Una nueva y misteriosa clase de fenómenos astronómicos ha dejado perplejos a los científicos. A través de una combinación de telescopios internacionales y años de observación, astrónomos detectaron explosiones tan poderosas que superan todo lo registrado desde el origen del universo. Este descubrimiento, publicado en Science Advances, podría cambiar para siempre la forma en que comprendemos la vida y muerte de las estrellas más masivas.
Qué son las ENT y por qué están desconcertando a los astrónomos

Llamadas transitorios nucleares extremos (ENT), estas explosiones cósmicas surgen cuando estrellas gigantes —con masas al menos tres veces superiores a la del Sol— se fragmentan al ser atrapadas por la fuerza de un agujero negro supermasivo. Lo que sigue es un proceso de destrucción que libera una cantidad de energía absolutamente descomunal.
A diferencia de las supernovas clásicas, las ENT no solo son más luminosas —hasta 25 veces más brillantes que las supernovas más potentes— sino que también mantienen esa intensidad durante años. Según Jason Hinkle, autor principal del estudio, estos eventos presentan curvas de luz suaves y prolongadas, lo que indica un mecanismo distinto al colapso estelar explosivo: la lenta acreción de material estelar por parte del agujero negro.
El primer caso, Gaia18cdj, fue detectado en los datos de la misión Gaia y encendió las alarmas por su duración inusual y su ubicación en el centro de una galaxia lejana. Tras años de seguimiento con telescopios como Keck y Zwicky, los científicos confirmaron que se trataba de una nueva categoría astrofísica.
Por qué este hallazgo podría cambiar lo que sabemos del universo
El descubrimiento de las ENT no solo aporta una herramienta inédita para estudiar el comportamiento de los agujeros negros, sino que también permite observarlos a escalas de tiempo cósmico. Gracias a su intensidad, estas erupciones son visibles desde distancias enormes, lo que equivale a mirar atrás en el tiempo y observar cómo crecían estos monstruos gravitacionales cuando el universo tenía apenas la mitad de su edad.
Benjamin Shappee, coautor del estudio, destaca que las ENT podrían revolucionar nuestra comprensión del crecimiento galáctico y de los agujeros negros en su fase más activa. Aunque son extremadamente raras —al menos diez millones de veces menos frecuentes que las supernovas— su detección será más común en el futuro gracias a observatorios como el Vera Rubin y el telescopio espacial Roman.
Estas explosiones no solo marcan el final de una estrella. Son, quizás, una de las claves más luminosas para entender cómo evolucionó el universo después del Big Bang.