De los servidores a las aulas

Ángel Luis González nunca imaginó que su vida daría un giro tan radical. Con 29 años, trabajaba instalando aulas virtuales cuando le ofrecieron formar a profesores en el uso de esta tecnología. En una de sus visitas a centros educativos, le mencionaron la posibilidad de opositar para convertirse en docente. Se animó a intentarlo y logró aprobar a la primera.
Desde entonces, su camino ha estado ligado a la enseñanza, aunque solo lleva tres años como profesor en el aula. A pesar de su corta trayectoria en este ámbito, hoy está nominado al ‘Global Teacher Prize‘, considerado el Nobel de la educación, cuya gala se celebrará en Dubai la próxima semana.
Un reconocimiento inesperado
Ángel Luis recibió la noticia de su nominación de la manera más inesperada: «Te llega un correo un sábado al mediodía avisándote de que en tres días se hará público. Al principio cuesta creérselo, pero la alegría es inmensa, sobre todo por mis alumnos y mi familia».
El proceso para optar a este premio no fue sencillo. «Hay que responder muchas preguntas, presentar documentación y pasar entrevistas. Yo decidí hacerlo en español, así que me entrevistaron desde Argentina. Luego, hay un largo periodo de espera hasta que, de repente, llega ese correo que lo cambia todo».
La decisión que lo cambió todo
Cuando le preguntan por qué dejó su trabajo de informático, con un sueldo más alto, para dedicarse a la docencia, su respuesta es clara: «Me enamoré de esta profesión. Sentí que mi sitio estaba en ayudar a los chicos. Esa gratificación no la paga ningún dinero».
La transformación de la Formación Profesional

Ángel Luis también ha hablado del cambio que ha experimentado la Formación Profesional en los últimos años. «Desde que yo estudié hasta ahora, se han roto algunos estigmas. Se empieza a valorar más, aunque aún quedan prejuicios. Muchos alumnos llegan con la sensación de que no son buenos estudiantes porque creen que, si lo fueran, estarían en otro tipo de formación».
Para él, cambiar esa percepción es clave: «Lo importante es que comprendan que su valor no depende de dónde estudien, sino de lo que hacen con lo que aprenden».
Un método diferente para motivar a sus alumnos
Su enfoque en el aula se basa en aliviar la presión que sienten sus estudiantes. «Vivimos en una sociedad que les exige elegir su futuro desde los 8 o 9 años. Yo intento quitarles esa carga y demostrarles que la vida es más larga de lo que parece».
También destaca el papel de los alumnos repetidores en sus clases: «Muchos llegan con miedo al fracaso. Pero yo los convierto en líderes, los pongo al frente de equipos, para que el resto vea en ellos un reflejo positivo. Repetir no significa fracasar, sino tener otra oportunidad para hacerlo mejor».
Con este enfoque innovador y su dedicación a la enseñanza, Ángel Luis González está a punto de hacer historia. En solo unos días, podría convertirse en el mejor profesor del mundo.
[Fuente: Cope]