Un hallazgo inesperado bajo el continente blanco
La Antártida, con sus kilómetros de hielo acumulado durante millones de años, funciona como un gigantesco archivo del pasado climático del planeta. Sin embargo, un nuevo descubrimiento acaba de añadir complejidad a ese registro: una capa profunda de sedimentos, desconocida hasta ahora, se esconde bajo el hielo de la Antártida Oriental.
El hallazgo, realizado por el consorcio internacional NSF COLDEX (Center for Oldest Ice Exploration), fue publicado en Geophysical Research Letters. El equipo estudió cómo los procesos que ocurren en la base del glaciar pueden conservar o destruir los archivos más antiguos del clima terrestre.
“Comprender cómo varía el flujo de calor en la base del hielo es clave para encontrar los lugares donde se preservan los registros más antiguos”, explicó Duncan A. Young, autor principal del estudio.
Cómo una capa oculta altera la lectura del pasado
La investigación detectó que, bajo la zona conocida como Dome A, existe una extensa capa basal compuesta por hielo mezclado con sedimentos. Esta formación desaparece abruptamente al llegar a la Cuenca del Polo Sur, donde el terreno cambia de composición y aparecen nuevas estructuras geológicas.
Según los expertos, los sedimentos provienen de las Montañas Subglaciales Gamburtsev, transportados lentamente durante 34 millones de años por procesos de fusión y recongelamiento en la base del hielo. Este lento flujo térmico habría depositado materiales que hoy forman una especie de “almohadilla” bajo la capa glaciar.
El problema: esa acumulación podría borrar o distorsionar las huellas más antiguas del clima que los científicos intentan recuperar mediante perforaciones profundas. En lugar de preservar los registros más antiguos, el calor subglacial y los sedimentos habrían alterado parte del archivo climático que yace bajo el hielo.

Tecnología aérea para explorar el interior del glaciar
Para obtener estos resultados, los investigadores utilizaron un sistema de radar aéreo de alta resolución (MARFA) instalado en un avión, junto con sensores de gravedad, magnetismo y altitud. La campaña sobrevoló más de 650 kilómetros de terreno cerca del Polo Sur, revelando detalles nunca antes observados.
El radar permitió distinguir dos zonas muy diferentes:
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Una región profunda, irregular y gruesa, donde el hielo se mezcla con sedimentos.
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Otra, más delgada y estable, denominada Complejo Elbow, donde el sustrato rocoso aparece más suave.
En Dome A, la capa basal representa hasta una cuarta parte del grosor total del glaciar, lo que demuestra la magnitud del fenómeno.
Lo que está en juego: los archivos climáticos más antiguos del planeta
Los resultados tienen implicaciones directas para la exploración de núcleos de hielo que superen el millón de años, considerados esenciales para reconstruir la evolución del clima terrestre.
El estudio advierte que elegir zonas de perforación sin considerar las características geológicas podría llevar a perder los registros más antiguos. Cuencas con alto flujo de calor o con acumulaciones de sedimentos tienden a fundir parcialmente la base del hielo, destruyendo las capas más antiguas que los científicos intentan estudiar.

Por el contrario, ciertas zonas aguas arriba, donde la capa basal es más estable, podrían preservar intactas las huellas del clima del pasado. Estas áreas serán los próximos objetivos del NSF COLDEX.
Un desafío para la paleoclimatología futura
El descubrimiento subraya que el hielo antártico no es un bloque uniforme, sino un sistema dinámico donde el calor terrestre y los sedimentos modelan su historia interna. La interacción entre la geología del sustrato y la estructura del hielo puede decidir si los secretos climáticos de la Tierra sobreviven o se pierden para siempre.
A medida que avanza la exploración subglacial, la Antártida sigue revelando que su hielo esconde tanto como conserva. En las profundidades silenciosas del continente más remoto del planeta, la ciencia intenta leer las páginas más antiguas del clima terrestre antes de que el calentamiento global las borre definitivamente.
Fuente: Infobae.