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Ciencia

Remolinos invisibles y vientos furiosos: El hallazgo que cambia lo que creíamos saber sobre el clima de Marte

Durante veinte años, dos naves europeas observaron al planeta rojo en silencio. Lo que hallaron no fue calma, sino furia: miles de remolinos invisibles que giran a más de 160 km/h, levantando polvo desde cráteres y volcanes. Un descubrimiento que reescribe cómo entendemos la atmósfera y el clima de Marte.
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Durante décadas imaginamos Marte como un mundo quieto, cubierto por polvo y silencio. Pero bajo esa aparente calma, el planeta rojo esconde un sistema atmosférico mucho más violento y dinámico. Dos misiones europeas han revelado que allí soplan vientos furiosos, capaces de crear remolinos gigantes que recorren su superficie a velocidades impensadas. Y el hallazgo podría cambiar lo que creíamos saber sobre su clima.

Dos décadas de observación ininterrumpida

Donde el viento pinta el desierto rojo: los remolinos de Marte revelan un planeta que nunca duerme
© ESA/DLR/FU Berlín.

El descubrimiento llega tras veinte años de imágenes obtenidas por las naves Mars Express y ExoMars Trace Gas Orbiter, ambas de la Agencia Espacial Europea (ESA). Un equipo liderado por el Dr. Valentin Bickel, del Centro para el Espacio y la Habitabilidad de la Universidad de Berna (Suiza), analizó miles de fotografías con una red neuronal entrenada para detectar los sutiles torbellinos de polvo que surcan Marte.

El resultado fue un catálogo público con 1.039 remolinos identificados y 373 cuya dirección y velocidad pudieron medirse con precisión. Muchos se formaban en regiones insospechadas: desde la cima de antiguos volcanes hasta planicies inmensas.

Pero lo verdaderamente impactante fue la velocidad. Los vientos que los impulsan alcanzan hasta 160 km/h, más del triple de lo que los rovers en superficie habían registrado hasta ahora.

Un viento invisible que da forma a Marte

Donde el viento pinta el desierto rojo: los remolinos de Marte revelan un planeta que nunca duerme
© ESA/TGO/CaSSIS.

En Marte, el viento sería invisible si no fuera por el polvo rojizo que lo acompaña. Estas partículas, atrapadas en los vórtices, revelan una danza caótica sobre la superficie marciana. En la Tierra también existen los llamados “dust devils” o tolvaneras, pero los de Marte son mucho más rápidos, abundantes y duraderos.

“Encontramos una nueva pieza del rompecabezas que nos ayuda a comprender mejor el ciclo del polvo marciano: dónde, cuándo y cuánto polvo se levanta de la superficie y se inyecta en la atmósfera”, explicó Bickel.

Estos remolinos son, según el equipo, uno de los principales motores del clima marciano, y su efecto podría estar detrás de la persistencia del polvo en suspensión que oscurece el planeta durante semanas o incluso meses.

El polvo que domina el clima

En la Tierra, la lluvia limpia el aire. En Marte, no hay nada que cumpla esa función. Una vez que el polvo se eleva, permanece flotando durante mucho más tiempo, envolviendo al planeta entero.

Este polvo tiene un doble efecto: durante el día refleja la luz solar y enfría el suelo, mientras que por la noche actúa como un abrigo térmico, atrapando el calor en la atmósfera.

Por eso, comprender su movimiento no es solo una cuestión de curiosidad científica: es clave para planificar futuras misiones. Las tormentas globales provocadas por este fenómeno ya han acabado con misiones emblemáticas como Opportunity (2019) e InSight (2022), cuyos paneles solares quedaron cubiertos por una capa opaca de polvo.

Donde el viento ruge más fuerte

Donde el viento pinta el desierto rojo: los remolinos de Marte revelan un planeta que nunca duerme
© ESA/TGO/CaSSIS.

El estudio reveló que los remolinos se distribuyen por todo el planeta, aunque predominan en Amazonis Planitia, una vasta llanura plana y bañada por el Sol durante el verano marciano. “Parece ofrecer las condiciones ideales para la formación de remolinos de polvo: es una región amplia, lisa y con gran iluminación solar”, detalla Bickel.

Además, los científicos descubrieron una clara estacionalidad: los remolinos aparecen sobre todo en primavera y verano, entre las 11:00 y las 14:00 hora local, y suelen durar solo unos minutos. Son breves, pero poderosos.

Un hallazgo inesperado en imágenes antiguas

Curiosamente, ninguno de los dos orbitadores llevaba instrumentos diseñados para medir el viento. Pero los investigadores aprovecharon un defecto técnico para hacerlo. Cada imagen tomada por Mars Express y ExoMars se compone de varios canales de color captados con unos segundos de diferencia.
Cuando un remolino se mueve entre esas capturas, genera “desplazamientos de color”: pequeños desajustes visuales que permiten calcular su velocidad y dirección.

“Es fantástico ver a investigadores utilizando Mars Express y ExoMars para algo totalmente inesperado”, celebró Colin Wilson, científico de la ESA. “El polvo afecta a todo en Marte, desde las condiciones meteorológicas hasta la calidad de nuestras imágenes. Es difícil subestimar su importancia.”

Un viento que no derriba, pero transforma

Aunque los vientos marcianos suenan apocalípticos, su atmósfera es 100 veces más delgada que la terrestre. Eso significa que, incluso a 160 km/h, la presión del aire sería tan baja que apenas sentiríamos una brisa. Aun así, tiene la fuerza suficiente para levantar enormes cantidades de polvo, remodelar dunas, erosionar rocas y alterar el clima.

“Un remolino de polvo ciertamente no podría derribarte”, bromea Bickel, “pero sí podría tapar tus paneles solares y dejarte sin energía”.

El mapa que guiará futuras misiones

Donde el viento pinta el desierto rojo: los remolinos de Marte revelan un planeta que nunca duerme
© ESA/TGO/CaSSIS.

Los investigadores estiman que entre 2004 y 2024 los remolinos levantaron hasta 55.000 toneladas de polvo en el hemisferio norte y 25.000 toneladas en el sur.
Estos datos son vitales para el futuro: el catálogo ya se usa para determinar el lugar de aterrizaje del rover Rosalind Franklin, de la misión ExoMars, que se espera llegue al planeta en 2030.

“La movilización de arena y polvo es uno de los factores más importantes en la modificación de la superficie y del clima marciano”, explicó la Dra. Lori Fenton, del Instituto SETI. “Conocer los vientos antes del aterrizaje ayudará a estimar cuánta acumulación de polvo sufrirán los paneles solares de los rovers.”

Un espejo del clima terrestre

Estudiar Marte también sirve para entender la Tierra. “El clima marciano es un laboratorio independiente para comprobar las leyes de la dinámica atmosférica”, explica el Dr. J. Michael Battalio, investigador de la Universidad de Yale. “Comparar ambos mundos nos ayuda a mejorar los modelos meteorológicos y climáticos que usamos aquí.”

Marte, ese desierto rojo donde el viento no deja huella visible, es ahora un recordatorio de que la vida atmosférica puede persistir incluso donde no hay vida biológica. Y que, a veces, basta con mirar el polvo levantado por un remolino para entender que un planeta, aunque parezca dormido, sigue respirando.

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