Foto: crafty_dame / Fickr, bajo licencia Creative Commons

Quizå en el futuro cercano podamos visitar menos al dentista. Un equipo de médicos del Colegio Imperial de Londres ha descubierto un interesante efecto secundario en una droga contra el Alzheimer: hace que los dientes se regeneren.

El fĂĄrmaco se llama tideglusib, y acaba de recibir luz verde para usarse en ensayos clĂ­nicos. Su uso potencial principal es combatir el alzheimer, pero el profesor Paul Sharpe y su equipo estaban buscando otra aplicaciĂłn. “Todas las personas del planeta experimentan degradaciĂłn dental en algĂșn momento de sus vidas”, explica Sharpe. “EstĂĄbamos buscando de forma deliberada una soluciĂłn que fuera realmente simple, rĂĄpida y barata”.

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Lo que han encontrado es que el tideglusib activa las células madre en la pulpa del diente (la parte blanda central) y las convierte en odontoblastos. Estas células son las encargadas de producir dentina, el material natural del que estån rellenos los dientes.

Este proceso se suele dar de manera natural para reparar pequeñas grietas y desperfectos, pero no ocurre lo mismo con grandes zonas dañadas como las caries. El tideglusib no nos evitarĂĄ completamente tener que ir al dentista. Las caries aĂșn deben ser atendidas por un profesional. Lo que nos evitan es la segunda parte del tratamiento: el empaste o amalgama.

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Puede parecer poco, pero serĂ­a una gran ventaja. El material con el que los dentistas nos rellenan el hueco de una caries no es tan resistente como el material natural del diente. Se agrieta, se deforma, y tarde o temprano hay que retocarlo o sustituirlo completamente.

La gran duda es si el fĂĄrmaco serĂĄ igual de efectivo en seres humanos. De momento, y como explican en el estudio publicado en la revista Scientific Reports, solo se ha probado en ratas. Cabe la posibilidad de que las caries humanas sean demasiado grandes para que el tideglusib logre rellenarlas. El siguiente paso es probar el fĂĄrmaco en ensayos clĂ­nicos con pacientes humanos. Si funciona, podrĂ­a ser el fin de los empastes tal y como los conocemos. [Scientific Reports vĂ­a The Guardian]