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Ciencia

Del laboratorio al mito: así se convirtió plomo en oro en una fracción de segundo

Por siglos, los alquimistas buscaron transformar metales comunes en oro. Hoy, la ciencia moderna lo ha logrado... aunque no como esperaban. En el corazón del colisionador más poderoso del mundo, un experimento ha hecho realidad una vieja fantasía, aunque con un giro sorprendente
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Durante siglos, convertir plomo en oro fue la obsesión de alquimistas, reyes y soñadores. Conocida como “la crisopea”, esta quimera perduró en la imaginación colectiva hasta que la ciencia moderna la desmintió. Sin embargo, en los túneles subterráneos del Gran Colisionador de Hadrones, esa vieja ambición ha cobrado nueva vida, aunque con resultados que probablemente frustrarían a quienes buscaban riqueza instantánea. Lo que ocurrió en el CERN parece salido de un cuento medieval… pero está respaldado por física cuántica de última generación.

Cuando los átomos rozan la magia

Particulas De Oro Transformadas Desde El Plomo
© Lucas K – Unsplash

El Centro Europeo de Física de Partículas (CERN), en la frontera entre Suiza y Francia, ha logrado una proeza digna de leyenda: transformar núcleos de plomo en núcleos de oro mediante colisiones subatómicas. Aunque el resultado ocurre en una fracción minúscula de segundo y en cantidades casi imposibles de ver, el proceso ha sido confirmado por el experimento ALICE, una de las zonas activas del colisionador.

¿Cómo ocurre? A velocidades cercanas al 100% de la luz, los núcleos de plomo se aceleran hasta rozarse, generando intensos campos electromagnéticos. En ese contacto, no chocan directamente, sino que interactúan mediante fotones, que alteran los núcleos y expulsan protones. Cuando se pierden exactamente tres, el resultado es un núcleo con 79 protones: el número exacto del oro.

Oro… pero imposible de usar

El Cern Logra Crear Oro
© Brandon Style – Unsplash

La cifra puede impresionar: unos 89.000 núcleos de oro creados por segundo. Sin embargo, la escala engaña. Cada núcleo existe apenas por una fracción de segundo, y las cantidades totales son ridículas: apenas unas decenas de billonésimas de gramo. Ni siquiera suficientes para ver, mucho menos para fabricar joyas.

Durante una sola fase operativa del colisionador (entre 2015 y 2018), se generaron aproximadamente 86.000 millones de núcleos de oro. Y aunque en la fase actual se ha duplicado esa producción, aún hablamos de resultados experimentales, no económicos.

“Se ha cumplido el sueño de los alquimistas, pero no su promesa de riqueza”, ironiza el CERN, aclarando que la verdadera importancia de este logro reside en lo que revela sobre la materia, no en su valor material.

Más allá del oro: una ventana al origen del universo

El Cern Logra Crear Oro
© FlyD – Unsplash

Este tipo de transmutaciones no ocurren en colisiones frontales, sino en los llamados “roces”, donde los núcleos se acercan lo suficiente como para provocar reacciones sin tocarse. Cuando las colisiones son más directas, el resultado es aún más impactante: se forma un plasma de quarks y gluones, una sustancia tan caliente y densa que se cree existió apenas una millonésima de segundo después del Big Bang.

Estas investigaciones permiten a los físicos explorar estados extremos de la materia y entender cómo se originó todo lo que nos rodea. En ese contexto, la creación fugaz de oro es apenas un subproducto —sorprendente, sí, pero secundario— de una búsqueda científica mucho más profunda.

La alquimia resucita en el siglo XXI

Durante siglos, la crisopea —el arte de convertir metales en oro— fue el motor de muchas disciplinas precursoras de la ciencia. Hoy, gracias a la física nuclear, sabemos que esa transformación es posible… aunque solo bajo condiciones extremas, y con resultados simbólicos más que prácticos.

Lejos de ser una curiosidad romántica, este experimento demuestra que incluso los sueños antiguos pueden tener eco en la ciencia moderna. Aunque los alquimistas jamás imaginaron aceleradores de partículas, su ambición sigue viva —solo que ahora se mide en fotones, protones y fracciones de segundo.

[Fuente: EFE]

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