Imagen: AP

No era la primera vez que Conrad Roy III hab√≠a contemplado el suicidio, pero esta vez era diferente. El 12 de julio de 2014, Roy se meti√≥ en su camioneta y condujo a un aparcamiento de la tienda Kmart. El joven de 18 a√Īos sufr√≠a de depresi√≥n y ten√≠a planeado quitarse la vida meti√©ndose en veh√≠culo lleno de mon√≥xido de carbono.

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Cuando los gases empezaron a llenar su camioneta, Roy llam√≥ a su novia, Michelle Carter. Los dos hab√≠an desarrollado una relaci√≥n, en gran medida por mensajes de texto, a lo largo de dos a√Īos. Al principio, Carter intent√≥ persuadirle que buscara ayuda para su depresi√≥n. No obstante, en las √ļltimas dos semanas de vida de Roy, la chica hab√≠a cambiado totalmente. Ahora animaba a su novio a suicidarse.

Cuando Carter contest√≥ y Roy le coment√≥ que su plan estaba funcionando y que ten√≠a miedo, la chica de 17 a√Īos hizo lo impensable: le orden√≥ que se volviera a meter en la camioneta llena de gases t√≥xicos que le matar√≠an.

Despu√©s de la muerte de Roy, surgieron las preguntas sobre qu√© papel hab√≠a jugado Carter en su muerte. ¬ŅPueden las palabras ser un arma para matar a una persona? ¬ŅPuede otra persona ser responsable por una muerte si ni siquiera estaba en el mismo lugar que la v√≠ctima?

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El viernes, un juez de Massachussets, Lawrence Moniz contest√≥ estas preguntas. Moniz declar√≥ que Carter, que ahora tiene 20 a√Īos, era culpable de homicidio involuntario en el caso de Roy. Aunque los j√≥venes se hab√≠an mandado miles de mensajes durante su relaci√≥n, para el juez, lo que transform√≥ a Carter en una criminal se redujo a dos acciones: las instrucciones de Carter a su novio a meterse en la camioneta y su inacci√≥n mientras escuchaba a Roy morirse a trav√©s del tel√©fono.

‚ÄúElla admite en mensajes de texto que no hizo nada. No llam√≥ a la polic√≠a o la familia de Roy‚ÄĚ, coment√≥ el juez. ‚ÄúFinalmente, no le dio a Roy una simple instrucci√≥n adicional: sal de la camioneta‚ÄĚ.

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La llamada entre Carter y Roy no fue grabada. De hecho, sus contenidos solo se revelaron meses después en un mensaje de texto que Carter escribió a un amigo. Estos mensajes se convirtieron en la evidencia más importante del caso.

‚ÄúSam, su muerte es mi culpa. Yo pude haberle detenido‚ÄĚ, escribi√≥ Carter. ‚ÄúYo estaba hablando por tel√©fono con √©l. Sali√≥ del coche porque estaba funcionando y ten√≠a miedo‚ÄĚ.

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En ese mensaje, la joven a√Īadi√≥ que le dijo a Roy que se volviera a meter en la camioneta.

Moniz anunci√≥ su decisi√≥n en una sala silenciosa y llena de personas. En un momento, lo √ļnico que se escuchaba eran los sollozos de Carter mientras hablaba el juez. Cuando Moniz le declar√≥ culpable, las familias de los dos j√≥venes‚ÄĒque estaban sentados en lados opuestos en la sala‚ÄĒ empezaron a llorar.

El caso puede tener implicaciones serias para el futuro de las comunicaciones digitales, seg√ļn expertos legales. Este caso, a√Īaden, podr√≠a asociar una responsabilidad criminal a todo lo que dicen las personas.

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‚ÄúEste veredicto es preocupante porque refleja una disposici√≥n judicial para expandir la responsabilidad legal del suicidio de otra persona‚ÄĚ, coment√≥ el analista legal Danny Cevallos. ‚ÄúHist√≥ricamente, el suicidio se ha considerado un acto diferente que rompe la cadena de causalidad legal‚ÄĚ.

Otros expertos comentan que aunque las acciones de Carter eran reprochables, no estaba claro como se podría considerar un homicidio.

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Carter ser√° sentenciada por su crimen el 3 de agosto. Se anticipa que sus abogados apelar√°n las decisi√≥n del juez. La joven podr√≠a pasar hasta 20 a√Īos en prisi√≥n por la muerte de su novio.

[The New York Times y CNN]