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Ciencia

Dejar de necesitar gafas para leer puede parecer una mejora, pero también puede ser una señal de cataratas

Dejar de necesitar gafas para leer puede parecer una mejora inesperada de la visión. Sin embargo, en algunas personas ocurre porque una catarata nuclear modifica la graduación del ojo y provoca una miopía temporal. Este fenómeno puede aparecer junto con visión borrosa, deslumbramientos y pérdida de calidad visual a distancia.
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Parece una buena noticia: después de años utilizando gafas para leer, de repente una persona descubre que vuelve a distinguir las letras de cerca sin necesitarlas.

Pero esa aparente recuperación no siempre significa que la vista haya mejorado. En algunos casos puede ser una señal de que está desarrollándose una catarata.

Por qué una catarata puede mejorar temporalmente la visión de cerca

La catarata aparece cuando el cristalino, la lente natural situada dentro del ojo, pierde progresivamente su transparencia.

En las cataratas nucleares, que afectan principalmente a la zona central del cristalino, esta estructura también puede cambiar su poder refractivo.

El resultado puede ser un desplazamiento hacia la miopía. Eso significa que una persona que antes necesitaba gafas para leer puede empezar a ver mejor de cerca sin ellas, aunque simultáneamente empeore su visión a distancia. Este fenómeno se conoce popularmente como “segunda vista”.

No es una recuperación permanente de la visión, sino una consecuencia del cambio producido en el cristalino.

Volver a leer sin gafas después de años puede ser una señal de cataratas
© Magnific

Hay otros síntomas que pueden aparecer antes

Las cataratas suelen desarrollarse lentamente y no siempre comienzan con una pérdida visual evidente. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la visión borrosa, dificultades para ver de noche, sensibilidad al deslumbramiento y halos alrededor de las luces.

También puede disminuir la intensidad con la que se perciben los colores y aparecer la necesidad de modificar con mayor frecuencia la graduación de las gafas.

Por eso, un cambio inesperado en la visión puede justificar una revisión oftalmológica aunque aparentemente sea positivo.

La edad es el principal factor de riesgo

Las cataratas están estrechamente vinculadas con el envejecimiento, pero no aparecen exclusivamente en personas de edad avanzada.

La Organización Mundial de la Salud señala que determinados factores pueden acelerar su desarrollo, entre ellos la exposición excesiva a radiación ultravioleta, el tabaquismo, traumatismos oculares y enfermedades como la diabetes.

Determinados medicamentos, incluidos tratamientos prolongados con corticoides, también se han asociado con un mayor riesgo.

A escala mundial, las cataratas son una de las principales causas de pérdida de visión y afectan a más de 94 millones de personas.

Ya no es necesario esperar a que la catarata “madure”

La cirugía es el tratamiento definitivo cuando una catarata interfiere significativamente con la visión. La intervención consiste en retirar el cristalino opacificado y sustituirlo por una lente intraocular.

Actualmente, la decisión de operar no depende de esperar a que la catarata alcance una fase extremadamente avanzada. Lo importante es valorar cuánto afecta a actividades como leer, conducir, trabajar o desenvolverse con normalidad. La OMS considera la cirugía de cataratas uno de los procedimientos más efectivos y costoeficaces para recuperar la visión.

Por eso, recuperar inesperadamente la capacidad de leer sin gafas no siempre es motivo de celebración.

Si ese cambio aparece acompañado de peor visión a distancia, deslumbramientos o modificaciones frecuentes de la graduación, puede ser precisamente el momento de revisar qué está ocurriendo dentro del ojo.

 

 

Fuente: El Debate.

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