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Ciencia

Los científicos creían que Venus era demasiado ácido para que hubiera química compleja pero en realidad, el planeta podría ser extrañamente hospitalario

Los investigadores del MIT recrearon un caldo como el de Venus, de 98% de ácido sulfúrico, para poner a prueba moléculas de señalizaciones complejas como los péptidos. Y parece que lo soportaron.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Nubes ácidas: no se trata de un género musical que alguien insiste en que existe. Formando volutas sobre la infernal superficie de Venus, el vecino más cercano de la Tierra, la superficie en que la temperatura promedio podría derretir el plomo e incluso algunas aleaciones de aluminio está cubierta por capas y capas rotatorias de nubes de ácido sulfúrico que se forman por la energía que genera el efecto gas invernadero del planeta.

Los científicos de la NASA y otros lugares del mundo creían que no habría posibilidades de que hubiera microbios extraterrestres que pudieran vivir en esta atmósfera de tormentas cáusticas, pero ahora los investigadores del MIT han demostrado que sí es posible con su confirmación de laboratorio. Los químicos y científicos planetarios de la universidad sometieron a los péptidos, moléculas que pueden actuar como mecanismos de señalización bioquímica en la vida orgánica, a concentraciones extremas de ácido sulfúrico, del 98% por peso. El equipo del MIT confirmó que al menos tres de estos péptidos pueden conservar una estructura bien definida y estable bajo estas duras condiciones durante semanas.

“Si los péptidos encuentran el camino a esa capa de nubes de ácido sulfúrico concentrado, permanecerán estables y preservados en esa nube de gotas”, declaró el químico del MIT Mei Hong, autor principal del nuevo estudio.

“Cuando esas macromoléculas tienen una estructura tridimensional definida, potencialmente pueden tener alguna función”.

La prueba del ácido de Venus

Parte de lo que intriga sobre este experimento es que los investigadores de la NASA ya encontraron evidencia de que los péptidos, que pueden ser los bloques de construcción de las proteínas, se forman en el espacio. En el antiguo meteorito Murchison hay un ejemplo de esto.

Las rocas que andan por el espacio caen en planetas, y lo han hecho durante miles de millones de años, probablemente sembrando en la Tierra y sus vecinos moléculas orgánicas clave necesarias para la vida.

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©ESA / MPS / DLR / IDA

Anteriormente la científica planetaria del MIT Sara Seager y sus colaboradores confirmaron en el laboratorio que en condiciones ácidas similares pueden estar presentes algunas moléculas pequeñas y biológicamente significativas como los lípidos, los aminoácidos y los ácidos nucleicos como los que se encuentran en el ADN. El equipo de Seager empezó trabajando con el laboratorio de Hong para repetir estas pruebas con péptidos porque Hong tiene experiencia en espectroscopías de resonancia magnética nuclear avanzada (NMR) para estudiar macromoléculas biológicas.

“La espectroscopía por NMR es ideal para estudiar los péptidos en ácido sulfúrico concentrado porque las mediciones específicas no se ven afectadas por el solvente”, explicó el equipo en el nuevo estudio publicado este mes en Proceedings of the National Academy of Sciences.

En el ácido sulfúrico hubo tres péptidos que sorprendentemente resistieron: HHG, HHQ13 y K7. De hecho, las moléculas del ácido parecían actuar como andamios para la creación de formas “omega” similares a la geometría de algunas proteínas, y eso es convincente indicador (aunque abre debate) de que en las nubes ácidas de Venus podría estar produciéndose la bioquímica que promete vida.

Una vida diferente

Hong sos pecha que la falta de agua que tiene un rol clave en la reacción con el ácido sulfúrico para disolver péptidos, podría explicar la estabilidad de estos compuestos y las fascinantes formas tridimensionales que observaron al imitar las condiciones de Venus.

“Sin agua no es tan amenazante un ácido que considerarías como potente solvente», dijo Hong. (Tal vez no hace falta mencionar que la vida que evolucionara en los tóxicos vapores de Venus funcionaría de acuerdo con procesos bioquímicos que no son los de la Tierra).

Seager, que ahora ha dejado el MIT y está en la Universidad de Toronto, dijo que hay que ver estos experimentos como señal de que los astrobiólogos y otros científicos del espacio deberían ampliar la perspectiva sobre qué cuerpos celestes podrían contener vida.

“No conocemos en realidad todos los arquetipos de planetas que hay”, declaró Seager. “Buscamos exoplanetas que pudieran ser gemelos de la Tierra, pero ¿y si son todos como Venus? Nuestros hallazgos por cierto abren una gran cantidad de posibilidades”.

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