Mientras miramos hacia el espacio en busca de nuevas fronteras, ignoramos una más cercana, más vasta y más misteriosa: las profundidades del océano. Un estudio reciente ha revelado que apenas hemos explorado el 0,001% del lecho marino, un dato tan sorprendente como preocupante. A este ritmo, necesitaríamos más de 100.000 años para mapearlo por completo.
Un planeta cubierto por lo desconocido

Según DW, las aguas que superan los 200 metros de profundidad cubren dos tercios del planeta, y sin embargo, su vastedad sigue siendo un misterio. Un estudio publicado en Science Advances, solo hemos observado directamente el 0,001% del océano profundo.
El equipo liderado por la Ocean Discovery League estimó que, incluso si mil plataformas trabajaran en paralelo cubriendo 3 km² por año cada una, tardaríamos más de 100.000 años en completar la tarea. Para los autores, esta cifra no es solo un cálculo, sino una advertencia: necesitamos un cambio radical en cómo se estudia el océano si pretendemos comprender su papel en el planeta.
Lo que hay debajo… y lo que está en juego

Más allá de su misterio, el océano profundo cumple funciones clave para la vida en la Tierra: regula el clima, produce oxígeno y alberga ecosistemas desconocidos. Sin embargo, la ciencia sigue sin comprender cómo el cambio climático o la minería marina podrían estar afectando estas zonas.
A esto se suma otro desafío: el desequilibrio en la exploración. El 97,2% de las inmersiones provienen de solo cinco países: EE. UU., Japón, Francia, Alemania y Nueva Zelanda. Esta muestra “pequeña y sesgada” dificulta cualquier intento serio de entender y gestionar un océano verdaderamente global, advierte Katy Croff Bell, autora principal del estudio.
El océano que apenas comenzamos a ver
El informe, el más completo hasta la fecha, recoge datos de 44.000 inmersiones realizadas desde el 1958, en aguas de 120 países. Sin embargo, casi un tercio de estas observaciones se realizaron antes de 1980, muchas con tecnología limitada a imágenes fijas en blanco y negro.
Mientras que ciertas zonas como crestas y cañones submarinos han recibido atención, las vastas llanuras abisales y montes submarinos siguen prácticamente inexplorados. El científico Ian Miller, de National Geographic Society, compara esta ignorancia con intentar entender la vida terrestre observando solo una fracción equivalente al tamaño de Houston, Texas. “Si conocemos mejor el océano, podremos protegerlo mejor”, concluye.