo, llegó el momento de probar algo diferente. Mi jefe dejó caer 2 kilos de masa para galletas sobre mi escritorio.

Este tipo de galletas son básicamente a prueba de tontos. Sacas la masa de galleta, la dejas en la bandeja con la forma que quieras y comienzas a hornear. Hice tres lotes de galletas normales y una especie de pastel de galleta monstruoso y, en general, los resultados fueron muy variopintos

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El primer lote fue bastante bueno. El segundo fue demasiado pegajoso. En cuanto al tercero... digamos que la cámara fue útil para controlar mis galletas. Introduje la tercera tanda justo antes de una reunión y debía de recibir una notificación cuando estuviesen hechas. El único problema fue que la función de auto-preparado, que apaga el horno al final de la cocción, no funcionó exactamente como estaba previsto. Un compañero de trabajo me envió un mensaje preocupado diciendo que el horno estaba emitiendo una serie d pitidos. Un jefe doblemente preocupado, en un esfuerzo por evitar que la oficina se incendiara, rescató mis galletas del horno. En sus propias palabras: “el horno todavía estaba muy caliente por dentro y las galletas estaban demasiado crujientes”. Atrapada en mi reunión, podía hacer que el horno dejase de funcionar desde mi teléfono, pero no tenía forma de detener el pitido ni de controlar el horno una vez que hubiese acabado.

Ocho galletas es todo lo que puedes hornear en el Brava.
Foto: Victoria Song (Gizmodo)
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También me sorprendió que si ibas a hornear, tenias que precalentar el Brava como cualquier otro horno, y supuestamente esa era la ventaja de hacerte con un horno inteligente. Brava me dijo que esto se debía a que “ciertas reacciones de precalentar los hornos son fundamentales para las reacciones químicas que ocurren después al hornear”. Por lo tanto, tuve que precalentar manualmente el horno y establecer mis propios tiempos de horneado para cada tanda de galletas. Sin embargo, tardó aproximadamente entre 3 y 4 minutos en precalentarse, infinitamente más rápido que un horno tradicional, sobre todo cuando tienes una fila de compañeros de trabajo hambrientos, listos para morder tu cabeza si no horneas las galletas lo suficientemente rápido.

La cuarta remesa –el pastel de galletas– fue estupenda y se llevó el premio de forma unánime a la mejor tanda, a pesar de su apariencia monstruosa.

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Contempla la perfección de mi pastel de galletas.
Foto: Victoria Song (Gizmodo)

Pero aun así te diría que el Brava no es ideal para hornear. No por ningún problema tecnológico, sino porque el horno es demasiado pequeño. Solo pude hornear 8 galletas a la vez, lo cuál generó otra guerra civil, ya que el olor a galletas calientes atrajo a todo el mundo y no podía hornear lo suficientemente rápido para satisfacer la demanda.

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Aunque es significativamente más rápido para calentar la mayoría de los alimentos, solo enfría ligeramente más rápido. También esperaba un poco más de un horno inteligente. ¡Especialmente si has pagado por él $1.000! Desafortunadamente, todavía es necesario mi estúpido cerebro humano.

El verdadero desafío del horno Brava y sus seis sofisticadas lámparas era ahorrarme tiempo. ¡Y en eso falló estrepitosamente!

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Actualmente, Brava tiene una serie de combinaciones preestablecidas específicamente diseñadas para cocinar alimentos de la manera más eficiente posible, y cuando una combinación no aparece en el manual, como me pasó con el pollo y los espárragos, es un problema. Brava indicaba que puedes sustituir los ingredientes (al parecer, el brócoli y los espárragos son intercambiables). Pero para darme cuenta de eso, tuve que investigar en su página de Facebook. Yo solo quiero poder echar directamente lo que tenga en mi nevera. Además, esas limitaciones acaban limitando tu creatividad culinaria, ¿y esa no es realmente la gracia de aprender a cocinar?

Su espacio de cocción es diminuto.
Foto: Victoria Song (Gizmodo)
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Por lo que pude ver, no había muchas opciones para crear tus propias combinaciones. Y eso supone cocinar los ingredientes individuales por separado, lo que en general lleva aproximadamente la misma cantidad de tiempo que... usar un horno normal. Y un horno normal no solo viene ya con tu apartamento sino que además tiene más capacidad. Ocurre lo mismo al hornear. Si quisiera hacer un enorme bizcocho Genovés, es sencillamente imposible con el Brava. Y 8 galletas son realmente pocas. Para hacer por ejemplo 24 galletas, necesitaría unos 36 minutos. Contando con el tiempo que lleva precalentar el horno, sigue llevando casi el mismo tiempo en general –e incluso un poco más– que un horno tradicional.

No estoy ahorrando más tiempo que si calentase un plato precocinado en el microondas, y además lo puedo hacer en un electrodoméstico que cuesta solo una fracción de los $995 que cuesta el Brava. Todavía no estoy seguro de para quién está dirigido esto, aparte de para personas ricas que viven en un pequeño apartamento sin horno ni fogones. Pero incluso el Superheated Steam Countertop Oven de Sharp también elimina la necesidad de precalentar el horno a un precio mucho más razonable ($500). El horno Brava simplemente no tiene sentido, ni rinde lo suficientemente bien para lo que cuesta. Así que hazte con una de las opciones más baratas que hemos recomendado antes o ríndete y pide una pizza por teléfono.

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En resumen

  • Vigilar tu comida es extremadamente divertido.
  • Parece un horno de juguete hasta arriba de esteroides. Los tiempos para calentar son rápidos, pero el área de cocción tan pequeña niega hace que no ahorres casi tiempo.
  • Los sistemas preestablecidos también limitan la creatividad culinaria.
  • Ideal para gente rica que vive en apartamentos pequeños. ¿Existe algo así en el diagrama de Venn?
  • Preparé unos espárragos y unas galletas deliciosos. El pollo no estaba muy allá. Podría haber hecho todo esto sin desatar una guerra civil en mi oficina.

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