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Ciencia

Dos muros de 700 metros junto a la Pirámide Roja llevan casi 200 años desconcertando a los arqueólogos. Un extraño zigzag acaba de darle la vuelta a su historia

Aparecen en mapas de Dahshur desde el siglo XIX y durante décadas fueron interpretados como vías para transportar piedra. Un nuevo análisis propone que formaban parte de una enorme obra hidráulica del antiguo Egipto.
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A simple vista, dos largas estructuras de piedra que atraviesan el desierto cerca de la Pirámide Roja de Dahshur parecían tener una explicación bastante lógica. Si los antiguos egipcios necesitaban mover enormes cantidades de roca para levantar una pirámide, aquellos muros podían ser caminos o infraestructuras relacionadas con el transporte de materiales.

La interpretación sobrevivió durante décadas. Las estructuras aparecen ya en mapas realizados en 1843, 1855 y 1897, fueron fotografiadas desde el aire por la Royal Air Force en 1925 y, a partir de mediados del siglo XX, varios investigadores las relacionaron con las canteras utilizadas para construir la pirámide.

Ahora, un estudio publicado en npj Heritage Science propone algo muy diferente. Los autores analizaron imágenes satelitales, fotografías aéreas antiguas, mapas topográficos y modelos digitales del terreno. Y encontraron que aquellas construcciones de entre 600 y 700 metros de longitud tienen una geometría bastante extraña para ser simples caminos. En cambio, empiezan a tener mucho sentido si imaginamos agua pasando por allí.

Un zigzag que no encaja con una rampa

Dos muros de 700 metros junto a la Pirámide Roja llevan casi 200 años desconcertando a los arqueólogos. Un extraño zigzag acaba de darle la vuelta a su historia
© Shutterstock / SinanDogan34.

La pista más llamativa aparece en la estructura occidental. En su centro hay un tramo de aproximadamente 200 metros con forma de zigzag. Para transportar bloques de piedra, semejante recorrido no ofrece ninguna ventaja evidente. Para controlar una corriente de agua, sí.

Los investigadores creen que podría tratarse de un vertedero tipo “pico de pato”, una geometría que aumenta la longitud efectiva por la que puede escapar el agua. Al permitir evacuar un caudal mayor sin elevar tanto el nivel del embalse, reduce el riesgo de que una crecida termine pasando por encima de la presa y destruyéndola.

El diseño identificado en Dahshur habría podido descargar más del doble de agua que un vertedero recto del mismo ancho, según los cálculos hidráulicos del estudio. Si la interpretación es correcta, sería además un ejemplo extraordinariamente antiguo de esta solución. Y no habría funcionado solo.

Los autores proponen que las dos estructuras estaban separadas por unos 200 metros y trabajaban conjuntamente. La situada aguas arriba habría frenado sedimentos y reducido la violencia de las crecidas. La segunda habría retenido el agua.

El espacio situado entre ambas podía almacenar cerca de 230.000 metros cúbicos, repartidos sobre unas 8,5 hectáreas. Y podría haber sido todavía mayor: buena parte del antiguo valle está actualmente rellenado por arena.

Junto a ellas aparece otra pieza difícil de ignorar

Dos muros de 700 metros junto a la Pirámide Roja llevan casi 200 años desconcertando a los arqueólogos. Un extraño zigzag acaba de darle la vuelta a su historia
© Johnny K.

A pocos metros existe además un antiguo canal. Una de sus paredes puede seguirse durante unos 600 a 800 metros en paralelo a la Pirámide Roja, antes de girar hacia el este y pasar a apenas 40 o 50 metros del monumento. Considerando todo su recorrido, habría alcanzado aproximadamente un kilómetro.

Eso abre una posibilidad particularmente interesante. Dahshur se encuentra hoy en pleno desierto, pero hace 4.500 años las lluvias episódicas y las crecidas repentinas podían generar importantes cantidades de agua. Las represas podrían haber servido para controlar esas avenidas, proteger las instalaciones situadas más abajo y almacenar temporalmente un recurso extremadamente valioso.

El canal, por su parte, podría haber conducido parte de esa agua hacia la zona de construcción. Los autores plantean usos potenciales que van desde abastecer personas y animales hasta participar en tareas relacionadas con la propia obra de la pirámide. Sin embargo, todavía no hay evidencias suficientes para afirmar exactamente cómo se utilizaba.

Hay un problema: nadie las ha excavado

Dos muros de 700 metros junto a la Pirámide Roja llevan casi 200 años desconcertando a los arqueólogos. Un extraño zigzag acaba de darle la vuelta a su historia
© Getty Images / Anadolu.

Y esta es la parte importante. El estudio habla de “posibles” represas, no de un descubrimiento arqueológico definitivamente confirmado. Las estructuras están enterradas bajo grandes cantidades de arena y parte del área tiene acceso restringido. Nunca han sido excavadas sistemáticamente.

Eso significa que todavía falta demostrar sobre el terreno su antigüedad, comprobar si los sedimentos atrapados detrás de los muros fueron depositados por agua y buscar elementos hidráulicos que confirmen el modelo.

La Pirámide Roja fue levantada por el faraón Snefru durante la IV Dinastía y está considerada una de las primeras pirámides verdaderas de caras lisas de Egipto. Si las estructuras pertenecen realmente a aquel periodo, el paisaje que la rodeaba pudo ser bastante más complejo de lo que parecía.

Durante generaciones, los arqueólogos habían visto allí dos largas líneas de piedra que llevaban hacia una pirámide. El nuevo estudio propone cambiar la pregunta: quizá no estaban diseñadas para llevar algo hasta ella, sino para controlar lo que bajaba por el desierto cuando llegaba el agua.

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