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Ciencia

Descubren 24 especies nuevas a más de 4.000 metros de profundidad en el océano Pacífico. Una de ellas es tan extraña que obligó a crear una nueva superfamilia en el árbol de la vida

El hallazgo en la zona Clarion-Clipperton revela hasta qué punto el fondo marino sigue siendo un territorio desconocido. Uno de los organismos encontrados no encaja en ninguna clasificación existente.
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El océano profundo sigue siendo uno de los últimos lugares donde la ciencia llega con más preguntas que respuestas. Y a veces, cuando se excava un poco (literalmente), lo que aparece no es solo una nueva especie, sino algo que obliga a rehacer el mapa completo.

Eso es lo que acaba de ocurrir a más de 4.000 metros de profundidad en el Pacífico.

Un descubrimiento en uno de los lugares más desconocidos del planeta

El hallazgo se produjo en la zona Clarion-Clipperton, una vasta región submarina entre Hawái y México que cubre más de 4 millones de kilómetros cuadrados.

Es un lugar remoto, oscuro y sometido a presiones extremas. Pero también es uno de los puntos con mayor biodiversidad potencial del planeta. Los científicos estiman que más del 90% de las especies que habitan allí aún no han sido descritas. Y ahora, esa cifra empieza a tomar forma.

24 especies nuevas… y una que no encaja en ningún lugar

Descubren 24 especies nuevas a 4.000 metros de profundidad en el océano Pacífico. Una de ellas es tan extraña que obligó a crear una nueva superfamilia
© National Oceanography Centre, Southampton via Inside Climate News.

El equipo internacional de investigadores identificó 24 especies completamente nuevas para la ciencia. La mayoría son pequeños organismos que viven en los sedimentos del fondo marino, invisibles a simple vista. Pero uno de ellos destacó por algo muy poco habitual.

Se trata de Mirabestia maisie, un anfípodo (un tipo de crustáceo similar a un camarón) que presenta características anatómicas que no encajan con ningún grupo conocido. No es simplemente una variación. Es algo distinto.

Cuando una especie obliga a crear una nueva rama

En biología, descubrir una especie nueva no es raro, especialmente en entornos poco explorados. Pero crear una nueva superfamilia es otra historia. Eso implica que el organismo no solo es diferente, sino que pertenece a una línea evolutiva completamente separada dentro de su grupo.

Para dimensionarlo, algunos investigadores lo comparan con encontrar un tipo de mamífero que no encaja en ninguna familia conocida. No es solo añadir una pieza más, es modificar la estructura del árbol. Y eso es exactamente lo que ha pasado aquí.

Un hallazgo que llega en el peor momento posible

El descubrimiento no ocurre en el vacío. La zona Clarion-Clipperton es también uno de los principales objetivos de la minería submarina. En su lecho se acumulan nódulos ricos en metales como níquel, cobre o cobalto, esenciales para la industria tecnológica.

Eso significa que el mismo lugar donde se están descubriendo nuevas formas de vida podría empezar a ser explotado a gran escala. Y ahí aparece el problema.

Muchas de estas especies ni siquiera han sido descritas formalmente. Y sin esa identificación, es mucho más difícil protegerlas o evaluar el impacto de las actividades humanas.

Un ecosistema que todavía no entendemos

Descubren 24 especies nuevas a 4.000 metros de profundidad en el océano Pacífico. Una de ellas es tan extraña que obligó a crear una nueva superfamilia
© Nautilus minerals.

Los organismos encontrados han evolucionado durante millones de años en condiciones extremas: sin luz, con temperaturas bajas y bajo presiones enormes. Eso los convierte en modelos únicos para estudiar cómo puede adaptarse la vida en entornos límite. Incluso en contextos que van más allá de la Tierra, como las lunas oceánicas de otros planetas.

Pero también plantea una cuestión más inmediata. Estamos empezando a descubrir cómo funciona este ecosistema… justo cuando existe la posibilidad de alterarlo de forma irreversible.

Un recordatorio incómodo sobre lo poco que sabemos

El hallazgo de estas 24 especies, y especialmente de una que obliga a redefinir una parte del árbol de la vida, refuerza una idea que la ciencia repite cada vez con más frecuencia.

El planeta sigue lleno de desconocido. Y en algunos casos, ese desconocido está a punto de desaparecer antes de que tengamos tiempo de entenderlo.

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